miércoles, 3 de septiembre de 2025

Vida cumplida

El final de El Quijote es de una sentimentalidad enternecedora. Se te saltan las lágrimas. Oficialmente, muere de unas calenturas, pero, en realidad, los que le conocen, empezando por Sancho, que incluso se lo dice, saben que es de melancolía. Le han desmontado el chiringuito, pero cuando ya no daba más de sí. Su misión en la tierra está cumplida; quedarse aquí solo podría servir para ensombrecer la magnitud de su logro: dejar claro ante el mundo la ridiculez del idealismo. A lo único a lo que no renuncia es a su amor por Dulcinea. Es como el amor a la virgen María, algo sagrado, es decir, que está más allá de todo intento de comprensión. Por eso es que, recuperado ya el juicio que nunca perdió, le insta a Sancho a que siga azotándose por tal de desencantar a Dulcinea... interprétenlo como quieran que ya son mayores. 

"Con estos pensamientos y deseos, subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea, la cual vista de Sancho, se hincó de rodillas y dijo:

—Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos y recibe también tu hijo don Quijote, que, si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo, que, según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse puede."

Vencedor de sí mismo: no se puede resumir en menos palabras lo que es una vida cumplida. Estamos aquí para vencernos a nosotros mismos y todo lo demás es pura ilusión. Claro que el cómo vencerse a uno mismo no es cuestión que se pueda despachar en dos palabras. Cervantes, que aprendió dos en la vida y una en los libros, necesitó escribir mil y pico páginas de apretada letra para llegar a la conclusión de que solo a base de batacazos se consigue aproximarse a esa deseada meta. En fin, que les voy a decir que no sepan ustedes: una de dos, o recibes batacazos o acabas de limpiabotas... boleros, que dicen los mejicanos... lo mismo que a las melodías sentimentales.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario