jueves, 29 de febrero de 2024

Demiurgos

Ayer pase la mañana recorriendo grandes superficies de materiales de construcción en compañía del contratista que está arreglando un piso a mis hijas. Algo, por supuesto, muy cansado para mis ya limitadas energías, pero no por ello menos estimulante. Esos lugares son una representación sin trampa ni cartón de la verdadera vida real que, si nos atuviésemos a lo que muestran los medios de comunicación, pareciera como si no existiese. Por esas superficies pululan a todo lo largo del día cientos de personas que husmean por las estanterías, agarran cachivaches y los depositan en un carro en el que los acarrean hasta su coche previo paso por taquilla. Es una maquinaria perfecta cuyas ramificaciones se extienden por multitud los ámbitos de la vida ciudadana, ya que la ciudad se compone de casas y las casas, junto al condumio, vienen a ser las dos necesidades insoslayables que tenemos los humanos.

El caso es ese, que uno va por la mañana a esas superficies de materiales de construcción y, luego, por la tarde, a otras dedicadas a la alimentación y, ¡leches!, esto, cualquier cosa menos tambaleándose. Para que todo esto pueda ser así tiene que haber miles y miles de personas trabajando en multitud de lugares, en perfecta coordinación los unos con los otros gracias a las dotes demiurgas de unos cuantos avezados empresarios. 

El mundo es ansí. Una parte material cada vez más perfecta que nos libera cada vez más tiempo para nuestro solaz. Y, ¡ay!, ¡que terrible llega a ser eso de tanto tener solaz! Yo no lo quiero ni regalado. A mí que me den preocupaciones que me exijan dedicación para intentar despejarlas. Construir pequeños imperios y cosas así. Cualquier cosa menos andar por ahí moviendo el culo y enterándome de lo que no me concierne. 

Bueno, vamos a ver, porque ¡menudo día tengo por delante!

miércoles, 28 de febrero de 2024

Allison y Josh

La pareja musical formada por Allison Young y Josh Turner me tiene fascinado. Deben de andar por los treinta, pero en lo físico aparentan no haber salido de la primera juventud. Sin embargo, en lo profesional son de una madurez sorprendente. Indiscutiblemente tienen que tener mucho esfuerzo por detrás, pero, en su caso, como supongo que es el de todos los grandes artistas, la parte del león de su éxito sin duda se la deben al favor de los dioses. Yo, si pudiese, les mandaría un mensaje recordándoles que, al que más favorecen, para mayores trabajos le guardan. Al menos eso es lo que tenían muy presente los antiguos. 

Mayores trabajos, supongo que debidos a las perturbaciones de la psique inherentes al éxito. Aunque sea en muy pequeña medida, todos tenemos alguna experiencia en lo de gestionar, ya sea un pequeño éxito, ya una racha de buena suerte, y, juraría, que pocos podrán presumir de haber sido prudentes con esa gestión. La tendencia a pensar, cuando te vienen bien dadas, que todo el monte es orégano es consustancial a la naturaleza humana. Por eso diría yo que no hay tests de inteligencia más fiable que ese. Ahí es donde se demuestra que, aparte de dotado por los dioses con una buena cualidad para lo que sea que te hace destacar, también has estado dotado de una buena cabeza para interpretar el mundo y sus vanidades... claro que, en esto puede que también juegue un papel relevante la educación que te haya tocado en suerte.  

Sea como sea la cosa, que vete tú a saber, lo que es indiscutible es que hemos visto mogollón de grandes artistas que, a la postre, nos han hecho sufrir por su funesto destino. Me viene al recuerdo ahora, Amy Winehouse, cuyo deterioro y muerte viví como si hubiese sido el de un ser querido. ¡Tanto era lo que disfrutaba escuchándola y la ternura que me inspiraba su evidente fragilidad! Todos aquellos tatuajes que exhibía me partían el alma. ¿Quién con dos dedos de frente o una mínima estabilidad emocional se va a someter a esas bárbaras automutilaciones? La lista en cualquier caso no tiene fin. Éxito y malditismo parecen atraerse con la fuerza de los polos opuestos. O sea, que está en la naturaleza de las cosas.  

Sea como sea, veo a Allison y Josh libres de toda sospecha. Ni se les aprecia un tatuaje por ningún lado, ni exhiben extravagancia en el atuendo ni en las actitudes. Parece que hacen lo que hacen con la naturalidad con que otros cumplen con sus oficios modestos, si es que hay alguno que lo sea. Es como si fuesen los representantes de un mundo nuevo liberado ya de aquel horterismo del siglo XX en se andaba digiriendo con muchas dificultades el atracón de las nuevas tecnologías... al respecto, los músicos ocuparon un puesto destacado en el ranking de las víctimas. 

En cualquier caso, sea como sea lo que los dioses tengan previsto para esta pareja luminosa, yo les escucho y siento una profunda comunión con el mundo que me hace estar agradecido.

martes, 27 de febrero de 2024

Llueve

Paso estos días desapacibles del invierno oscuro escuchando el tamborileo del agua en los cristales. Desde luego que después de esta racha mandaré a la mierda al que venga hablándome de sequía. Esto es exactamente igual a como siempre fue; miro al cielo implacable y me veo niño con la gabardina de Marcay y las botas de Segarra, chapoteando por los charcos de la ciudad. Aquellas tardes de jueves eternas, sin monitor de ningún tipo que viniese a rescatarte del hastío. A veces venían nuestros padres a controlar y nos llevaban al Flor a merendar y después a una película en el Alameda. Luego, ya, en los albores de la adolescencia, descubrimos la Menéndez y Pelayo y cayeron una tras otra las grandes aventuras. Los mares del Sur, la taiga siberiana, las islas solitarias, con tesoros y sin ellos... ¡lo que ha llovido desde entonces!

Lo que ha llovido y sigo enganchado. Las horas muertas leyendo. Ya no distingo lo real de la ficción. La memoria lo entrecruza todo: lo que he vivido y lo que he soñado. No importa, todo sirve para el convento de la fabulación. No puedo dejar de imaginar mundos nuevos. Como Baroja, como Valle. Y he hecho mis pinitos. Andaba estos días revisando uno de ellos y me maravillo del vívido recuerdo de todo lo que imagine. Los personajes inventados ya son para mí más reales que los reales. En ellos veo a Hermes, a Circe, a Atenea, a Diana y, por supuesto, Afrodita... ahora que caigo, me salió algo tirando a lo de las manzanas de oro para la más bella. Seguro que es inevitable en toda fabulación primeriza. 

En otro orden de cosas, pienso que ya estoy maduro para empezar a fabular con la guitarra. Paso horas inventando rifs que es como ahora le dicen a las melodías. Todo es cuestión de controlar las escalas con los ojos tapados y dejar correr la imaginación. Una vez que ya tienes uno de esos rifs en el bote, cuando le haces sonar, sientes un placer estético, o como coño se diga, que te sube la estima unos cuantos peldaños... la música, no hay nada que ni de cerca, se acerque a su poder evocador. En fin, me voy a la carnicería, que también de carne, aunque sea de pollo, vive el hombre.

lunes, 26 de febrero de 2024

Castillo de naipes

Las guerras entre países siempre han sido una pantalla para ocultar las verdaderas que no son otras que las que más o menos a las claras se traen los gobernantes con sus gobernados. Siempre que un gobernante ha empezado a notar que sus gobernados estaban subiéndosele a las barbas, de inmediato se ha puesto a inventar agravios por parte de un país vecino para encandilar al personal y predisponerle a morir por la patria. Por eso, todas las guerras, excepto las civiles están basadas en mentiras. ¡Es tan fácil engañar a la gente con las maldades del vecino! Está en la esencia del ser humano odiar a lo más próximo; y ya no te digo si a lo más próximo le va mejor que a ti. 

Pero no se engañen al respecto porque los gobernantes se entienden de maravilla entre ellos e incitan a sus países a  pelearse de común acuerdo, porque saben que ni ellos ni sus allegados van a tener que ir al frente de batalla. Se limitan, siempre, a permanecer en retaguardia dedicados a los fáciles y lucrativos negocios que promueven las guerras. Claro que, como todo cambia, lo de las guerras con los vecinos se ha puesto en los últimos tiempos un poco complicado debido a la letalidad creciente de los armamentos. Por eso las guerras actuales son mayormente peleas de taberna. A puñetazos, sin sacar las armas. Y por eso es que los gobernantes anden tan con el culo prieto ideando procedimientos cada vez más sofisticados para contener la ira de los gobernados estafados. Porque entérense, todo gobierno es una estafa. Por eso cuanto más civilizada está la gente menos gobierno quiere. El caso de Suiza es paradigmático al respecto. Sin apenas gobierno, en los quinientos años de vida del país no han tenido ni una guerra con nadie. 

Ideando procedimientos para sujetar a los gobernados. Esa es la principal tarea que tienen los gobernantes por delante. Ya no se bastan con las policías y sus procedimientos de terror. No se fían. Al fin y al cabo, la policía forma parte de los gobernados y se puede volver en contra. Y por eso es por lo que recurren a las herramientas que le proporciona la tecnología más sofisticada... que no es la digital precisamente. Cuando Trump se hizo con el poder en EEUU lo primero que hizo fue ordenar quitar toda la financiación estatal a unos laboratorios en los que se investigaba una cosa llamada gain of function, en español ganancia de función. Pero todo fue inútil porque los servicios secretos agarraron esos laboratorios y se los llevaron a China y Ucrania.  Sí sí, a China, la enemiga en ciernes. Y allí continuaron con sus jueguecitos consistentes en manipular los virus para que sean letales al gusto del consumidor. La cosa es muy sencilla: que se me empiezan a subir a las barbas, pues suelto un virus de esos y en cuatro días tengo una pandemia que pone a todo el personal a cagarse por la pata abajo. ¿No se lo creen? Bueno, pues allá ustedes, sigan somiando truitas y corriendo a vacunarse. 

