lunes, 8 de septiembre de 2025

Up your hole

 "You can stick your Palestine up your hole" (Puedes meterte tu Palestina por el culo). Esto es lo que se pusieron a cantar un grupo de nord-irlandeses, fans de un equipo de futbol que se habían desplazado a Luxemburgo, cuando vieron una manifestación propalestina. Me puse contento cuando lo vi porque al momento lo consideré un signo más de que la sociedad está reaccionando en la buena dirección. 

Pocas cosas hay en este mundo que contribuyan tanto a dar una falsa imagen de la realidad como el activismo. El activismo es el arte de hacer que unos pocos parezcan muchos. Bueno, más que un arte, una artesanía de tres al cuarto a la que se dedican los que no sirven para nada bueno. Son picaros a los que el poder, via subvenciones, manipula a su antojo. Ahora interesa tal cosa, pues cojo a unos cuantos pícaros de esos y les pago para que salgan a plazas y avenidas a gritar consignas. A los cuatro días ya se les habrán sumado una legión de los que son como ellos, es decir, incapaces de pensar por sí mismos... que es una mayoría bastante considerable. Así, con estas triquiñuelas, es como el poder trata de crear una opinión a la medida de sus intereses. Y lo suele conseguir a corto plazo, pero otra cosa es a largo que, por lo general, suele venir a dar en lo contrario de lo que se proponía. Y eso es exactamente lo que está pasando con lo de Palestina. 

Y es que con lo que no suele contar el poder es que siempre, por definición, hay una minoría de despiertos -que piensan por su cuenta- con los que de nada valen las triquiñuelas. Las pillan al vuelo y las toleran siempre y cuando no sobrepasen ciertos límites. A partir de ahí llega el hartazgo y, con él, la reacción. Una reacción que, desde luego, no se manifiesta en las calles si no es en forma de cachondeo -como el de esos irlandeses en Luxemburgo-; por lo general, se manifiesta en forma de corrientes subterráneas que poco a poco van impregnando el terreno de interpretaciones de la realidad más aproximadas a la verdad. 

Y eso es lo que está pasando con esto de Palestina, lo mismo que pasó cuando lo de la Falsemia. La minoría despierta impuso su criterio entonces y lo está imponiendo ahora. Y es que, hay que ser muy mierda para que Israel no te inspire admiración por lo mismo que la morangada te inspira desprecio. Por sus obras los conoceréis. Trabajo duro, ahorro e inversión, de los unos; tocarse las bolas, victimizarse, y esperar ayuda, los otros. Tú escoges. 

Pero no nos engañemos al respecto; detrás de todo esto no hay más que la más humana de todas las reacciones que no es otra que la envidia y el resentimiento de los pocos dotados hacia los muy dotados para el sacrificio. ¿Por qué ese puede y yo no? Ahí es donde se estrellan todas las doctrinas igualitaristas, en la capacidad de sacrificio... nada jode más a un vago que ver a alguien sacrificándose. Y ésta es para mí toda la explicación a lo que estamos viendo ahora con lo de Palestina y hemos visto a lo largo de la historia con tantos y tantos episodios de sufrimiento y desolación. 

domingo, 7 de septiembre de 2025

El gran despertar




Miren a este tipo de la foto; era uno de los máximos responsables del organismo -CDC- que dirigió el aquelarre de la pandemia. Acaba de ser cesado por RFK, ministro de sanidad de la administración Trump. Un funcionario al que los laboratorios han hecho multimillonario. Y ya saben lo que pasa con los multimillonarios por obra y gracia de la corrupción, que nunca se sacian y acaban dando en las más extravagantes de las perversiones... ritos satánicos y cosas así. 

Pues sí, señoras y señores, en los EEUU de América están pasando cosas de lo más interesantes de las que aquí no sé si la gente tendrá noticia porque, con tanta pasión antijudía, no queda tiempo para nada de lo que realmente nos concierne. Es curiosa esta reiteración europea en el antijudaísmo cada vez que las cosas se ponen mal, pero, bueno, esto daría para escribir unos cuantos libros y todavía no conseguiríamos aclararnos al respecto. A lo que iba, a lo que pasa en los EEUU propiamente dichos.

Ya les he contado que mi casi única fuente de información es un portal, o como se diga, de Telegram llamado World Doctors Alliance. Se fundó muy en los principios de la famosa pandemia para dar voz a todos aquellos a los que la censura oficial se la quitaba. Así fue que todo el que quiso pudo tener información contrastada de lo que estaba pasando. Y no eran precisamente chiquilicuatres los que en ese portal se expresaban, sino muchos de los que, hasta que comenzó la fiesta, habían sido tenidos por lo más granado, a nivel mundial, de la ciencia médica, algunos de los cuales son los que, ahora, forman el equipo de RFK -de los Kennedy de toda la vida-.

Ese es el asunto, que se está poniendo negro sobre blanco todo lo de la pandemia. Como dice un titular de The Tellegraph: "Overton window smashed beyond repair" -la ventana de Overton ha sido hecha pedazos sin reparación posible-. Supongo que saben lo que es la ventana de Overton porque de un tiempo para acá no hay chichirimundi que no la cite: lo que está permitido debatir por la corrección política. Sí, eso es exactamente lo que está pasando, que la corrección política se ha ido a tomar vientos. Una muestra:

-Surgeon General Dr. Joseph Ladapo Just Announced That Florida is Ending Mandates for ALL Vaccines

“Every last one is wrong … Who am I, or anyone else, to tell you what you should put in your body? Who am I to tell you what your child should put in their body?”


(Director General de Sanidad, Dr. Joseph Ladapo, acaba de anunciar que el Estado de Florida pone fin a todos los mandatos sobre vacunas.

"Todo el mundo se equivoca... ¿Quién soy yo. o cualquier otro, para decir a nadie lo que se debe meter en su cuerpo? ¿Quién soy yo para decirte lo que tu hijo se tiene que meter en el cuerpo?)

