domingo, 21 de agosto de 2022

Davos Platz

Oigo decir por aquí y por allá que unos tipos con mucha pasta que se reúnen todos los años en Davos Platz a debatir sobre el futuro de la humanidad han llegado a la conclusión de que lo mejor para que seamos felices es que, no ellos, sino todos los demás, no poseamos nada. Personalmente me parece genial que por fin hayan caído en la misma cuenta que caí yo hace ya muchos años y solo lamento que no quieran para sí lo que quieren para los demás. 

No sé lo que tendrá el aire que corre por Davos, pero ya nos demostró Mann hace un siglo o así hasta que punto aguza el entendimiento de la gente. Cualquiera que conozca las discusiones que allí tuvieron Settembrini y Naphta sabrá que poco más queda ya por decir que no lo tengan que decir las armas... que fue lo que en realidad pasó unos pocos años después. Sí, señoras y señores, las diferentes concepciones del mundo que tienen unos y otros, a la postre, no son más que pura palabrería que necesita de la fuerza para poder decantarse. 

Con esto les quiero decir que la genial idea que han tenido esos payos adinerados difícilmente se va a poder llevar a la práctica sin sacar los tanques a la calle. Porque, desgraciadamente, la gente en general está muy apegada a sus cosas materiales, y no por nada, sino porque para poder apegarte a las cosas del espíritu se necesita del favor de los dioses, tan parcos ellos a la hora de distribuirlo. Sí, mis queridos, ya se lo dije muchas veces, los dioses son seres avaros que exigen penosas contrapartidas que compensen lo que dan. 

En cualquier caso, a lo que íbamos esos payos de Davos y yo, que lo de tener cosas materiales es un verdadero tostón. Así, a primera vista, parecería como que te afianzan, pero, a la que despiertas, sientes su peso sobre las espaldas. Porque las cosas necesitan mantenimiento, pagan impuestos, exigen papeles en regla... y cuanto más inútiles son, que son las que más afianzan al vulgo, más incordio te procuran. No, no, por Dios Bendito, hay que ser muy primario para tragarse ese anzuelo. 

En fin, yo la única pega que les pongo a los chicos de Davos es que, al menos eso es lo que parece, quieren imponer sus maravillosas ideas sea como sea, o sea, por la fuerza. Un gran error. A esto solo se puede llegar de forma individual por la experiencia de la vida y, ya digo, con el mucho favor de los dioses. Bueno, quizá, también, si esos chicos de Davos, en vez de haber llegado hasta allí en sus jets privados lo hubiesen hecho en bicicleta... porque ya saben lo que cunde el buen ejemplo, sobre todo cuando cuadra con lo que se predica.  

3 comentarios:

  1. Pues ya ves ,Pedro. En la última de la OTAN en Madrid., llegó Biden a las 10 30 horas en su Air Force one, y 40 minutos después su susodicha, en el AIR FORCE 2. Estas cosas que tienen las bicicletas. Además , cuando veo a un marmolillo como Antonio Pedro contoneando su palmito en Dasvos..pues....es que lo han votado...

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  2. Ya, Nacho, lo han votado y es probable que le vuelvan a votar. Puestos a escoger entre este marmolillo y el gallego... si por lo menos fuese la madrileña que está como el pan.

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  3. En eso te doy toda la razón . Bueno , no me fio de ningún político ni harto moriles . Pero sí, está más buena que el pan.

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