En fin, llámenme lo que quieran de conspiranoico para arriba, pero piensen un poco y esclarézcanme acerca de la necesidad de manipular los virus para que sean letales a la carta. Otra cosa es que el invento funcione; personalmente me atengo al mito prometeico: siempre que robas fuego a los dioses acabas encadenado y con los hígados roídos. De hecho, fuese manipulado o no -para Luc Montagnier lo era- el dichoso coronavirus, a día de hoy, los gobernantes que lo utilizaron como coartada, están como gato panza arriba resistiéndose a rendir cuentas. Pero ya saben como son estas cosas, como el castillo de naipes que hay que esperar a que caiga el primero. Y el primero ya está en el horno casi a punto para ser comido. Desde luego que Risi Sunak y sus acólitos ya hace días que no consiguen conciliar el sueño. 

domingo, 25 de febrero de 2024

Aristocracia

 El Marqués de Bradomín es un verdadero crack. No se arredra ante las dificultades. Ha ido al palacio de Brandeso a instancias de Concha, su prima y antigua amante que, a la sazón, estaba en las últimas. El morbo de la proximidad de la muerte aviva los rescoldos y pasa allí unos días entregado a las delicias del amor más puro. Hasta que sucede lo inevitable: los paroxismos del amor son fatales para los enfermos terminales. Así fue que se le quedó entre los brazos justo cuando lo estaban haciendo. ¡Qué delicadeza descriptiva la de Valle para tan escabroso suceso! Toda la presencia de ánimo de Bradomín, que es mucha, no se basta a evitarle un cierto grado de enajenación. Abandona la cámara y vaga sin rumbo por los largos corredores del palacio. Al fondo de uno de ellos ve un haz de luz que se cuela por debajo de una puerta. Es la habitación de Isabel, la prima que ha venido a visitarles trayendo consigo a las dos hijas de Concha. Bradomín abre la puerta y va hasta la cama donde duerme Isabel. La despierta y sin mas preámbulos le echa un polvo. ¡Más delicadeza descriptiva! Sosegado ya, vuelve a donde yace Concha, la toma en brazos y, dando un rodeo por todo el palacio para evitar encuentros indeseados, la lleva a su alcoba. Por el camino, la sedosa cabellera de Concha, que tanta poesía le había inspirado, se enreda en la manija de una puerta y, como no hay forma de desenredarla por las buenas, lo soluciona de un tirón que deja allí media cabellera. Deposita a Concha en su cama y se va a dormir a la suya. Era ya media mañana cuando le despiertan los juegos de las niñas en la terraza a la que dan las ventanas de su habitación. Las niñas van a darle los buenos días y a pedirle que mate al gavilán que se está lanzando con aviesas intenciones sobre las palomas que zurean cabe a la fuente del laberinto. ¡Mátalo! ¡Mátalo!, le gritan emocionadas. Bradomín, agarra una escopeta que había por allí y no yerra el tiro. Entonces, las niñas, quieren dar una sorpresa a su madre despertándola con la imagen del gavilán ensangrentado. No tarda, Bradomín, en oír desde su cámara los lloros y lamentos de las niñas. Por fin se ha descubierto el cadáver sin que su papel en la tragedia haya trascendido. Y colorín colorado, la Sonata de Otoño se ha acabado. 

Valle, como Casanova, al que hace padre espiritual de Bradomín, se siente atraído por la personalidad aristocrática, que no por otro motivo es que dedique sus sonatas a pormenorizar esa personalidad con todos sus vericuetos. Personalmente me identifico plenamente con esa admiración por el producto salido de la educación espartana. Los hijos de los aristócratas nunca fueron muy felices. Desde la más temprana edad fueron adiestrados para ser conscientes de que su papel en el teatro del mundo es el de pedagogos de costumbres. Siempre guardando las formas, en público y en privado. Lo cual, entre otras cosas, exige impavidez ante el peligro. O desapego de la vida, si así lo prefieren. El aristócrata es el individuo por antonomasia; la libertad hecha carne. Y, de ahí, no se puede ir más lejos. 

En fin, ya, a estas alturas, nada puedo hacer para mejorar la mezquindad inherente al pequeño burgués de provincias. Soy el producto de "tú, hijo, algo seguro".  A la postre, funcionario. ¡Y menos mal que salté a tiempo por el portillo de caer en la cuenta! Que de no haber sido así, no quiero ni pensarlo.  

sábado, 24 de febrero de 2024

Inquisición

 Ayer hablaba con Santi a propósito de un libro que en su día tuvo un éxito considerable: El Infinito en un Junco. Como no podía ser menos a María se lo colaron, así que tuve oportunidad de echarle una ojeada. En la página por la que lo abrí me encontré con más de cincuenta referencias literarias. No puede ser, me dije, tanta necedad y, entonces, lo abrí por otra y me encontré, no cincuenta sino cien. ¡Joder, la mierda que se traga la gente! Por Dios bendito, con lo sencillo que es agarrar cualquier libro de los que se citan en esa obra y leértelo entero. Entonces sí que estarás haciendo algo con algún sentido. Pero vete a decírselo tú a cualquiera de los engañados por fraude tan manifiesto: te encontrarás con un gato panza arriba lleno de los argumentos que le proporciona la ideología en boga, la de los encantos de la socialización. Ya saben, la comunión de los inocentes. 

En el mismo orden de cosas, o sea, en el del engaño burdo, me encuentro hoy con un video en el que un par de docenas de entre lo más esclarecido del mundo científico pone negro sobre blanco en qué consistió la que se denominó pandemia. Me hago cruces pensando en cómo pudo colar una mentira tan zarrapastrosa entre gente a la que tenía por inteligente e, incluso, valiente. Pues nada, hubo lo que hubo y recibí la más amarga lección de mi vida. Afortunadamente, no llevábamos ni un mes de ordalía cuando empezaron a aparecer por las grietas del sistema voces sensatas que ponían las cosas en su sitio. Se trató por todos los medios de acallarlas, pero una pretensión así en poco difiere de la de retener el agua en un cesto de mimbre. Fue un gran consuelo saber que mis razones eran las mismas que se trataban de censurar con denuedo. Entonces, ya estuve seguro de estar en lo cierto. El poder nunca censura una razón si no es la correcta. 

No sé, porque no conviene fiarse de las percepciones de uno no vaya a ser que se vuelva a meter la pata y ya van demasiadas... pero no me importaría aventurar que hay un antes y un después separado por el foso infranqueable de la pandemia. Todo aparenta normalidad, pero solo es otra mentira. Se dijeron demasiadas cosas demasiado fuertes como para que se las pueda llevar la primera ráfaga de viento. Todos aquellos idiotas que salían en televisión demonizando a los incrédulos. ¡Alguno conoce a alguien que haya entonado el mea culpa! Bueno, por lo menos han dejado de dar la matraca, aunque lo hagan con el gesto torvo del que sabe que ha sido pillado en arrenuncio. Allá ellos... el único vecino que no me saluda es el que un día me echó una arenga en el ascensor sobre lo que habría que hacer con los que no se querían vacunar. A mí, ya casi se me ha olvidado, pero a él se ve que no. 

Por cierto, Alexandra Henrion Caude ha publicado un libro titulado Los aprendices de brujo. Es sobre lo de las vacunas. Pero, claro, ¿quién es esa señora? Antes de la pandemia lo era todo a nivel europeo en lo referente a la genética, los virus y todas esas mandangas. Llego la pandemia y por arte de birlibirloque se convirtió en una don nadie... al menos eso es lo que quisieron creerse algunos. Y ahora se la tienen que tragar. Vamos a ver si Macrón la mete cuatro años en la cárcel con esa ley que acaba de promulgar para meter en cintura a los disidentes de la verdad oficial. ¡Ríete de la inquisición! 

viernes, 23 de febrero de 2024

Mediocridad

Habemos algunos que no nos queremos doblegar a los caprichos del destino en según qué materias. En lo referente a la música por poner un ejemplo: sueño con ser músico y pongo todo el empeño en hacerlo realidad, pero no hay manera. Desde la primera infancia me quedaba prendado de cualquiera que supiese cantar, pájaros incluidos. No digo, ya, cuando veía a mi madrina tocar los impromtus de Chopin. Me parecía algo casi sobrenatural. Pero como esa admiración no se acompañó del necesario esfuerzo todo quedó en agua de borrajas. Ahora me doy cuenta de que no hubo esfuerzo porque hubiese sido inútil: la música sin una predisposición genética, es, por así decirlo, un imposible metafísico. Si no tienes el oído necesario, apaga y vete. 

Así y todo, yo no me quiero ir sin seguir intentándolo. Siempre confié en los sacrificios a los dioses. Si insistes es difícil que no te recompensen aunque solo sea con dones de los de andar por casa. Suficiente si has aprendido a resignarte. Y así es, por mi resignación, que pueda ser casi feliz agarrando la guitarra y dejando que mis dedos corran por los trastes. Algo sale siempre porque sembré mucho. 