Otra muestra: 
Now, MAHA Chief Medical Advisor, Dr. Malhotra: "Not a single person should have been injected with this, what is more better described as a gene therapy than as a vaccine... highly likely the Covid vaccines have been a significant factor in the cancer of members of the Royal family."

(Ni una sola persona debiera haberse inyectado eso, que estaría mejor descrito como terapia génica que como vacuna... es altamente probable que las vacunas del Covid hayan sido un factot significativo en los cánceres que padecen algunos miembros de la familia Real.)

Si se pasan por el portal que les digo, encontrarán cientos de noticias sobe la falsemia y su resaca, que les indicarán hasta que punto se está dando la vuelta la tortilla. Porque no se engañen al respecto, hasta que no se dilucide lo que realmente fue lo que llamaron pandemia el mundo no va a descansar. Y es que nunca se había vivido una degradación moral de tal calibre... miren al tipo de la foto... como aquí en España: de los prostíbulos a la Moncloa. Pero no sufran porque el gran despertar ya ha comenzado... por los EEUU de América, que es por donde siempre empieza todo de hace un siglo para acá.


sábado, 6 de septiembre de 2025

Vete tú a saber

 


Comprendo que es necesario preocuparse por lo que pasa alrededor de uno. Más que nada por lo de aquella máxima griega que aseguraba que, cuando ves venir la flecha, te hiere menos. Puede que sea así, aunque no estoy muy seguro; la mayoría de las cosas desagradables siempre me han pillado por sorpresa. Sea como sea, ya hace mucho que procuro por todos los medios gastar el menor tiempo posible en lo de estar al día en los dimes y diretes de la cosa socio-política-económica. Y es que, mi ya larga experiencia me asegura que siempre es más de lo mismo. Como decía Nietzsche, el intríngulis de la cuestión siempre ha sido y será que la inmensa mayoría de los débiles se organiza -el Estado- para dar por el saco a la minoría de los fuertes. Así es que ya no recuerdo la última vez que leí un periódico o vi un telediario. Me mataría el tedio si lo hiciese. La poca información del presente que recibo es de viva voz o el titular de algún video que se me cuela cuando ando a la búsqueda de pecios por YouTube.

Pues, si no lees periódicos, ni ves televisión, ni acudes a los bailes de vampiros, ¿cómo te las arreglas para que el tiempo no te arrase? Se lo diré: lo primero de todo, siguiendo las enseñanzas de Shopenhauer, he aprendido a convivir con el aburrimiento. Lo segundo, todas las cuestiones de supervivencia: ir a comprar, cocinar, hacer la colada... ahora mismo, mientras escribo esto, tengo unos garbanzos al fuego con los que luego haré el humus con el que rompo el ayuno todas las mañanas. Lo tercero es la lectura; siempre tengo tres o cuatro libros a mano; la Biblia que no falte; una antología de literatura griega, tampoco; un clásico español para cuando salgo de paseo y descanso en los bancos de los parques, el Lazarillo de Tormes, ahora; y, para leer en alto, el Romancero que me regaló mi madre y que era un recuerdo de su padre: toda la Edad Media novelada en octosílabos.  

Pero lo que realmente me tiene enganchado son los problemas como el que les pongo en la foto. Son verdaderos comecocos; a veces me tienen más de una hora dándole vueltas hasta que sucumbo y acudo al vídeo explicativo. Cuando doy con la solución por mis propios medios la biología me recompensa con una descarga de dopamina... subidón, para que mejor nos entendamos. 

Y por si todo ello fuese poco, la guitarra siempre a mano. No hay preocupación que no se esfume poniéndose a desentrañar una partitura. O interpretar una que sabes de memoria. La memoria: una guerra a muerte para que no se me borre el repertorio. Entre pitos y flautas, dos horas al día no me las quita nadie. 

En fin, no sé por qué les tengo que contar estas intimidades; quizá sea para afianzarme en mis convicciones. Aunque vete tú a saber.   

viernes, 5 de septiembre de 2025

Dios mediante

 Me doy cuenta de que ando un tanto melancólico. Algo así como Don Quijote cuando regresó a su aldea vencido de sí mismo. Vencido de sí mismo, es decir, recuperado el juicio. 

Aunque, sería mejor decir encontrado. Porque para recuperar algo tienes que haber perdido lo que tuviste alguna vez y, mi impresión a tal respecto, es que, si alguna vez tuve algo, debió de ser muy poco. 

El caso es que al terminar el Quijote me han entrado ganas de volver a leer la Biblia en estos atardeceres cada vez más largos. Yo diría que la Biblia es el libro que mejor ayuda a reconocerse a uno mismo. En ella te sientes reflejado, sobre todo, en todo lo que hiciste y no debieras haber hecho. Todos los actos de pura soberbia que realizaste por instigación del demonio. Sin duda, o no recibí la debida educación, o venía mal hecho de fábrica, o vete tú a saber, pero lo que es evidente es que no tuve el suficiente temor de Dios y Dios no me lo perdona. 

Ahora, miro el mundo a mi alrededor y sufro por lo que veo; sobre todo porque soy consciente de que fui semilla del diablo. Toda esta agitación inútil en persecución de quimeras es lo que yo colaboré a inculcar con mi ejemplo. Ahora, Dios me lo cobra. 

Y, ya digo, menos mal que tengo la Biblia para consolarme. Porque ella me enseña que no soy una excepción, sino la regla. He sido como he sido porque, quizá, no ha podido ser de otra manera. Dios no me eligió para profeta porque no tenía suficiente linaje... el tener un antepasado campeón de chamelo en Haro, provincia de Logroño, es bien poca cosa.

En fin, vamos a ver si puedo vivir lo que me queda sin dar la lata a nadie... Dios mediante. 

jueves, 4 de septiembre de 2025

Defecto de fabricación

Me envía Santi un artículo en el que se afirma que uno de cada dos japoneses no bebe alcohol. Es una gran novedad en un país en el que, por lo visto, beber era una obligación social ya que favorecía la armonía. Siempre hubo allí el ritual de ir a tomar unas copas con los colegas a la salida del trabajo. Bien que hemos visto eso en las películas costumbristas de Ozu. Lo mismo que la tolerancia a las consecuencias de los excesos. En eso, la sociedad japonesa, que dicen que es tan peculiar, bien poco se diferencia de la nuestra. Como tampoco se diferencia en ese salto al abstencionismo que, todo parece indicar, también se está dando por aquí. Me decían mis hijas que hoy día los jóvenes no beben y, también, leo titulares en los que se asegura que el negocio del vino y la cerveza ya no va tan bien como iba. No sé qué habrá de cierto en ello, pero no me fío un pelo, porque la cuestión mollar de este asunto, que no es otra que la necesidad de evasión de uno mismo, no creo que haya cambiado, a no ser que lo haya hecho hacia peor por aquello de haber aumentado las horas de ocio. 

Personalmente, como buen chisgaravís que he sido, necesité del alcohol para poder soportar eso que la gente llama relaciones sociales y que, yo, desde que ví cierta película de Polansky, llamo bailes de vampiros. El caso es que nunca toleré muy bien el alcohol y, quizá haya sido, en parte, debido a ello, el que me haya costado tan poco dejar de frecuentar los bailes de vampiros. Es una hipótesis, aunque no es la única que tengo; pocas lecturas me habrán impactado tanto como Las Bacantes de Eurípides. Y es que una cosa es querer meter en la cárcel a la sentimentalidad y otra es darle rienda suelta, cosa que automáticamente lleva al canibalismo. El alcohol es, precisamente, la facilitación de esa rienda suelta... la exaltación de la amistad, los cantos regionales, el tuteo a la autoridad y, lo peor de todo, los insultos al clero; a partir de ahí, ya se puede esperar cualquier cosa, incluso ponerte a pensar en modo socialista; la ruina moral total, en definitiva. 

Sentimentalidad, idealismo, hay que andarse con un cuidado extremo con estas cosas, porque te abandonas a ellas y acabas en la miseria. Y no niego yo que el tomar una copa de vino en las comidas pueda ser beneficioso por aquello de que facilita la digestión de los alimentos, cosa que pone de buen humor, pero, ¡ojo al parche!, porque el vino no deja de ser fuego robado a los dioses y, como tal, a la menor falta de respeto te encadena a una roca y te roe los hígados. 

En fin, vete tú a saber, porque con las adicciones, pasa como con los reyes, que a una muerta, otra puesta. Porque, ya digo, la cuestión mollar de este asunto es la imposibilidad que muestran los humanos de soportarse a sí mismos a la que dejan el fragor de la batalla. Digamos que ese es el mayor defecto de fabricación que tenemos.  

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Vida cumplida

El final de El Quijote es de una sentimentalidad enternecedora. Se te saltan las lágrimas. Oficialmente, muere de unas calenturas, pero, en realidad, los que le conocen, empezando por Sancho, que incluso se lo dice, saben que es de melancolía. Le han desmontado el chiringuito, pero cuando ya no daba más de sí. Su misión en la tierra está cumplida; quedarse aquí solo podría servir para ensombrecer la magnitud de su logro: dejar claro ante el mundo la ridiculez del idealismo. A lo único a lo que no renuncia es a su amor por Dulcinea. Es como el amor a la virgen María, algo sagrado, es decir, que está más allá de todo intento de comprensión. Por eso es que, recuperado ya el juicio que nunca perdió, le insta a Sancho a que siga azotándose por tal de desencantar a Dulcinea... interprétenlo como quieran que ya son mayores. 

"Con estos pensamientos y deseos, subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea, la cual vista de Sancho, se hincó de rodillas y dijo:

—Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede."

Vencedor de sí mismo: no se puede resumir en menos palabras lo que es una vida cumplida. Estamos aquí para vencernos a nosotros mismos y todo lo demás es pura ilusión. Claro que el cómo vencerse a uno mismo no es cuestión que se pueda despachar en dos palabras. Cervantes, que aprendió dos en la vida y una en los libros, necesitó escribir mil y pico páginas de apretada letra para llegar a la conclusión de que solo a base de batacazos se consigue aproximarse a esa deseada meta. En fin, que les voy a decir que no sepan ustedes: una de dos, o recibes batacazos o acabas de limpiabotas... boleros, que dicen los mejicanos... lo mismo que a las melodías sentimentales.   

martes, 2 de septiembre de 2025

Séneca

Considerado desde la distancia, uno cae en la cuenta de que aquello de la dictadura no fue tan malo como nos hicieron creer. Ni mucho menos. Lo he recordado hoy al recibir un enlace a una recopilación de citas de Séneca. ¿Cómo no estar de acuerdo con todas y cada una de ellas si uno fue educado a sus pechos? Hasta en aquella incipiente televisión de los años sesenta nos pusieron una serie de título Seneca con guion de Pemán -otro autor que, estoy seguro, algún día se recuperará-. Las cartas a Lucilio, Sobre la brevedad de la vida, De la ira, son libros que lees, cuando ya eres mayor, como quién da un paseo por el campo en primavera. Nada te desmiente porque ya se encargó de desmentirte la vida; solo encuentras en ellos confirmación a lo que ya son tus convicciones. 

Sí, en aquella época nos educaron para el estoicismo. Por eso, quizá, fue que lo pasé tan mal cuando, con la llegada de la opulencia, me creí en la necesidad de disfrutar de las cosas superfluas. Al respecto, nunca obtuve resultados que mereciesen la pena y, francamente, no creo que nadie los obtenga por más que se obstine en aparentarlo. No tardé mucho en darme cuenta de que el hedonismo es la más pesada carga que se puede echar uno sobre los hombros. 

