"Con estos pensamientos y deseos, subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea, la cual vista de Sancho, se hincó de rodillas y dijo:
—Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede."
Vencedor de sí mismo: no se puede resumir en menos palabras lo que es una vida cumplida. Estamos aquí para vencernos a nosotros mismos y todo lo demás es pura ilusión. Claro que el cómo vencerse a uno mismo no es cuestión que se pueda despachar en dos palabras. Cervantes, que aprendió dos en la vida y una en los libros, necesitó escribir mil y pico páginas de apretada letra para llegar a la conclusión de que solo a base de batacazos se consigue aproximarse a esa deseada meta. En fin, que les voy a decir que no sepan ustedes: una de dos, o recibes batacazos o acabas de limpiabotas... boleros, que dicen los mejicanos... lo mismo que a las melodías sentimentales.
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