En cualquier caso, mi esfuerzo me ha servido para poder apreciar. Diría que soy bastante capaz de separar el grano de la paja. La enjundia de la vulgaridad. Aunque, para eso, tampoco se necesita más que observar lo que el paso del tiempo salvó del olvido. Siempre, una porción mínima de todo lo que se produjo. ¡Pero se produjo tanto que lo poco que queda es mucho! Sea como sea, paso muchas horas deleitándome con las recreaciones que hacen los superdotados de lo mejor del pasado. Eso sí, sin menospreciar el presente, que nunca le hubo que no dejase su huella indeleble. 

¡Ay, si yo supiese cual es mi realce rey! Me pasé la vida buscándolo y siempre pinché en hueso. Así es que me tengo que conformar con el rastro de mediocridades que he ido dejando a mi paso por el mundo. ¡Menos da una piedra!

jueves, 22 de febrero de 2024

El Aretino

 A vueltas con El Aretino, miro por la ventana y contemplo las consecuencias que nos trae la incipiente primavera. La pareja de palomas que ha tomado posesión de la azotea de enfrente no para de hacerlo. Primero se hartan de darse el pico y, luego, empieza un baile de aproximación hasta que ella se pone bien y se está quieta, por emplear la expresión de aquel loco, Jalisco que le decían, que andaba por los bares de Rio de la Pila haciéndose querer. Ponte bien y estate quieta, les decía a las señoritas que por allí andaban que se partían de risa al escucharlo, porque, al fin y al cabo, ¿qué hacían ellas por allí si no era buscar la oportunidad de ponerse bien y estarse quietas? Supongo que por entonces, también sería primavera. Bueno, a ciertas edades siempre lo es. 

Todo esto del sexo se jodió el día que Adán y Eva se avergonzaron de llevar sus cosas al aire. Hasta ese momento todo había sido como lo de las palomas que tengo enfrente. Puro deleite. Pero ahí está el punto, que, cuando uno siente vergüenza de lo que sea, se necesita echarle mucha literatura al asunto para seguir adelante. Y la literatura, a la postre, no deja de ser eso de dime de qué presumes y te diré de qué careces. Porque el sexo, se mire como se mire, es una máquina de traer consecuencias con las que hay que apechugar. Y la primera de todas es que uno trasmite su ADN. La conciencia de ello, a duras penas la puedes soslayar el instante que dura el orgasmo. Recuperado el sentido la pesadumbre es inevitable. Claro que hoy día, con la cosa de la contracepción nos es más fácil hacernos la ilusión de que somos dueños de nuestro destino. Pero todo es inútil, porque la naturaleza tiene dispuesto que trasmitir el ADN, de alguna forma, es morir. De hecho, hay especies en las que el macho muere con su primera eyaculación. 

Sea como sea, la literatura al respecto tiene páginas gloriosas. Anaïs Nin, vive en un hotel de París en una habitación puerta con puerta de la de su padre que, por cierto, está inmovilizado en la cama con un ataque de lumbago. Anaïs va a ver si necesita algo. Al cabo de un rato, la vemos por el pasillo con una toballa entre los muslos para contener el semen que chorrea por su vagina. Por medio, está la pormenorizada descripción del evento que no por más morboso, por lo del incesto, deja de tener menos encanto. Es la ilusión de haber dado al traste de una tacada con unos cuantos tabús. 

Houelebecq, por su parte, nos trae otro punto de vista: el del macho triunfador en la berrea. Por eso, tirarse a una tía tiene tanta potencia terapéutica sobre el ánimo alicaído. Todos esos vampiros que se echan a volar al anochecer no tienen otra obsesión que la de volver a la vida sacrificando a una víctima. Necesitan la ilusión de un triunfo. Lo de correrse o no es a matter of smoll moment, nunca mejor dicho. Así somos los humanos, Narcisos mustios que necesitan reflejarse en el estanque de sus logros para poder soportarse. 

Por lo demás, uno se irá a la tumba con los versos del Aretino tan frescos como el primer día de la creación:

Fottiamci. anima mía/ fottiamoci presto.

Jodamos, alma mía, jodamos enseguida,/ pues todos para joder hemos nacido;/ que la polla te gusta y amo el chocho/ y el mundo sin eso ni una figa valdría. 


miércoles, 21 de febrero de 2024

Bradomin

Ando con las Sonatas de Valle que son, en realidad, las memorias del Marqués de Bradomín. Del Marqués, que se define a sí mismo como un hijo espiritual de Jacobo Casanova y, por si eso fuese poco, admirador de El Aretino y del divino, que así es como le califica, Sade. Con tales mimbres no es de extrañar que esas Sonatas sean una de las obras de arte más acabadas de la literatura en lengua castellana. Es puro refinamiento. Esos aristócratas rurales a imagen y semejanza de los dioses inmortales en todo excepto en que se mueren de vez en cuando. Pero siempre de melancolía que es el sentimiento que mejor se presta a los preciosismos del lenguaje. Un mundo ideal en el que señores y siervos viven en armonía: el sueño carlista o algo así. Pereda pinta algo así en Peñas Arriba. Sin embargo, Baroja, coetáneo de Valle, en su Mayorazgo de Labraz nos da una imagen tenebrosa de ese mismo mundo. Todo ello, en el fondo, no es más que expresión de la guerra ideológica que nunca cesa en el mundo. La literatura, como campo de batalla, es lo más viejo que hay. En sus principios inocente y en sus finales letal. De la pluma a la espada solo hay un paso casi imperceptible... por más que Cervantes se empeñase en discernir y decantarse por la espada como menos dañina. 
Sean como sean estas cosas, que para gustos se hicieron los colores, lo que nadie puede negar es que lo mismo el divino Sade que el profligate Casanova, son de lo más pedagógico que ha dado la literatura. Los dos tienen algo de Biblia. De descarnamiento de la condición humana. Aquellos monjes que tenían secuestrada a Justine y siempre puesta en la posición idónea. Ese sí que es el sueño a la sombra de un fauno. O al pobre Jocobo que todo lo arriesga por tal de introducirse en el templo del amor... siempre en estado de pureza so pena de sentirse miserable. Del Aretino no hablo porque solo lo conozco a través de Los Sonetos de Violante que un día ya lejano escribiera Santi... seguramente impublicables hoy día dadas las miserables circunstancias a las que nos ha conducido el comunismo rampante que nos señorea. Yo fui uno de los pocos privilegiados que tuvo acceso a ellos y por ello estaré eternamente agradecido. En cualquier caso, de hoy no pasa que rastree las librerías de lance de la ciudad en busca de los Sonetos Licenciosos del Aretino. Por otro lado, ya tengo a Casanova por los madriles. Anda trajinándose a la hija de un zapatero remendón. De subir a los palacios, ya ha bajado a las cabañas. Es la evolución natural de todo lo que vive, ir perdiendo triunfos por el camino. En fin, ya digo, todo muy pedagógico. O sea, sin poderes sobrenaturales como gusta a la literatura actual representar a los héroes... pura degeneración. 

martes, 20 de febrero de 2024

Fénix

 El obscurantismo es una propensión inherente a la condición humana. Y no por nada sino porque se vive mucho mejor en la obscuridad de las certezas. Por eso esa tendencia que siempre hubo a quemar a los herejes, es decir, a los que cuestionan las certezas de la religión dominante. 

Los herejes son como una mutación que amenaza trastocarlo todo. No por otra causa es que sean perseguidos con saña por la sociedad en general que ama la estabilidad sobre todas las cosas. A la postre, no hay gobernante más querido que el que quema herejes. 

Lo que no saben los que se dedican a quemar es que las cenizas siempre guardan por un tiempo el calor suficiente para incubar el huevo que puso el Ave Fénix, es decir, el hereje, el hombre excepcional, digamos que Jesucristo que eclosionó a los pocos días de ser quemado.

Les recordaba estas obviedades porque por todos los lados veo signos opresivos respecto de las certezas dominantes. Certezas tan tontas como todas las que fue destruyendo la evolución humana a golpe de piras en las plazas públicas. Todo lo que hemos evolucionado, para bien y para mal, se lo debemos a los herejes quemados. Sin ellos seguiríamos encaramados en las ramas de los árboles. 

Las certezas, el dogma y sus guardianes, si no existiesen, tampoco los herejes. Porque la naturaleza tiende a compensarlo todo, y ese es el problema de los que tiran demasiado por un cabo de la cuerda, que les nacen los herejes como lo hacen los hongos en el campo tras unos días de lluvia. La lluvia que todo lo fecunda. 

No sé, porque por ahí andan los políticos en sus parlamentos inventando leyes cada vez más grotescas con la pretensión de frenar la enorme cosecha de herejes que han propiciado sus políticas de fantasía. Porque mira que hay que ser zoquetes para cambiar la incertidumbre que es Dios por la certeza que pretende ser la ciencia. Me meo de risa. La ciencia... algunos piensan que hasta nos va a hacer inmortales. Con las vacunas y todo eso. ¡Ya te digo!

domingo, 18 de febrero de 2024

Otros tiempos

Hay por ahí, en EEUU concretamente, unos chavales y chavalas, Elle y Tony, Josh Turner y Carson McKee, Allison Joung, que son unos músicos excepcionales. Cuelgan vídeos en YouTube, a veces actúan en pequeños escenarios para públicos heterogéneos, visten como de andar por casa, no se les ve ninguna propensión a modificarse la conciencia, y, si me apuras, dan la impresión de no ir por ahí perdonando la vida a nadie... como era el caso de aquellos rockeros que decían que ellos nunca se iban a morir. ¡Poubrets! Qué mal han envejecido por lo general.