Sí, aquel régimen que dicen dictatorial, en realidad, por lo menos en sus inicios, fue bastante aristocrático. Por eso nos educaban a todos en la austeridad y el sacrificio que es como siempre educaron los aristócratas a sus hijos. A la espartana manera, para que nos entendamos. Después, cuando la plebe empezó a tener dinerillo, el régimen comenzó a descomponerse, porque es seña de identidad de los plebeyos dar a sus hijos lo que ellos no pudieron tener, lo cual, irremisiblemente, conduce al hedonismo, lo que, en realidad, no es otra cosa que la muerte en vida... no hay más que mirar alrededor para comprobarlo. 

A dios gracias, uno siempre tiende a retornar a los orígenes y por eso supongo que fue que, el sofocón hedonista al que sucumbí en los albores de la opulencia, me durase poco; merced a mis raíces estoicas no me costó mucho dar con el portillo del caer en la cuenta y saltar por él. ¡Menudo peso me quité de encima! 

lunes, 1 de septiembre de 2025

El maligno

Nunca había visto yo a la gente tan entretenida como lo está ahora con la caza del villano. Y es que hacía ya mucho tiempo que no nos lo habían puesto tan a güevo. El tal Pedro Sánchez, Pedrito como le dicen algunos, o el Sr. Maduro que no acaba de caer -recuerdo cuando se decía: caerá como una fruta madura- han pasado a ser la representación genuina del mal que se escurre, como en su día fuera Moriarti, o Fumanchú, o los doctores Caligari o Mabuse, o, ya puestos, el mismísimo vampiro de Duseldorf, por no hablar, ya, para cerrar la lista, de Melmot el Errabundo. 

El mal, evidentemente, está siempre ahí acechando para ver por dónde nos puede entrar mejor. Y la cuestión es esa, que se nos cuela con una facilidad estremecedora sin que, al parecer, nada podamos hacer para evitarlo. Y es que, siempre, por definición, nos pesca desprevenidos. Por eso hay que desconfiar cuando tenemos la sensación de que le tenemos acorralado, porque lo más probable es que lo que andamos persiguiendo no sea más que un señuelo que nos ha puesto el verdadero mal para tenernos distraídos y así poder actuar a sus anchas. 

Sí, ¿quién que tenga dos dedos de frente puede poner en duda el que Pedrito, o Maduro, son unos mafiosos impresentables? Pero si nos paramos un poco a considerarlo tendremos que concluir que el verdadero mal es el sistema que permite que semejantes personajes hayan llegado a donde están. ¿Qué sistema es éste por el que nos regimos? ¿Acaso lo sabemos? ¿Quién mueve los hilos?... si es que los mueve alguien, porque aquí sí que podemos ser ridículamente conspiranoicos. 

El problema, me parece a mí, es que no sabemos de la misa la media. Nos pasamos media vida buscando a los culpables de nuestras desdichas por la sencilla razón de que no soportamos reconocer nuestra propia necedad. La realidad, por lo menos en lo que a mí hace, es que me pasé la vida cayendo en todas las tentaciones que me ponía el maligno; seguramente fue así porque no me soportaba y todo lo que me sirviese para huir de mí mismo me servía. Estaba tan desesperado que no me paraba ni poco ni mucho a considerar los pros y los contras. Digamos que padecía de carencias estructurales... seguramente como la inmensa mayoría de las personas, que no por otra causa puede ser que el mundo esté como está, siempre al borde del abismo. 

Pues sí, ahí están Maduro, Sánchez y muchos más malandrines, haciendo de las suyas, pero cada vez estoy más convencido de que todos esos impresentables desaparecerían como por arte de magia el día que yo y todos mis amigos dejásemos de hacer necedades. Sí, señoras y señores, esa es la cuestión, dejar o no dejar de hacer necedades... muy difícil en cualquier caso porque ya se las arregla el maligno para hacernos pensar que estamos siendo inteligentes cuando las estamos haciendo. El maligno, siempre el maligno...

domingo, 31 de agosto de 2025

Aventurada teoría

Muchos son los que no pueden entender los motivos por los cuales en tantos países con regímenes democráticos, es decir, donde se supone que es el pueblo el que elige a sus dirigentes, acaban triunfando las ideas de corte marxista que, por su propia naturaleza, tienden hacia la tiranía según la experiencia tiene archidemostrado. ¿Por qué los habitantes de esos países son incapaces de ver lo que ha pasado en donde triunfaron esas ideas? La Unión Soviética, Cuba, Venezuela... la lista es inacabable, tanto en su versión salvaje -comunismo- como en la light -socialdemocracia-. Sin duda, esa ceguera colectiva es un misterio que convendría desentrañar en lo posible por medio del estudio y la especulación. Y no por nada, sino porque si no damos con alguna puerta de salida estamos condenados a la extinción. Porque el comunismo, no se engañen al respecto, es la obra maestra del demonio para acabar con lo que él más odia, o sea, el santo temor de Dios que le dicen unos o prudencia y sabiduría que le dicen otros.

¿Cómo un país como Colombia, que tiene tan cerca el ejemplo venezolano, ha podido elegir como presidente a un tipo comunista al que las manos le chorrean sangre? Y lo más extraordinario del caso es que viene ese carnicero a España y la Universidad de Salamanca se apresura a concederle un doctorado honoris causa. ¡Pero es que aquí se ha vuelto loco todo el mundo! ¡Explíquenmelo si son tan amables!

