viernes, 19 de agosto de 2022

Calentamiento global

 La película de Fritz Lang "The Big Heat", algo así como "Calentamiento Global", fue traducida al español como "Los Sobornados", algo que, desde luego, deja en bien poco la imaginación de los traductores. Aunque quizá así conecte mejor con la imaginación del público. ¡Vete tú a saber! En fin, sea como sea, es lo que se podría considerar como una obra maestra. La estuvimos viendo anoche, aunque no la acabamos porque, por lo menos a mí, el cine bien hecho me quita el sueño. 

En realidad el tema que trata la película es quizá el más vulgar de toda la historia del cine, el de las mafias. Se podría decir que sin mafia por medio no hay película digna de tal nombre. Incluso para hacer comedias se necesita si no quieres que resulte un pastiche. O una pestiñada. Y es que las mafias presiden la vida cotidiana de cualquier sociedad. Siempre hay gente organizada para sacar beneficio por medio de la extorsión. Siempre lo hubo y siempre lo habrá y lo único que cambia con los tiempos es la percepción de pertenencia a una de ellas. Ahora, por ejemplo, hay una percepción bajísima de pertenencia a una de ellas. Y lo que es peor es la percepción generalizada en la sociedad de que, lo que en realidad son mafias puras y duras, son instituciones que promueven el bien común. Así que, ya ven, estamos pillados por todos los lados. 

Les pondré un ejemplo que conozco bien por lo que me toca. ¿Ustedes creen que hubiese sido posible montar todo este circo con el virus de la gripe si no hubiese existido la mafia farmacéutica sanitaria? Desde que tengo uso de razón la he ido viendo crecer hasta alcanzar cotas estratosféricas. Yo diría que lo impregna absolutamente todo. Desde luego que me sobran dedos para contar los médicos que conozco que no hayan pasado por el aro del soborno. Aunque vete tú a recordárselo. Ese trato amable que reciben de parte de los sicarios del gran patrón es para ellos algo consustancial al oficio. Es completamente natural que te paguen restaurantes de lujo y hoteles de cinco estrellas para que mejores tu formación científica. Se lo creen a pies juntillas porque son todos ellos muy buena gente. Y, luego, que la única contrapartida que te piden es que recetes medicinas que son absolutamente necesarias como demuestran multitud de estudios científicos publicados en la multitud de revistas especializadas que, ¡oh, coincidencia!, están financiadas por los mismos laboratorios que te llevan de congreso a La Habana con pase por El Tropicana incluido. 

Pues sí, señoras y señores, la inmensa mayoría de esas medicinas son igual de necesarias y producen el mismo efecto que las que venden las mafias de la droga. Es, en definitiva, el negocio de la adicción. Haces adicto a alguien en dos patadas y ya le tienes convertido en un pozo del que extraes barriles de petróleo hasta el mismo día de su muerte. En eso consiste toda la jugada en la que los médicos hacen el papel de centrocampistas. El laboratorio les pasa el balón y ellos meten el gol. Así que vas por la calle y escuchas  conversaciones y de qué creen ustedes que van, ¿de futbolistas? Ni por asomo. Versan en su inmensa mayoría sobre médicos. Todo el mundo, absolutamente todo, está en trance de ir o venir de hacerse una prueba. El sentimiento de enfermedad permanente está profundamente arraigado. Es como ese famoso personaje televisivo que se pasa la vida diciendo a la gente lo que hay que hacer, ya saben, lo de las filosofías orientales de marras, y que a la hora de la verdad siempre que va de viaje, que no hace otra cosa, lleva dos maletas, una para sus enseres personales y otra para sus pastillas. 

En fin, vamos a dejarlo, porque, como diría Baroja, el mundo es ansí. Y no por nada, sino porque es consustancial a la condición humana de la inmensa mayoría buscar algún tipo de esclavitud que ayude a sobrellevar la vida. Y es que, qué le vamos a hacer si los dioses son tremendamente avaros cuando reparten el coraje. 

2 comentarios:

  1. Más razón que un santo. Hace años ,escuché una entrevista al que era el presidente de los seguros médicos en Alemania, que son muchos,y se ve que el hombre venía algo encendido de algún ágape , ya para terminar la entrevista soltó algo así como: " Mire usted, hoy día mucha gente va al médico completamente sana y sale de la consulta con cuatro o cinco dolencias"

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  2. Qué alguien me diga cuál es la diferencia entre un médico de hoy día y un camello. Antaño, cuando mi padre ejercía, y hasta que Franco lo socializó todo, al médico lo único que le interesaba era que sus clientes estuviesen sanos. En algunos lugares incluso se dejaba de pagar la iguala al médico cuando se enfermaba.

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