Quizá estos chicos representen mejor que nadie el espíritu de los tiempos. Por así decirlo, su naturalidad. Es como si fuesen inmunes a los vampiros... todos aquellos que revoloteaban alrededor de los rockeros y les extraían hasta la última gota antes de arrojarles al vertedero. Aquello era el truco de la mitificación. Por medio de las malas artes publicitarias se elevaba hasta las alturas siderales a una pobre gente que tenía algo de gracia cantando y, luego, para sujetarles allí y poder seguir exprimiéndoles se les atiborraba con todo tipo de sustancias psicotrópicas. Aquellos escenarios, aquellas luces, aquellos trajes, aquel estar hasta en la sopa, volvía locos a los adolescentes... y sus padres, entonces, les pagaban los costosos conciertos con tal de sacárselos de encima por unas horas. Nunca hubo, pienso ahora, una juventud tan estúpidizada como aquella, y mira que la juventud, por la propia naturaleza de las cosas, goza como los chones en un patatal cuando se la están metiendo doblada.  

No sé, porque soy consciente que solo son impresiones de las que extraigo conjeturas. Y las conjeturas, conjeturas son por muy plausibles que aparenten ser. Pero lo de estos chicos, que les decía, me inspira cierta confianza en el porvenir que dejo en herencia. Es como si yo hubiese colaborado a clavar la estaca en el corazón de aquella casta de vampiros. Aunque ya sé que extirpar los vampiros de la faz de la tierra es un imposible metafísico, alejarlos, siquiera mínimamente, del ámbito de la juventud, es lo mejor que le puede pasar al mundo. Haberles empujado hacia los mayores para que les saquen unas cuantas perras con las vacunas es una cuestión baladí porque de los mayores que se dejan aterrorizar por chorradas ya nada se puede esperar.  

En fin, hoy estoy optimista. Quizá es porque ayer, por fin, conseguí ganar al ajedrez a mi nieto... que, por cierto, toca el violonchelo como si tal cosa. Son otros tiempos. 

sábado, 17 de febrero de 2024

Pincho moruno

 "Is no one inspired by our present picture of the universe? This value of the science remains unsung by singers, you are reduced to hearing not a song o poem, but an evening lecture about it. This is not yet a scientific age."

(¿Es que no hay nadie inspirado por nuestra presente visión del universo? Este tesoro de la ciencia permanece sin ser cantado por los bardos, nos tenemos que limitar a escuchar una conferencia al atardecer acerca de ello. Esto todavía no es una era científica.)

Pocas cosas habrá tan inspiradoras como pasear por el campo una noche estrellada. De hecho, estoy casi seguro de que el inicio de todo este edificio que llamamos ciencia fue la consecuencia de ese tipo de paseos. Se fueron identificando grupos de estrellas que, aunque cambiaban de posición, siempre tenían la misma disposición. Luego se descubrió que todos esos grupos giraban alrededor de una estrella inamovible. ¿Por qué era esa la única inamovible? Costó descubrirlo. Por lo menos a mí me costó un huevo. Un día, tuve como una especie de epifanía y dije: ¡Ah, ¿pero era eso?! ¡Qué chorrada! ¡Pero cómo ha podido ser que no haya caído antes en la cuenta! 

Esa es la cuestión, que una vez desentrañado cualquier misterio es una vulgaridad. El eje de la tierra es como el palo de un pincho moruno: si le prolongas, ensartas la polar. Así de sencillo. 

Claro, Feynman puede decir esas cosas que dice porque tenía un padre que le llevaba al bosque para que aprendiese a observar. Olvídate del nombre de las cosas y aprende cómo funcionan, le decía. Porque las mismas cosas tienen nombres diferentes en cada sitio, pero en todos funcionan igual. Por eso, saber cómo funcionan te hace universal. Y ese es el punto y la enjundia de toda la cuestión, que si no vas al fondo de las cosas nunca podrás cantarlas o escribir un poema sobre ellas. ¿Y que es la vida sin canciones y poemas? Te lo diré: una mierda. 

"You learn something by doing it by yourself, by asking questions, by thinking and by experimenting." 

(Se aprende por uno mismo, haciéndose preguntas, pensando y experimentando,) 

Así funcionan las cosas según Feynman, pero ¿quién es Feynman?  Y qué se tiene que meter él en cómo nos gusta hacer a nosotros para aprender... ¡donde esté un buen monitor! Y con un poco de suerte a lo mejor hasta te lo tiras. 

viernes, 16 de febrero de 2024

La olla

Absténgase de entrar aquí quien no sepa geometría. Dicen que así rezaba una inscripción labrada en piedra que había a la entrada de la academia platónica de aquella Atenas que aun hoy nos sigue fascinando. Personalmente no hay día que no lo intente con unos cuantos de esos problemas. Es como una droga. A veces los resuelvo en un dos por tres y otras no hay manera por más que me devano los sesos. Entonces miro la solución y me maravillo por la elegancia con que son resueltos. Claro, la práctica desarrolla el ingenio... para resolver problemas geométricos y punto. Porque no creo que tener mucho, incluso muchísimo, ingenio para resolver acertijos geométricos tenga que presuponer que tienes una mente ágil para otras cuestiones... ¿o sí? Vete tú a saber.

Las cosas de la mente son un enigma sin solución a la vista. Por eso es inútil perorar acerca de ellas por más que millones lo hagan en el mundo consiguiendo con ello un modus vivendi pasable. Ahora, por ejemplo, con eso del YouTube, podemos ver miles de vídeos en los que unos señores aconsejan lo que hay que hacer o tomar para solucionar los más variopintos padecimientos mentales, y lo bueno del caso es que esos videos tienen en ocasiones millones de visitas. Lógico de toda lógica porque si hay mito que funcione es el de la piedra filosofal. Duros a cuatro pesetas, para que nos entendamos. 

Hay que reconocer que siempre les hubo espabilados que de las pedres en fan pans. Pero ya saben lo del dicho aquel, que pan con pan comida de tontos. Así que, como les iba diciendo, para mí, dominar una cosa, solo quiere decir que dominas una cosa, y la geometría solo es una cosa. Te sacan de ella y puedes ser más tonto que José el de la Vega. Sin embargo, mientras estás en ella puedes evadirte de tu ombligo y de paso dejar de dar el coñazo a los demás. Es lo que tiene cultivar cualquier clase de jardín, que parece que te hace más inteligente porque das mucho menos el coñazo por ahí. 

El apasionamiento por lo sofisticado puede que sea un buen asunto. Quizá el único que puede resolver los padecimientos de ciertas mentes. Aunque, claro, sofisticado puede que lo sea todo cuando alcanza ciertos grados de desarrollo. Lo mismo si es futbol que si son matemáticas. Hoy día la gente se apasiona por las competiciones futbolística de la misma forma que se apasionaban los florentinos de los siglos XIII/XIV por las competiciones matemáticas. Corren las apuestas ahora y corrían entonces. Porque el ser humano es así, suicida por naturaleza. En fin, se me ha ido la olla. 

jueves, 15 de febrero de 2024

Pactar o no pactar

Creo recordar que Pla dice en su Cuaderno Gris que las amistades no le interesan para nada si no puede aprender algo de ellas. Por eso tenía muy pocas en el mundo de los vivos y muchas en el de los muertos. Porque, que nadie se llame a engaño respecto a esto, la inmensa mayoría de la gente interesante está en el mundo de los muertos y, por lo general, cuanto más lleven en él más interesantes son. Claro que, para hablar con esa gente y conseguir que te digan algo, quizá sea conveniente, e incluso necesario, haber establecido por adelantado algún tipo de pacto con el diablo. 

Lo del pacto con el diablo es algo que, démoslo por supuesto, se presta a múltiples interpretaciones. Hoy mismo, de buena mañana, como dicen los catalanes, he mantenido una larga e intensa conversación, desde diez meridianos más allá, hacia el este, con lo que podría ser una modalidad de ese pacto. Así se lo he dicho y he sido comprendido. Porque, cómo si no explicarse esa obra salida de su caletre. A palo seco, desde luego que no. A palo seco, se socializa y punto. Por detrás de lo extraordinario siempre anda el diablo. 

Sea como sea el asunto, lo innegable es que este tema ha dado a la literatura muchos días de gloria. Tirso con su Don Juan, Cervantes con su Quijote, Maturín con su Melmot, Goethe con su Fausto, el Drácula de Stoker, Peau du Chagrim de Balzac, Wilde con su artista adolescente... por citar unos cuantos. Y no te digo nada ya, si nos vamos al Dr. Faustus de Mann, ahí, es tan explicita la connivencia que no quedan resquicios a la duda: lo que va del artesano al artista, el genio si así quieren llamarlo, nunca cae del cielo sino de las bajadas a los infiernos. De los instintos suicidas, de las no pertenencias, de los desapegos asesinos. Es muy duro perseguir la gloria de robar un poco de fuego a los dioses. Porque para que te inviten a su mesa tienes que demostrarles hasta la saciedad que te bastas a ti solo. Eso es, bastarse a sí mismo, la máxima consecución a la que puede aspirar un ser humano. 

En fin, no me demoro más con este asunto, que como el de la jodienda no tiene enmienda. Si quieres hacer algo de lo que puedas después vanagloriarte, no socialices: limítate a la relación apolínea que es a la que se refería Pla.  

miércoles, 14 de febrero de 2024

Elites

Visto el mundo desde la perspectiva que da la música, la impresión es de que algo se está moviendo por esas profundidades en las que se cimentan los valores que vienen rigiéndonos largo ha. Las dichosas elites, a las que había que adorar, empiezan a desdibujarse sin que por ello padezcamos la inseguridad de la orfandad. Recuerdo aquellos años sesenta en el comedor del hotelito de Wimbledon donde todos los comensales teníamos la mirada clavada en la tele donde estaban emitiendo Top of de Pop. Los Beatles, los Rolling, David Bowie, etc., apenas habían empezado su carrera y ya flotaban en la nube que sobrevuela las alturas del Olimpo. Era una entronización al más puro estilo judío, como si hubiesen estado en el monte cuarenta días y hubiesen regresado con las tablas salvadoras. La industria, las finanzas, la política, todo, todo, estaba encaminado a apuntalar su mitificación. Y los veíamos a todos ellos en sus palacios en medio de la campiña inglesa... no se podía llegar a más. ¿Y saben qué era lo mejor de todo aquello? Pues que aquellos músicos no eran nada del otro mundo. Tirando a vulgares. En cualquier caso, si los comparas con multitud de los que hoy se pueden ver en You Tube, eran una caca. En definitiva, eran un montaje. No quiero ni imaginarme si en aquellos tiempos de la Nova Cançó hubiesen salido unos músicos como Rita Payés o Andrea Motis. Entonces tendrían que haber levantado unas cuantas alturas al Olimpo para poder darles cabida allí. Y, ya ven, ahora Rita y Andrea van por la calle como si tal cosa. 

No sé, pero para mí que está cambiando mucho lo de las mitificaciones, y no solo en el mundo de la música. Ahí tienen, sir ir más lejos, a todos esos que van a Davos, ¿quién da un duro por ellos? Salen mucho en los medios porque los medios son suyos, Pero ¿quién mira esos medios? Se lo diré, la gente irrelevante que ya va de retirada. Bill Gates, por Dios, si hasta su mujer le dejo por mindundi. Sí, bueno, van en sus aviones privados y cosas así, pero eso no quita para que tengan que pagar a un proxeneta si quieren darse un homenaje... de lo más tonto por otra parte. 

Las elites, siempre andan a vueltas con las élites. ¿Quiénes son las élites? ¿Existe tal cosa? Personalmente, cada vez me parece más un cuento. El mundo sigue su curso imprevisible y por el camino hay gente que disfruta porque antes ofreció sacrificios y gente que padece porque no quiso ofrecerlos. Y esa es la lección que se conoce desde la noche de tiempos y que tanto nos cuesta aprender... pero se va aprendiendo, no les quepa duda y por eso cada vez hay menos nova cançó y más Rita Payés. No por nada, sino porque los que ofrecen sacrificios aprenden que las canciones se inventaron para alabar a los dioses, sobre todo al del amor, y no para propagar las ideologías que inventan los que no los ofrecen con la ilusión de que con ellas va a aliviar los sufrimientos a que se hacen merecedores por su desidia. Como dice Milei, Marx era un puto vago. En fin, ¡menudo día tengo! 

martes, 13 de febrero de 2024

Left to rot

 Ahí tienen a Risi Sunak, en camisa, enfrentándose a las furias. Como anda buscando votos no le ha quedado más remedio que acudir a los platós de GBN, la cadena de televisión que ha desplazado a la BBC en las preferencias de los británicos. Y la ha desplazado porque durante la así llamada pandemia dio voz a los disidentes de la versión oficial que no era otra que silenciar el desastre que se estaba produciendo, primero con el midazolam y después con las vacunas. ¡No pasa nada, tío! Pues sí que pasó, nada menos que el desprestigio total de la que hasta que comenzó el circo era la cadena televisiva más fiable de todo el mundo mundial.

 "I want you to look into my eyes Rishi Sunak. I want you to look at the pain, the trauma and the regret I have." (Quiero que me mires a los ojos Risi Sunak. Quiero que mires el dolor, el traumatismo y la pena que tengo). Y luego le pregunta con tono indignado por el porqué de que los perjudicados por las vacunas del covid hayan sido silenciados y "left to rot" (dejado pudrir). Aplausos en el plató. 

Personalmente todavía no he perdido por completo la confianza en la justicia divina. Y por eso es que todavía me quedan por ahí unos resquicios de esperanza respecto del ajuste de cuentas con los desaprensivos que, contra toda lógica, o simple sentido común, usaron la fuerza bruta para aprisionarnos en nuestras casas, obligarnos a respirar nuestro propio CO2, and last but not less, imponernos por medio del terror la inoculación de una droga experimental que se ha mostrado letal para millones de personas. Y digo millones, porque está de sobra demostrado por miles de estudios -que también se silencian hasta donde es posible- que son millones los que la han palmado a causa de haberse inoculado la dichosa droga. 

Pocas máximas nos repitió más nuestra madre que la que afirma que Dios castiga y no da voces. Y es que la debíamos de dar motivos para que nos la recordase cada sí y cada no. Y sí, la propia experiencia confirma la tesis. Dios me las hizo pasar canutas miles de veces porque fui renuente respecto de ofrecerle los debidos sacrificios. ¡Andaba yo con tanta soberbia de mancebo...! Así es que no es raro que ahora tenga esa fe en que el que la hace la paga. Y de nada les van a valer a todos los Risi Sunak del mundo esa carita de buenos chicos que con tanta facilidad y desfachatez ponen. Todavía siguen diciendo que con sus políticas han salvado millones de vidas... aunque también es verdad que cada vez lo dicen menos, como queriendo pasar la página. Pero, como se dice ahora, ¡pues va a ser que no!

La verdad, esto empieza a ponerse interesante. Y, como con tantas cosas que tienen que ver con la libertad, parece que van a ser los británicos la punta de lanza que va a abrir el camino a la restitución de la dignidad robada. Vamos a ver. 

lunes, 12 de febrero de 2024

Estaciones

Ando ahora con las memorias del Marqués de Bradomín. Dice:

"-¡Son tan bellas como su madre! 

-Son muy buenas y eso vale más .

Yo guardé silencio, porque siempre he creído que la bondad de las mujeres es todavía más efímera que su hermosura." 

Bradomín ha quedado prendado de la mayor de aquellas princesitas a la que su madre había preparado para la vida monástica. Y trata de seducirla como lo hubiese hecho Don Juan o Casanova, susurrándole sucesivos ¡Te adoro! al oído. Todo en vano.

"Aquella niña era cruel como todas las santas que tremolan en la tersa diestra la palma virginal." ¡Agárrenme esta mosca por el rabo!

A Valle lo tenía abandonado desde los tiempos de estudiante. Primero en Valladolid donde Luces de Bohemia se hizo de obligado cumplimiento ya que a las tertulias nocturnas del Norte acudía un nicaragüense corpulento y dipsómano, con veleidades de poeta, al que todos llamaban Max Estrella. Se le pudiera haber llamado Darío, pero eso ya iba implícito en lo de Max. Luego, ya en Madrid, al calor de la apertura que se había producido con lo que se dio en llamar ley Fraga, era frecuente que en los teatros se representasen sus esperpentos, con curas borrachos, descreídos y ladrones, que hacían nuestras delicias. Por cierto, que Baroja en su "Desde la Última Vuelta del Camino" le pone a parir porque dándose la circunstancia de estar los dos en la biblioteca de Baroja, éste subido a una escalera buscando unos libros y Valle a sus pies esperando que lo encontrase, apareció un perrito que se puso a mordisquearle los pantalones a Valle, dado lo cual, éste lo despachó con una contundente patada que en absoluto le pasó desapercibida a Baroja. Ya ven cómo es la vida y de qué chuscos acaecimientos surgen las filias y fobias. 

En fin, ya les iré contando según vayan cayendo las sucesivas Sonatas. He empezado por la de Primavera. Espero encontrar las de las otras Estaciones en alguna de las muchas librerías de lance que han abierto en la ciudad. Por cierto que, hablando de Estaciones, las que me arreglarían la vida serían las Porteñas de Piazzolla si fuese capaz de acometerlas. Pero me tendré que ir de aquí conformándome con escuchárselas a Stephanie Jones. 

domingo, 11 de febrero de 2024

Desenmarañando

Veo ahí al pobre Juan Ramón Rallo desgañitándose para curar a la gente  de su inveterada ignorancia. Me da pena. Porque el hombre está presuponiendo que la gente se quiere curar de esa enfermedad. Sanasen de ella y se les vendría el mundo abajo. Porque se está dando el caso, precisamente ahora, de que los agricultores están en pie de guerra. Y lo están porque sostienen que sus beneficios son insuficientes para vivir. Argumentan que entre lo que les pagan a ellos por las patatas, o lo que sea, que producen y el precio que pagan los consumidores por ellas en los supermercados, hay una diferencia del 400% o más. Según ellos, hasta un ciego puede ver que eso es una injusticia terrible. ¡Y sácalos de ahí! Claro, seguir el trayecto de esas patatas desde la tierra hasta la estantería del supermercado es agotador: son cientos de etapas que van dando de comer a gente. En cualquier caso, un ciudadano de mi barrio no tiene que agarrar el coche, o el tren, e irse hasta Aguilar de Campoo a comprar las patatas muy baratas al agricultor, porque a menos de cien metros de su casa puede comprar todas las patatas que quiera por mucho menos de lo que le costaría el viaje hasta Aguilar. Y, eso, así, como que cayera del cielo. 

Yo no creo, ni de lejos que todos los agricultores piensen que ese es el problema. A algunos les he oído decir que el problema es el exceso de regulaciones que encarecen el proceso de producción. Y más si tienen que competir con los productos de otros países que no tienen tantas regulaciones. En fin, la cosa tiene sus complicaciones que no se benefician para nada del afán simplificador que señorea a las mentes bienintencionadas de los que viven del cuento: sindicalistas, políticos, periodistas... un sinfín, en fin, de parásitos que también contribuyen indirectamente al encarecimiento del producto.  

Para mí, el problema es ese, la dichosa simplificación que encandila las conciencias. ¡Es tan gratificante tener la sensación de que lo entiendes todo! Es como cuando Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, peroraba en Radio Nacional sobre Jazz sin saber una palabra de música. El daba nombres de músicos y datos de sus vidas privadas y con eso le bastaba para tener una fiel audiencia que le mantuvo en el cargo más de treinta años. No hace mucho, en una tertulia a la que asistía, me contaron que un tipo, al que yo conozco y sé a ciencia cierta que no sabe ni lo que es un acorde, ha escrito un libro sobre Jazz que todas las instituciones culturales locales han puesto por las nubes. Muchos nombres y muchas intromisiones en las intimidades, eso es el Jazz para los parásitos del sistema encargados de formar la psicología de las masas. Aprender jugando, que dicen los socialdemócratas.  

Y así es como corre este mundo. Te matriculas para el ingreso en peritos industriales y llegas a presidente de comunidad. Pero ¡ay si además de matricularte de ingreso vas a clase, te examinas y acabas la carrera! Entonces no llegas a nada porque, por el camino, has perdido el arte de la simplificación. Así, estarás condenado a ser un currante de por vida. 

Pues eso es todo, una enmarañada concatenación de causas y efectos que produce dolor de cabeza intentar desenmarañar. Así que, a qué extrañarse de que "Cifu para los amigos" tuviese tanta audiencia. 

sábado, 10 de febrero de 2024

Nada

Aquí al lado de casa está la biblioteca, no sé si municipal, regional, estatal o qué coño carajo. Ocupa todo el ala sur de la que fuera fábrica de tabacos. El ala norte está dedicada a archivo de la Comunidad de Cantabria. Entre las dos alas hay un gran hall que cada vez que entro y me percato de que está calefactado me hago cruces, pero, bueno, pelillos a la mar. Como es lógico, y cabría esperar, el dato no ha pasado desapercibido al colectivo terminal que suele andar por allí paseando el tacatá o recostada en los escasos pero acolchados bancos. Pero si traigo a colación a ese sorprendente espacio es porque, justo enfrente de la suntuosa entrada han colocado un panel enorme todo blanco en cuyo centro está escrito con letras negras un poema de José Hierro titulado "Nada". 

Por lo visto José Hierro es el no va más de la poesía local. Está muy vinculado a esta región. Vas por la calle y no es raro encontrarse un bar en el que hay un cartel que dice que aquí escribía José Hierro. En el paseo del Muelle, cabe al Marítimo, tiene un monumento conmemorativo con visos de original que chifla a los turistas y a los perros: los unos lo fotografían y los otros lo mean. Personalmente, lo único que he leído de él es ese poema que les comentaba. Lo he hecho mientras esperaba en el hall a alguien al que había acompañado a proveerse de lecturas.

Nada por aquí, nada por allí, y, al final, todo es nada. Es un canto al nihilismo de corte barroco. A mi juicio sobran demasiadas nadas. Pero a la gente le encanta, y no hay cántabro con pretensiones de culto que no se lo sepa de memoria. Total, que, aburrido como estaba, he ido a la wikipedia para informarme un poco sobre quién era ese José Hierro. Parece ser que, aunque nació en Madrid, estuvo desde su temprana infancia muy ligado a estas tierras. Destaca en su biografía que pasó cuatro o cinco años en las cárceles franquistas. O sea, que, aunque, como Patxi López, llegó a matricularse en la escuela de peritos industriales, no necesito acabar ninguna carrera para doctorarse honoris causa en múltiples universidades de postín y ganar cuantiosos premios literarios. ¡A ver qué vida, con ese currículum de las cárceles franquistas! Lo que sí sé a ciencia cierta, porque he visto fotos suyas, y sé del asunto, es que era un enfisematoso considerable, a consecuencia, supongo, del no poder prescindir del cigarrillo en su infatigable búsqueda de la inspiración poética.

Si nos atenemos a la wikipedia, parece ser que no tuvo hijos. Se diría que es un dato irrelevante, pero quizá no lo sea tanto por lo que hace a ese gusto por el nihilismo que exhibe en el poema de marras y, también, en esas pulsiones suicidas que se sustancian en la adicción tabáquica compulsiva. La vida de un enfisematoso no es precisamente un camino de rosas. Cuanto antes se acabe, mejor. En resumidas cuentas, que entre unas cosas y otras podríamos catalogarle, siguiendo el parecer de la Andrómaca de Eurípides, de dichoso en la desdicha. La dicha de regodearse recreando su desdicha para escarnio de inocentes optimistas. Pero, en fin, todo es opinable.  

jueves, 8 de febrero de 2024

Nunca vas a comprender

Ya, más o menos, tengo cogido el punto a la canción de Rita Payés "Nunca vas a comprender". Me parece una canción bellísima, con unas armonías torturadas que se ajustan como un guante al texto. Es la historia de un desengaño civilizado. ¡Ya era hora! Y el remate final con el trombón es de antología. Como entre el desapego y la melancolía. Lo más de lo más. Y es que Rita es una diva que no quiere ejercer de tal. Quiere ser una chica cualquiera que se pone a cantar con unos amigos del pueblo que pasaban por delante de su casa. Todo el artificio de su vida parece reservarlo para su música. 

Uno nunca sabe, porque la mayoría de las apreciaciones que hacemos están condicionadas por el wishful thinking, pero para mí lo de Rita es el triunfo de lo natural sobre lo impostado o, mejor, de la elegancia sobre el horterismo que ha sido siempre compañero inseparable del éxito. Ella está en cualquier escenario de cualquier ciudad del mundo lo mismo que si estuviese en el salón de su casa, intercambiando miradas de complicidad con su madre. Su madre, que le hace contrapunto con la guitarra. ¡Cómo no va a haber compenetración! Confieso que estoy enamorado de esa pareja. ¡A mi edad!

En otro orden de cosas, al ir ya rematando los relatos de Azorín, me doy cuenta de lo que supuso el franquismo para España. El hombre rana le decían con desprecio porque siempre estaba inaugurando pantanos. ¡Qué ignorancia! Hubieran leído a Azorín y hubiesen comprendido lo que significa el agua para el hombre. Donde no hay agua es imposible civilizarse. Y por eso España arrastraba aquel atraso secular, porque no había agua. La que caía del cielo se iba al mar. Fue Franco el que la retuvo con las presas que mandó construir. Después, todo lo demás, por añadidura. Con todo lo cual, no quiero decir que Franco fuese el no va más. Para mí fue, como todos en esta vida, luces y sombras. El apagó la sed de España, pero también fue artífice de este estatismo opresor que se conoce con el nombre de socialdemocracia. Como todos los dirigentes de su época estaba contaminado por el marxismo y por eso quitó al individuo el protagonismo para dárselo a la comunidad... no muy diferente de lo que había en aquella Rusia tan denostada. Los chicos del Movimiento Nacional de aquí no eran muy diferentes de la Vanguardia del Proletariado de allí. Unas mafias señoras de horca y cuchillo. Aunque aquí las formas eran más dulces. Cuestión de tradiciones. 

Por lo demás, sigo con mi lucha titánica por retener las partituras que aprendí ya de muy viejo. Es casi imposible. ¡Y qué le vamos a hacer si está en la naturaleza de las cosas que así sea!

miércoles, 7 de febrero de 2024

Tucker

 Pocas personas habrá en este momento en el mundo tan influyentes como Tucker Carlson. Tucker es un presentador, comentarista, o como se diga, que hizo su carrera en la cadena de corte conservador Fox News. Hace poco más de un año le mandaron a la calle acusado de fomentar teorías de la conspiración propias de la extrema derecha. O sea, el mantra que utilizan las mafias de corte socialdemócrata para eliminar a la competencia con visos de ir a triunfar. Porque Tucker, a todas luces, se lo estaba llevando de calle. Y en ello sigue desde su propia plataforma mediática que le costó dos días montar. En estos momentos, puede que tenga más audiencia que la propia Fox News. Pero, sobre todo, es la calidad de la audiencia. ¡Jóvenes! Es la palabra clave. Cuando hace un par de meses hizo una entrevista a Milei, a las cuarenta y ocho horas ya la habían visto trescientos millones de personas. Dejó sentenciadas las elecciones argentinas. 

Hoy Tucker nos anuncia que va a entrevistar a Putin. Nos deja claro que ni tiene simpatías por Putin, como las podría haber tenido por Milei, ni nada por el estilo. Simplemente pretende contrarrestar la que a él le parece propaganda por parte de la administración americana, ya que en los años que lleva la guerra de Ucrania se han hecho cientos de entrevistas en todas las televisiones occidentales al presidente ucraniano y ninguna al presidente ruso. Así que Carlson piensa que sería muy conveniente que los que están pagando esta guerra, la gente del común, puedan hacerse una idea más equilibrada de qué es aquello en lo que están gastando su dinero. Si en un conflicto no escuchas a las partes por igual, pocas probabilidades tendrás de no ser manipulado... que es en lo que estamos a calzón caído. ¿O es que ustedes creen que eso de Ucrania va de libertad, democracia y demás mandangas? Convendría que nos enterásemos bien de los intereses que hay detrás de esa guerra porque nos está saliendo demasiado cara. 

La gravedad del asunto, según Carlson, es que la guerra de Ucrania, que, por cierto, está dejando a ese país sin juventud, está cambiando el mapa del mundo como si fuese una gran guerra. Rusia vuelve a atraer las simpatías de una Europa cada vez más debilitada. La contrapartida, como en los años treinta del siglo pasado, son los gobiernos europeos cada vez más nacionalistas y autoritarios. Vayan fijándose en quienes son los que están ganando elecciones en Europa. La única esperanza que nos queda es que se cumpla aquella máxima marxista que sostiene que lo que la primera vez se cumplió como tragedia la segunda lo haga como comedia. Y eso es lo que parece que está pasando de hace unos años para acá... con la pandemia y todo eso: un locutor la palma en el escenario de resultas de la mierda que le han inyectado y el público se descojona pensando que es una representación. ¡No pasa nada tío! Como en los mejores tiempos. 

Bueno, vamos a ver cuántas visitas tiene la entrevista de Carlson a Putin. Pienso que ese será un indicador como pocos puede haber de lo que nos van a deparar los tiempos venideros. 

martes, 6 de febrero de 2024

Por los cerros

 Azorín ha ido a Torrijos en funciones de periodista que ha concertado una entrevista con una asociación de campesinos, o algo así, porque no lo especifica. Lo único que nos cuenta es que los campesinos, o lo que fuesen, no acuden a la cita matinal con el pretexto de que el día anterior ha habido un baile de máscaras. Por lo visto, lo mismo que lo cortés no quita lo valiente, tampoco aquella miseria que nos relata quitaba las ganas de divertirse. Porque nos describe un Torrijos aterrador. Con esa precisión y belleza que es la marca de su literatura. 

Curiosamente hay muchas similitudes entre la Castilla que nos describe Casanova, corriendo los setenta del siglo XVIII y la que nos relata Azorín a principios del XX, y que tiene poco que ver con la que, yo mismo, en mis periplos, ya sea andando, ya en bicicleta, he podido comprobar a finales del XX y principios del XXI. Como los tres anduvimos por allí en calidad de viajeros es lógico que hayamos extraído muchas de nuestras conclusiones por la calidad de los alojamientos que tuvimos que padecer. Es como si las fondas de los pueblos lo dijesen todo de los pueblos. Y ahí, sí que puedo decirles que, por comparación con otras zonas de España, las fondas de Castilla siguen siendo en no pocos casos dechado de austeridades innecesarias. Y no es que yo haya tenido que ir al corral a hacer mis necesidades, pero, tengan en cuenta que hasta bien pasada la mitad del siglo XX, era en el corral  donde se aliviaban la mayoría de los castellanos. Es esa ausencia de confort que se confunde con la desidia. Aunque, por otra parte, la mayoría de las casas castellanas están provistas de lo que en unos lugares llaman enroje y en otras gloria, que viene a ser el sistema de calefacción más confortable que se conoce. En resumidas cuentas, que es difícil, y muy pretencioso, valorar las sociedades desde la condición de viajero. Esas casas terreras de los pueblos castellanos tienen su contrapunto en las iglesias que les dan sombra. ¿Cómo se llegaron a construir esas iglesias? Cómo en un pueblo como, por poner un ejemplo, Tamara puede haber una iglesia como La Moza de Campos. Abulta el doble la iglesia que el resto de todas las casas juntas. Nos cuenta Azorín de donde salió la impresionante iglesia renacentista de Torrijos: una donación de Doña Teresa Enríquez, la que fuera viuda del comendador mayor y contador mayor, una especie de factótum, de los Reyes Católicos. El tema de la espiritualidad no es privativo de Castilla ni de ninguna otra parte en concreto. Está siempre ahí. Hay que construir templos enormes para que nos recuerden nuestra insignificancia frente a la grandeza de Dios. Pero ésta es otra cuestión. 

Azorín sale a pasear por los alrededores de Torrijos y de vez en cuando se topa con un labriego y habla con él. A uno, que está removiendo la tierra con una azada, le pregunta si tiene agua para regar. Le contesta que podría hacer un pozo y ponerle artes, es decir una noria, pero que el agua come mucho la tierra y luego es necesario abonarla... así que no merece la pena porque los abonos son muy caros. Es una mentalidad. El agua come la tierra porque con ella produce. Si produce, se gana. Si se gana hay para comprar abonos. Pero todo eso es una concatenación de causas y efectos que fatigan de solo pensarlo. Y así estuvo el campo español hasta que llegó el comandante y mandó parar de compadecerse. Suministró agua por un tubo y obligó a los campesinos a ponerse las pilas. Y por eso es que vas ahora por el Páramo leones y te piensas que estás en Oklahoma, por aquellos maizales a perdida de vista en los que Gary Grant se ocultaba de sus perseguidores en Con la Muerte en Los Talones. 

Todas esas cosas de las que te enteras por los libros. Y que luego te hacen pensar. Esa perversión de la espiritualidad que desemboca en el esperpento. Así era España desde finales del XVII hasta bien entrado el siglo XX. La larga decadencia de los imperios. Cuenta Casanova que, estando en el teatro en Madrid, de pronto, el conserje de la puerta gritó Dios y, de inmediato, tanto los actores como el público se pusieron de rodillas, y así estuvieron hasta que se apagó el sonido de una campanilla que había llegado desde la calle. Y así cada vez que un cura pasaba por delante del teatro llevando el viático a un enfermo. Cuando el demonio se aburre, mata moscas con el rabo. Cuando los gobiernos son pantomimas, fomentan la superchería para sostenerse. En fin, me he ido por los cerros. 

lunes, 5 de febrero de 2024

Allá cuidados

Casanova ha entrado en España atravesando los Pirineos por Navarra. De Navarra no dice gran cosa salvo que sus carreteras son tan buenas como las de Francia. Por lo visto, las había construido a sus expensas un gobernador que hubo allí. Así eran las cosas de aquellos tiempos. Al llegar a Castilla la Vieja, las carreteras no son ni buenas ni malas por la simple razón de que no las hay. En Castilla, según su percepción, todo es miseria y dignidad. La gente, según él, no siente su miseria. Ya se sabe que los turistas son tendentes a sacar sesudas conclusiones de sus relampagueantes percepciones. Llegando a Madrid, al entrar en los pueblos que pernocta, tiene que hacer frente a la impertinencia de los funcionarios. Según cuenta, las puertas de las habitaciones de las fondas tienen la llave por fuera para que nadie se pueda encerrar en ellas. Siempre tienen que estar francas para la Inquisición, no vaya a ser que a alguien se le ocurra hacer cochinadas allí. Da la impresión de que opina según prejuicios, algo muy propio de los que siempre van de paso. En cualquier caso, mala edad y malos tiempos para Casanova. Anda por los cuarenta, escaso de dinero y sus benefactores de toda la vida han muerto. Sus últimas conquistas han sido desastrosas: una le pega unas purgaciones; otra, a la que intentó llegarle al porche del santuario del amor, le pega una hostia que le pone la nariz como una coliflor; otra, se le muere en los brazos sin haberla catado. Y ya, como quien dice, estamos a las puertas de la madre de todas las revoluciones... pero, bueno, vamos a esperar a ver que nos cuenta de aquel Madrid de Esquilache.  

En otro orden de cosas, el Doctor John Campbell trasmitía ayer a sus millones de seguidores la perplejidad que le ha producido ver afirmar en sede parlamentaria al primer ministro Risi Sunac que las vacunas para el covid son seguras. Bien es verdad que en esta ocasión se ha guardado para sí lo de efectivas. En cualquier caso, aquello tan español del procure siempre acertalla, el honrado y principal... ya no es tan español; el sostenella y no enmendalla si se acierta mal, ha traspasado todas las fronteras y se ha hecho universal. En fin, tiempos estos como los de Casanova, o sea, prerrevolucionarios. Y no por nada, sino porque las mentiras en las que se sustenta el poder han alcanzado la categoría de esperpénticas. O sea, entre el reír y el llorar. 

Por lo demás, a mí ya... que me dejen con la guitarra y un par de onzas de pan y allá cuidados... como Terete con los corderos asados. 

sábado, 3 de febrero de 2024

Marialuisa

Un año de los que estuve estudiando, por decir algo, en Valladolid, tenía alquilada una habitación en casa de una señora llamada Marialuisa que era algo así como una precursora. Marialuisa, por los cincuenta y tantos, tenía su machacante que, nosotros, los estudiantes que allí vivíamos, conocíamos de sobra porque no había bar que entrásemos que no nos lo topásemos por allí. De vez en cuando, se presentaba en casa a altas horas de la madrugada completamente borracho y entonces montaban una zapatiesta que nos despertaba a todos. Por lo demás, la relación marchaba como la seda. Pero digo que Marialuisa era una precursora porque tenía un perro ratonero pasado de quilos al que llamaba Tomasin. Tomasín por aquí, Tomasín, por allá, no paraba de hablar con él, y le preparaba unos arroces con pollo que nos ponía los dientes largos. Lo acostaba en un serón de niño y le tapaba con unas colchas de muchas puntillas fabricadas por ella misma a ganchillo. Se pasaba la vida haciéndole vestiditos a Tomasín. Como Marialuisa salía mucho por ahí, sobre todo a la iglesia, Tomasín pasaba muchas horas solo. Y era cuando se daban esas circunstancias que al llegar a casa cualquiera de nosotros, Tomasín se ponía a ladrar como un loco. Entonces, maquinando, llegamos a la conclusión de que, si cogíamos el hábito de nada más entrar ir a la cocina y pegarle una buena patada a Tomasín, por aquello de los reflejos condicionados que nos habían explicado en clase, era muy probable que Tomasín dejase aquella molesta costumbre. No recuerdo si funcionó el invento o no, porque, además abandoné pronto aquella morada porque era heladora. 

Me vinieron a la memoria ayer estas historias porque se sentó en el banco contiguo al que yo estaba con lo de Casanova, una señora mayor de muy buen porte que llevaba un carrito de bebé, con sus puntillas y todo, para pasear a su gato que, por cierto, se había encaramado en la capota y allí dormitaba apaciblemente. Es una moda que va tomando cuerpo: pasear a los perritos en cochecitos de bebé. Otros prefieren llevarlos, como ahora se estila con los bebés, en una mochila pegada al pecho. En cualquier caso, no hay día que pasee por el muelle del Pesquero que no vea a media docena de personas llevando a sus mascotas en, ya sea cochecito, ya mochila. Porcentualmente no es muy significativo, ya que prácticamente todas las personas que andan paseando por allí se hacen acompañar de sus mascotas. Y se hacen corrillos de personas y los perros juegan alrededor mientras las personas hablan de ellos. Así es que, me pregunto yo, ¿cuánto van a tardar los socialistas de todos los partidos en sacar una ley que obligue a pasear por el muelle del Pesquero siempre acompañado de la preceptiva mascota?, que, eso sí, concediéndote la libertad para escoger entre perro, gato o, en su defecto, hurón, que ya se van viendo unos cuantos por ahí. Y esperemos que de ahí no pasen y les dé por imitar al Cid que tenía leones. 

Lo que pasa es que el Cid tenía leones con una finalidad, digamos que disuasoria: acojonar a sus yernos que eran unos señoritos maltratadores. Y, en general, hasta hace bien poco, las mascotas eran elementos útiles en la economía de las familias, ya fuesen como guardianes, ya para desratizar, ya para guiar ganados, ya para olfatear la pista de los malhechores, pero esto de ahora es, me parece a mí, completamente novedoso, ahora se tienen mascotas para comentar sus monerías con las amistades. Y se les trasfieren afectos de tipo, ya sea materno, ya paterno, según el género de su propietario. Son unas perfectas tortas a falta de pan. ¡Y qué le vamos a hacer si las cosas han venido así rodadas!

viernes, 2 de febrero de 2024

Timbas

Me pasa, por un lado, lo que a Berceo y, por otro, lo que a Chiquito de la Calzada. Y es que quisiera hacer una prosa en román paladino, pero, no puedo, no puedo. Lo que tengo en la cabeza me atormenta, pero sé que sacarlo fuera es imprudente. Porque estoy convencido de que es la verdad de lo que pasa que está siendo tapada con toneladas de mierda para gran alivio de la inmensa mayoría. Ayer me lo comentaba un amigo al que siempre he considerado como una gran cabeza: todo se jodió con la pandemia. Con lo que llamaron pandemia, hubiera sido más exacto. 

Yo sé a ciencia cierta que la verdad de todo eso acabará por ver la luz, pero no sé si lo veré porque en el mejor de los casos me queda muy poco... aunque decir en el mejor se me antoja un poco pretencioso. Y estoy seguro que va a ser una catarsis colectiva que va a poner el mundo patas arriba para bien de todas las personas de buena voluntad que se han dejado engañar. Y como en todas las catarsis habrá que pasar por un proceso doloroso... que es lo que todo el mundo quiere evitar porque en la escuela socialista les enseñaron que se puede aprender jugando. Y de aquellos polvos...

Y en el entretanto, leo por alguna parte, que la Comunidad Europea ha regalado otros cincuenta mil millones de euros a los ucranianos para que sigan dando pol saco a los rusos. Es una política como cualquier otra. Tu mantienes la atención en cualquier quimera, como la de dar pol saco a Rusia que lo es y bien grande, y, mientras haya género en las estanterías de Mercadona ya pueden caer chuzos de punta que nadie quiere enterarse. Por eso ha sido siempre que las grandes catarsis de la historia han pillado a la mayoría por sorpresa. Para el vulgo, ya sea que se persigue a los judíos, ya que cientos de miles de tractores y camiones bloquean los caminos, no pasa de ser folklore en tanto en cuanto, ya digo, haya género en las estanterías. 

Así ha corrido siempre el mundo y seguirá por los siglos de los siglos, de catarsis en catarsis y tiro porque me toca. Y es que así quieren los dioses que sea, porque nuestras catarsis son sus timbas, es decir, su forma de dar un poco de tensión a sus intemporales a la vez que aburridas existencias, Y si no se creen lo que les estoy diciendo, cojan, agarren y léanse la Ilíada. ¿Es que es otra cosa esa novela que una timba que se montan los dioses para matar el aburrimiento? Y los humanos haciendo de cartas: reyes, caballos, sotas, o corazones, picas y rombos, eso, ya, para gustos. 

En fin, voy a ver dónde la echo hoy porque estoy un poco hasta los mismísimos.   

jueves, 1 de febrero de 2024

Indiferencia

Terminé la Ilíada. Príamo, rey de Troya, ha recuperado el cuerpo de su hijo Héctor y tiene por delante doce días para celebrar sus exequias. A partir de ahí se reanudarán las hostilidades. Ya no hace falta que Homero siga escribiendo porque los dioses ya contaron en repetidas ocasiones cual será el final de lo que se traen entre manos aqueos y teucros. Aquiles morirá por una flecha lanzada por Paris, en realidad, Apolo y, después, los aqueos derribarán las murallas y destruirán Troya hasta sus cimientos. Se diría que la tesis de este libro maravilloso consiste en avisarnos de que no nos hagamos ilusiones, porque el ser humano no es dueño en absoluto de su destino. Todas las decisiones las toman los dioses que, por cierto, nunca descansan en sus querellas. El padre, Zeus, que es la razón suprema, es incapaz de controlar a su mujer e hijos que vienen a ser las pasiones. Su mujer, Hera, que también es su hermana, es una perra impúdica. Siempre anda por detrás metiendo cizaña. Es lo suyo. Y Atenea, la de los ojos glaucos, su hija predilecta, porque nació, precisamente, de su cabeza, hace lo que le da la gana. De Afrodita, ya, ni hablar, porque va por libre: nació de la espuma que se formó en el mar cuando cayeron en él los cojones que Cronos, padre de Zeus, cortó de un tajo a su padre Urano. Y luego, los bastardos, como Apolo, que ve de lejos, o su hermana gemela Artemis, que donde pone el ojo pone la flecha. Por no hablar de Dionisos, que se escurre como una sabandija y no hay manera de meterle en cintura. Y menos mal que tiene a Hermes, que lo mismo es artero que un corazón con patas. Sirve para todo. Una especie de spin doctor que le dirían hoy día. Y muchos más, porque no había manera de que Zeus la tuviese quieta: tía que le apetecía, tía que se maquilaba. Bueno, en realidad, eso es el poder real. El del ciervo que gana la berrea. Príamo, ya iba por cincuenta hijos cuando se le vino encima la marea aquea, precisamente, porque uno de los cincuenta, Paris, era un picha brava que le birló la mujer a un amigo aqueo que le había invitado a pasar unos días en su casa. Y es que, ¡menuda muhé! Nacida de los amoríos de Zeus con Leda... pero, bueno, mejor lo dejamos porque esto no tiene fin. Ni enmienda. 

Los anocheceres los sigo pasando en compañía de Azorín. Ha sido una sorpresa de lo más agradable encontrarme con él. Es un tipo tan inteligente que no es extraño que tenga tan poco predicamento. Se necesita bagaje para que te diga algo. Porque no hay el menor alarde en él. Todo es mesura y elegancia. Ahora anda por los pueblos, que son ciudades, de la provincia de Alicante. Va y viene, solo o acompañado, y comenta la jugada. Hay lo que hay, pasa lo que pasa y él lo cuenta sin el menor atisbo de pasión más allá de la necesaria para que las palabras se junten de una forma bella y trasparente. Es como si tuvieses delante los paisajes que describe o fueses uno más de los que conversan en una estancia del casino. Diría yo que no hay epíteto mejor para describir a Azorín que el de indiferente. Es a lo máximo que se puede aspirar en esta vida. 

En otro orden de cosas, sigo en el empeño de aprender "Nunca vas a comprender" de Rita Payes. Es una canción llena de tensiones. Y por tanto difícil de interiorizar. Pero, ¡ay de ti cuando lo has conseguido! Vas por ahí paseando y continuamente se te vienen a la cabeza sus tortuosas armonías. Y es de lo más placentero. La historia de un desapego. En fin, reconozco que me he enamorado de Rita Payés. A ver lo que me dura dura.