Pues bien, servidor, en su afán de ser útil, va a aventurar una teoría sobre el porqué de esa locura colectiva. Resulta que, estas tardes veraniegas, incapaz de centrarme en nada, suelo mirar una emisora regional que pone concursos de bolos -me retrotraigo a la infancia-, lamentos por los pueblos semiabandonados -más nostalgia-, y, lo que más atrae mi atención, homilías de sacerdotes con motivo de cualquier evento religioso; homilías, que, por supuesto, no son para echar en saco roto, porque la Iglesia cuida mucho quiénes son los que predican la palabra de Dios cuando se supone que van a tener una amplia audiencia. Así es que he escuchado a auténticos propagandistas de calidad. De hecho, ¿qué es una Iglesia sino un atajo de propagandistas? En el caso de la que aquí parte el bacalao, lleva ya muchos siglos depurando las técnicas para ir adaptándose a los cambios so pena de pasar al baúl de los recuerdos. Así es como han llegado a ese discurso que, si ustedes se fijan con atención, podrán observar que tiene una sutil concomitancia con el de un líder socialdemócrata: igualdad, solidaridad, empatía, paz... todas esas mandangas qui van de soi siempre y cuando el sacrificio lo hagan los otros. Es una lógica elemental para seducir almas cautivas del miedo y la vaguería, cargar el sacrificio de su liberación sobre espaldas ajenas. Así que, mientras haya púlpitos en las iglesias, poco trabajo les quedará por hacer a los líderes, ya sea comunistas, ya socialdemócratas, que tanto da, que da tanto, para ganar las elecciones. En fin, solo es una teoría. 

Una teoría en la que me corroboro a la vista de los recientes acontecimientos de, digamos, cuando da la vuelta el aire. Resulta que ha llegado al poder de la nación más poderosa del mundo un hombre iluminado que, de inmediato, se ha dado cuenta de que, sin el control de lo que podríamos llamar la espiritualidad, todo lo demás huelga. Así ha sido que se las haya ingeniado para poner a alguien de su cuerda en la silla de San Pedro. A partir de entonces, han empezado a aparecer curas en las redes sociales, que, en vez de predicar derechos, predican obligaciones, como siempre hizo la Iglesia hasta que, como todas las demás instituciones, fue infiltrada por el marxismo cultural. Recuerden las cosas que decía, no hace mucho, el papa boludo, un tal Francisco, que hizo subir a las redes su enternecedora historia de amor con un perro. Claro, los comunistas estaban encantados con todo eso. 

Resumiendo, ésta es mi aventurada teoría: la Iglesia ha sido el pal de paller, que dicen los catalanes, de la difusión del comunismo, en todas sus versiones, por el mundo y, ahora, con la nueva deriva que ha tomado gracias al papa estadounidense, espero de todo corazón que repare, al menos en parte, todo el daño que hizo con sus boludeces.  

sábado, 30 de agosto de 2025

Gimnasia espiritual

 



Tenemos aquí un bonito problema de geometría. No es difícil resolverlo, pero exige pensamiento correctamente estructurado. Y ese es el asunto, el aprendizaje del recto razonar. Porque, ahí, es donde más fallamos todos, en el recto razonar. Y no por nada, sino porque es lo más difícil de todo y, para rematar, tenemos una propensión natural a confiar en nuestras dotes de discernimiento, dado lo cual, no le dedicamos la atención debida a la hora de formarnos. Y ahí está el punto y la fineza de todo este negocio, que, a causa de esa carencia que arrastramos, la vida es mucho más valle de lágrimas de lo que pudiera ser si no fuésemos tan presuntuosos. Por no saber pensar convertimos la vida en un rosario de equivocaciones cuyo recuerdo, luego en la vejez, es el famoso purgatorio por el que tienes que pasar para poder entrar en el cielo.
 
El caso es ese, que el ejercicio de la geometría es, seguramente, el mejor procedimiento que se conoce para el intento de aprender a pensar. Es algo que se viene sospechando desde la noche de los tiempos; no por otro motivo es que en la puerta de la Academia Platónica hubiese un cartel pidiendo que se abstuviesen de entrar allí los que no supiesen geometría. Luego, trescientos años, o así, antes de Jesucristo, y dos mil trescientos y pico antes de la pandemia del Covid-19, un tipo llamado Euclides se dedicó a recopilar todos los conocimientos geométricos que había hasta entonces -muy parecidos a los que hay hoy día- y los puso en un libro que llamó Los Elementos. Pues bien, ese libro, excepción hecha de la Biblia, se convirtió en el libro más leído de la historia de la humanidad. 

Digamos que la Biblia le dio a la humanidad el "en qué pensar" y, los Elementos, "el cómo pensar". Por eso fue que esos dos libros estuvieron en el centro de la formación del espíritu hasta que, hace ciento y pico años, se apoderó del mundo una casta de desalmados que decidieron que lo peor de todo para ellos era que la gente tuviese en qué pensar y, para colmo, supiese pensar. Por eso se apresuraron a retirar esos dos libros de la circulación. Ya ni se lee la Biblia, ni se estudian los Elementos, que no por otra causa es que la gente, porque viaja en aviones y se comunica con celulares, haya dado en creer que son dioses  .. digamos que, pura imbecilidad. 

Pues sí, señoras y señores, la Biblia y los Elementos: la fórmula que no falla. Cuenta la leyenda que Lincon -ayer como quien dice-, no quiso iniciar el ejercicio de la abogacía hasta haber estudiado a fondo los elementos de Euclides. Por lo visto, gasto varios años en ello una ver terminados sus estudios de abogacía. El hombre sabía que de nada sirve la información si no la sabes procesar correctamente... es decir, si no tienes músculo espiritual. Y ya saben que para hacer músculo de cualquier tipo hace falta gimnasia. Y esa es la cuestión, que la gimnasia exige disciplina por un tiempo, el que se tarda en convertirla en hábito. Una vez alcanzado el hábito es como una droga de la que estás colgado. 

