miércoles, 24 de agosto de 2022

¡Qué país!

Recuerdo cuando se puso de moda la expresión "¡Qué país"! Debió ser cosa de aquella revista que tanta gracia nos hacía, Hermano Lobo, allá, por los finales del franquismo, cuando era de buen tono entre la progresía sesentayochera echar pestes de nosotros mismos. En realidad, lo que se quería decir con esa expresión es que éramos un desastre sin solución, lo cual como que venía a entroncar con la famosa leyenda negra de la que estábamos bien empapados gracias a los buenos oficios de ciertas editoriales francesas que estaban echando el resto en la tarea de colonizarnos culturalmente. ¡Y desde luego que bien que lo consiguieron! 

Y el caso es que, como siempre sucede, lo que cala en los pequeños grupos influyentes en una determinada época pasa a instalarse en las capas acríticas de la sociedad por décadas. Y así es que estemos todavía en que la inmensa mayoría de los españoles o denostan de su condición y quieren ser otra cosa o tratan de neutralizar su complejo de inferioridad por medio del futbol y zarandajas por el estilo. A nadie se le ocurre pensar, salvo a un pequeño grupo influyente que empieza a surgir, que España ha sido y sigue siendo un país puntero en las únicas cosas que de verdad importan, a saber, la cultura considerada como el desarrollo de las facultades intelectuales por medio del estudio, la lectura, el trabajo, etc.. Pues sí, aquí se ha estudiado y trabajado mucho el intelecto y al que quiera no le costará encontrar pruebas de ello. Por así decirlo, en lo que se consideran artes, no es que no tengamos nada que envidiar a nadie, es que damos sopas con ondas a cualquiera. Y que conste que no estoy balandronando en plan patriotero. Me importa un carajo la patria. Lo que sí me importa, y mucho, es que gente a la que entiendo de primera mano ha dejado y sigue dejando un legado con el que me puedo enriquecer a poco que me esfuerce. 

Porque sí, ahí están todos los horteras pensando que saben mucho de virus y cosas por el estilo. Me parto el culo de risa cuando les escucho. Es exactamente igual que lo de cuando la Virgen María bajó en carne mortal a Cova de Iría. Toda la chusma corrió a creérselo. Pues no, señores, espabilen, la que llaman ciencia médica, un oximorón en sí, desde hace siglos no hace otra cosa que encontrar lo que busca. Primero crea la teoría y luego la confirma y alguien se forra.  Al cabo de unos años se descubre que no era así, pero los que se forraron se llaman Andana. Y esta es, exactamente, la famosa cultura que nos llega de fuera y que tiene subyugadas a las masas iletradas. La verdadera ciencia aporta conocimiento, pero si la trasformas en tecnología no haces otra cosa que crear necesidades inútiles que amargan la vida de las personas... que es en lo que estamos. 

Sin embargo, si coges, agarras, y te pones con El Quijote... efectivamente, ¡Qué país!

2 comentarios:

  1. ya ves como nos tienen, atontaos ,como diría el Jose Mota. Yo no los mandaba a un campo de castigo y educación. Los mandaba a recoger lentejas en la Armuña. Con 5 días bastaba. Te lo digo yo

    ResponderEliminar
  2. Por aquella carretera que va de Salamanca a Fuentesauco. Alli, lentejas para parar un tren.

    ResponderEliminar