En resumidas cuentas, que me resulta difícil tirar para adelante con la vida si de vez en cuando no me meto un chute de gimnasia geométrica; no sé en qué medida me ayudará eso a un mejor pensar, pero, en cualquier caso, el dar con la solución del problema me proporciona unos instantes de placer que me relajan el espíritu. 

viernes, 29 de agosto de 2025

Ricote

Ricote es un morisco de "en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme" que fue expulsado de España con todos los de su etnia por Felipe III. El caso es que, por medio de una trama novelesca enrevesada, Ricote se encuentra en Barcelona a la vez que su hija, el pretendiente de su hija, Don Quijote y Sancho. Ricote y su hija, son tan buena gente que el visorrey de Cataluña, que va a ir a la corte en los próximos días, les dice que va a interceder por ellos ante el rey para que se puedan quedar en España. Ricote que es un tipo que tiene sobradamente demostrado que se las sabe todas, contesta al visorrey:

 " —No —dijo Ricote, que se halló presente a esta plática—, no hay que esperar en favores ni en dádivas, porque con el gran don Bernardino de Velasco, conde de Salazar, a quien dio Su Majestad cargo de nuestra expulsión, no valen ruegos, no promesas, no dádivas, no lástimas; porque aunque es verdad que él mezcla la misericordia con la justicia, como él vee que todo el cuerpo de nuestra nación está contaminado y podrido, usa con él antes del cauterio que abrasa que del ungüento que molifica, y así, con prudencia, con sagacidad, con diligencia y con miedos que pone, ha llevado sobre sus fuertes hombros a debida ejecución, el peso desta gran máquina, sin que nuestras industrias, estratagemas, solicitudes y fraudes hayan podido deslumbrar sus ojos de Argos, que contino tiene alerta porque no se le quede ni encubra ninguno de los nuestros, que como raíz escondida, que con el tiempo venga después a brotar y a echar frutos venenosos en España, ya limpia, ya desembarazada de los temores en que nuestra muchedumbre la tenía. ¡Heroica resolución del gran Filipo Tercero, y inaudita prudencia en haberla encargado al tal don Bernardino de Velasco!"

En este pasaje, ya en los últimos estertores de la novela, ha querido Cervantes dar su opinión sobre uno de entre los más espinosos y controvertidos asuntos por los que paso la patria por los tiempos en los que él vivió. 

Les traigo esto a colación porque el otro día me abordó, cuando iba paseando por los muelles del Barrio Pesquero, un tipo de esos que siempre está cargado de razones incontestables que, sin saber a cuento de qué, me espetó, así, de improviso, el desastre que había sido para España el que Felipe III hubiese expulsado a los moriscos -debía de haber visto algo en tele, al respecto-. Yo, por supuesto, le seguí la corriente y, cuando me pareció que ya le había aguantado suficientes tópicos, le dije, haciendo uso de la fórmula que me enseñó Ángel, uno de los proscritos de Alar: "Cambiando de tema, parece que vamos a tener lluvia a mansalva". El tipo que se las da de experto en meteorología, quedó encantado, porque de eso sí que sabe más que nadie. 

Es muy curiosa esta propensión que tienen muchos españoles -generalmente los de la correa, pobre bueno, rico malo- a denigrar todo lo que tiene que ver con la historia de nuestro país. Por eso no es raro que salgan en la televisión estatal tipos -famosillos de izquierda- gritando a todo pulmón que Cortés y Pizarro eran unos genocidas. Sé esto porque esas escenas de la televisión rápidamente son recogidas por los youtubers que luego lo cuelgan en la red, que es donde yo me distraigo de vez en cuando. Me encantan esos alardes de ignorancia mezclados de envidia y resentimiento; es el ser humano en su versión más grotesca en estado puro... lo que llaman "la izquierda".  

Por cierto, que, sobre lo de la expulsión de los moriscos, yo tenía una cierta idea cuando el tipo de marras vino a darme la vara. Recuerdo que me interesé por el tema con motivo de la lectura de las memorias del Capitán Contreras -uno de mis libros preferidos- en las se trata el tema de pasada. Yo diría que la idea que saqué es muy parecida a la que Cervantes pone en boca de Ricote. En cualquier caso fue una decisión muy controvertida, que fue precedida de varios años de debate entre los que se beneficiaban y los que se perjudicaban con la presencia de los moriscos en España. Al final predominó, con muy buen criterio, pienso, la cuestión de la seguridad sobre los beneficios económicos. España estaba entonces en guerra permanente con el imperio otomano y, una parte, no por menor, significativa, de la población morisca, actuaba como quinta columna de los otomanos, facilitándoles con su información las incursiones en la península que eran el pan nuestro de cada día. Así que, al final, no quedó más remedio que cortar por lo sano, a sabiendas, eso sí, que iban a pagar muchos justos por los pocos pecadores. De hecho, parece ser que, con la expulsión, mejoró bastante la seguridad en las costas levantinas. Otra cosa es que se resintiese la economía, porque los moriscos eran, en cierta medida, la mano de obra cualificada de la época. 

En fin, qué país éste. Toda esa gente que nace aprendida merced a su envidia y resentimiento. Claro, si leyesen el Quijote y, también, acaso, la Biblia, a lo mejor se enteraban un poco de qué va la fiesta y se les pasaba el sofocón. A la postre, como dice un labrador que ha escuchado las razones de Sancho: todo es burla, sino estudiar y más estudiar. ¡Que lo sepan! 

jueves, 28 de agosto de 2025

Papiroflexia

 


Me dice Santi que ha retomado su vieja afición por la papiroflexia y me manda foto del pavo real que hizo ayer. Por lo visto, Unamuno escribió un tratado sobre el tema incitando a practicar ese entretenimiento. Para los japoneses, que lo llaman origami, sin embargo, más que entretenimiento es un arte... o sea, hacer cosas con la pretensión de que vengan los turistas a verlo.  

Papiroflexia u origami, que tanto da como que da tanto, el caso es que, mientras lo estás practicando tienes sorbido el sexo, que no es lo mismo que comérselo o, lo que es más frecuente y perverso, tratar de comérselo a los otros: no hay mayor enemigo de uno mismo y de la especie humana que el tener la cabeza desocupada.  

Recuerdo que, de muy niño, hacía pajaritas, carros, aviones y otras cosas, supongo, de papel; de ahí nunca pasé, pero el gusto por hacer pajaritas o aviones, nunca se me quitó. Cuántas veces estando sentado en la mesa de una cafetería no habré cogido el tiquet de la consumición y hecho una pajarita con él. O un avión, para  comprobar, después, si funciona: todo un reto. Pero, claro, de ahí al pavo que les muestro en la foto hay todo un universo: el que hay entre una afición y una pasión. O, ya puestos, entre el entretenimiento y el arte. 

Vivir apasionado por lo que sea es tanto como ser inmune a los males del mundo. Comentábamos ayer el caso de Arquímides: le llegó la muerte en forma de ejército invasor mientras trazaba rayas en la arena de la playa intentando descubrir un nuevo teorema. El apasionado está en posesión de la mayor virtud que se puede concebir en un ser humano: no meterse en la vida de nadie. 

Bueno, les diré que ya consigo tocar Libertango de corrido, pero, ¡ay, los perinquinosos peros!, ni de lejos consigo que acabe de resonarme en el alma como cuando se lo escucho, por ejemplo, a Ksenija Sidorova... todo se andará si Dios quiere.  

miércoles, 27 de agosto de 2025

Hay un mundo ahí fuera

 
,

Cortesía de Un Besi de Fresi


El señor Besi de Fresi tiene razón cuando tilda de lerdos a los rojos. Lo que no nos dice es de qué color es él, porque si es que es de alguno, que puede que sí, entonces estamos en las mismas. En el colegio al que fui de niño teníamos que ser, ya azules, ya amarillos; todos los años había un festival en el que ambos colores competían en diversos juegos y deportes. Era un día muy especial porque venían todos los padres -menos los míos- a verlo. Sin duda, con lo de los colores, se pretendía inculcarnos el sentimiento de pertenencia a un grupo enfrentado a otro grupo; no recuerdo de qué color era yo ni nadie; pienso que los niños teníamos muy poco interés por aquellas distinciones. Años después, con motivo de una adolescencia tardía, y supongo que adoctrinado por la moda imperante, anduve coqueteando con ideologías igualitarias. Pero me duró poco. De hecho, no recuerdo haber ido a votar más de una vez en toda mi vida. La primera creo, cuando salió elegido Felipe González; me duró el encanto menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Y más, que hice una lectura de "La Rebelión de las Masas" de Ortega muy en los comienzos del periodo, digamos que democrático. Escribe Ortega en el prólogo que hace para la edición francesa: 

"Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral." 

Pocas cosas he leído con las que pueda estar más de acuerdo. Derechas e izquierdas, como azules y amarillos, no es más que lo de aquella canción de Santana: Let the Children Play (deja que los niños jueguen). Mientras los niños están jugando no se enteran de que hay un mundo ahí afuera. Todos los partidos políticos quieren lo mismo: que los niños no se hagan mayores. Es lo que se llama estatismo, la peor tiranía de todas como ya les advirtió el profeta Samuel a los judíos cuando estos le dijeron que querían un rey para ser como los demás pueblos. 

Y ese es el caso, que la inmensa mayoría muere sin haberse enterado de que hay un mundo ahí fuera en el que la gente respira porque no lleva corsé. Es el mundo de los negacionistas, herejes, misóginos... todos esos insultos que tan de moda se pusieron hace unos años cuando los curas se dieron cuenta de que unos cuantos niños habían saltado la verja y andaba por ahí a su bola. Saltar la verja, quitarse el corsé, curarse la hemiplejia... Gracián lo llamaba: saltar por el portillo del caer en la cuenta; el que quiere, puede, añadía. Y ese es el asunto, que parece que son muy pocos los que quieren abandonar los parques infantiles. ¡Se está tan seguro en ellos! 

En fin, ni hay mal que cien años dure, ni cerdo al que no le llegue su San Martín. Cualquier día la gente se levantará con la cabeza despejada y se dirán los unos a los otros: ¿te acuerdas cuando íbamos a votar? ¡Pero qué lerdos que éramos! Y entonces habrá el típico orden espontáneo que es el propio del mundo que hay ahí fuera. 

martes, 26 de agosto de 2025

Sin solución posible

 


No hay que saber mucha geometría para darse cuenta de que el triángulo de la foto es un imposible matemático. En un triángulo rectángulo con la hipotenusa como base, por definición, la altura nunca puede ser mayor que la mitad de la base. Es elemental, y, sin embargo, multitud de estudiantes se dejan arrastrar por la simplicidad de la fórmula que hay en el ángulo superior izquierdo de la foto y la cagan sin entender por qué la han cagado. Así son la mayoría de los razonamientos que hacemos en la vida; utilizando premisas falsas llegamos a resultados que nos parecen incontestables y nos estrellamos una vez más. 

Las premisas exactas solo existen en las matemáticas, que no por otro motivo es el que los únicos problemas que tienen solución son los matemáticos. A la solución de los problemas que nos plantea la vida solo te puedes aproximar por tanteo y, por lo general, el tanteo de hoy no te suele servir para mañana. Desgraciadamente, a esta conclusión solo se puede llegar después de haber dejado un rastro de equivocaciones cuyo recuerdo son el dolor de la vejez. Afortunadamente, la sabia naturaleza suele atenuar ese dolor por medio de la perdida de la memoria. En fin, pelillos a la mar. 

Les traigo a colación estas reflexiones a propósito del tema de las drogas. ¿Legalización; no legalización? Mi opinión al respecto, que nunca ha sido convicción, se ha ido balanceando a lo largo de la vida entre las dos opciones en función de las circunstancias del momento. Nunca lo he tenido claro por la sencilla razón de que es imposible tenerlo ya que son tantas las variables que entran en juego que no hay mente humana que pueda poner orden en semejante galimatías. Así es que todas las soluciones que se le dan al problema no hacen más que empeorarlo. 

Lo de las drogas es más viejo que los pedos y, su uso, y sobre todo abuso, tiene que ver con el irreprimible deseo que tiene el hombre de ponerse en contacto con la divinidad -o sea, olvidarte de que te estás muriendo- evitando en lo posible los sacrificios que tal pretensión exige en condiciones normales. En el fondo no es más que un pecado de soberbia y, como tal, un despeñadero a los infiernos por el camino más directo. 

El caso es que yo también caí muchas veces en la trampa de autoconvencerme de que legalizando las drogas se evitaría gran cantidad de los problemas que su uso plantea. Se argumenta que, con la legalización, se les quitaría el valor añadido que las da el riesgo que supone traficar con ellas, con lo cual se disminuiría la ganancia de las mafias que, actualmente es tanta, que ponen y quitan gobiernos a su antojo. Los narcoestados que les dicen. Y no solo es Venezuela, o Cuba, o Colombia, no, es, en mayor o menor medida, por todo el mundo. Aquí en España, ni te digo; ver a un político en el yate de un narcotraficante es algo que, como que, ¡no, es que pasaba por allí! 

Desde luego que lo de las mafias es un problema gordo, pero, al fin y al cabo, problema subsidiario del nudo gordiano que supone la necesidad de evasión de sí mismo que tiene el ser humano cuando no tiene que luchar por su subsistencia. Porque esa es la gran paradoja de la vida, que, fuera de la lucha, la vida es un tormento por la conciencia permanente de que te estás muriendo. La droga no sería más que el intento desesperado de olvidarse de esa conciencia de la misma manera que lo hace la lucha. Es como una cuadratura del círculo. O sea, una imbecilidad... la más humana de todas las imbecilidades posibles. 

No, yo no sé, ni lo sabré nunca, si es mejor o peor legalizar las drogas; lo que sí sé es que estar mano sobre mano es desesperante. Y de un desesperado se puede esperar, valga la rebuznancia, cualquier cosa. Por eso para luchar contra el flagelo de las drogas no creo que haya otra solución que la "bendición del trabajo", el consuelo supremo del olvido de si mismo en la tarea cotidiana, que decía Nietzsche. Por eso es que cuantas más ortopedias se inventen para aliviar las que llaman penas del trabajo, mayor sufrimiento habrá en el mundo y, por tal, mayor consumo de drogas. Bueno, quizá el hecho de que estén prohibidas les da un plus de ilusión de efectividad, porque el asunto es ese, que su efectividad es la más tonta de todas las ilusiones. ¿O no? ¿Ustedes que piensan? 

lunes, 25 de agosto de 2025

Artistas y bandoleros

Don Quijote desecha la idea de ir a las justas de Zaragoza para así desmentir al autor apócrifo de la segunda parte de su propia historia. Así que desvía el rumbo y se dirige hacia Barcelona donde también hay justas. Han estado caminando todo el día y, al anochecer, se desvían un poco del camino para buscar el cobijo de un bosquecillo que había por allí. Ya es de noche cuando llegan y, Sancho, derrengado, se tumba en el suelo; al darse la vuelta y mirar hacia arriba, ve manos y pies colgando de los árboles; se asusta y corre a decírselo a Don Quijote. Son ahorcados, dice éste; ya debemos estar en Cataluña. No pasa mucho tiempo antes de que aparezcan unos bandoleros que se aplican a la tarea de desplumarles, pero, estando en ello, aparece su jefe, un tal Roque, que de inmediato reconoce a Don Quijote y Sancho porque ha leído la primera parte de su historia que ya ha sido publicada. Pronto podemos comprobar que Roque, más que jefe de bandoleros, es el propietario de una empresa que extrae sus beneficios de saltear a los viajeros. De inmediato ordena a sus empleados que restituyan a Sancho lo que le han quitado. Y, luego, cuando, se topan con otros viandantes, les quita solo una parte de sus pertenencias en función de sus condiciones sociopoliticaslaborales. Roque es un hombre culto que se dedica a lo que se dedica porque las circunstancias del momento histórico no dan lugar a otro tipo de emprendimientos. De hecho, da la sensación de que las grandes empresas de Cataluña son las partidas de bandoleros en encarnizada competencia entre ellas.  

En realidad, la Cataluña que describe Cervantes es la Cataluña eterna. La que yo he vivido, rodeado de bandoleros cultivados; mis vecinos del piso de enfrente y de debajo tenían sendos negocios de extorsión que, a juzgar por cómo vivían, les funcionaban a las mil maravillas. Eso sí, las llamadas más frecuentes que recibía por el telefonillo eran de correos de los juzgados para preguntarme por ellos, porque nunca estaban en casa. La verdad es que nunca en mi vida tuve tantos ofrecimientos por parte de los vecinos como por aquel entonces. Era gente cultivada, uno químico y el otro economista, y nunca nadie hubiese podido sospechar que eran unos delincuentes; y es que, eso de la delincuencia, es algo muy relativo, en función del tiempo y el espacio: lo que hoy es delito aquí, mañana puede ser virtud allá. Y viceversa. Y los catalanes, gente esclarecida, lo saben y actúan en consecuencia. 

Simplificaciones a parte, el caso es que, a mí, todo lo catalán me produce mucha curiosidad y sentimientos ambivalentes. Así es que, nunca les pierdo de vista; a D. G., no tengo el menor problema para entender su idioma, lo cual me facilita mucho las cosas. Poder entender, por poner un ejemplo, los discursos de Silvia Orriols, batllessa de Ripoll, es una delicia, porque hacía mucho tiempo que no se escuchaba en España a un político tan inteligente y honesto, a la vez que fanático. Tiene todas las virtudes del auténtico líder y les recomiendo que estén atentos al dato, porque esta mujer, o mucho me equivoco o va a ser fuente de multitud de quebraderos de cabeza para la patria: su fuerte atractivo, añadido a su fanatismo nacionalista, así lo hace presuponer. 

En fin, Cataluña es, también, Rosalía y Raül Refree, Rita Payes y Andrea Motis... para mí, de donde sale la mejor música es, también, en donde de mayor favor de los dioses se disfruta. Yo, desde luego, no volvería a vivir allí, pero, como soy bien nacido, soy agradecido y nunca olvido todo lo que me desasnaron los años que allí pasé... entre artistas y bandoleros.