viernes, 2 de febrero de 2024

Timbas

Me pasa, por un lado, lo que a Berceo y, por otro, lo que a Chiquito de la Calzada. Y es que quisiera hacer una prosa en román paladino, pero, no puedo, no puedo. Lo que tengo en la cabeza me atormenta, pero sé que sacarlo fuera es imprudente. Porque estoy convencido de que es la verdad de lo que pasa que está siendo tapada con toneladas de mierda para gran alivio de la inmensa mayoría. Ayer me lo comentaba un amigo al que siempre he considerado como una gran cabeza: todo se jodió con la pandemia. Con lo que llamaron pandemia, hubiera sido más exacto. 

Yo sé a ciencia cierta que la verdad de todo eso acabará por ver la luz, pero no sé si lo veré porque en el mejor de los casos me queda muy poco... aunque decir en el mejor se me antoja un poco pretencioso. Y estoy seguro que va a ser una catarsis colectiva que va a poner el mundo patas arriba para bien de todas las personas de buena voluntad que se han dejado engañar. Y como en todas las catarsis habrá que pasar por un proceso doloroso... que es lo que todo el mundo quiere evitar porque en la escuela socialista les enseñaron que se puede aprender jugando. Y de aquellos polvos...

Y en el entretanto, leo por alguna parte, que la Comunidad Europea ha regalado otros cincuenta mil millones de euros a los ucranianos para que sigan dando pol saco a los rusos. Es una política como cualquier otra. Tu mantienes la atención en cualquier quimera, como la de dar pol saco a Rusia que lo es y bien grande, y, mientras haya género en las estanterías de Mercadona ya pueden caer chuzos de punta que nadie quiere enterarse. Por eso ha sido siempre que las grandes catarsis de la historia han pillado a la mayoría por sorpresa. Para el vulgo, ya sea que se persigue a los judíos, ya que cientos de miles de tractores y camiones bloquean los caminos, no pasa de ser folklore en tanto en cuanto, ya digo, haya género en las estanterías. 

Así ha corrido siempre el mundo y seguirá por los siglos de los siglos, de catarsis en catarsis y tiro porque me toca. Y es que así quieren los dioses que sea, porque nuestras catarsis son sus timbas, es decir, su forma de dar un poco de tensión a sus intemporales a la vez que aburridas existencias, Y si no se creen lo que les estoy diciendo, cojan, agarren y léanse la Ilíada. ¿Es que es otra cosa esa novela que una timba que se montan los dioses para matar el aburrimiento? Y los humanos haciendo de cartas: reyes, caballos, sotas, o corazones, picas y rombos, eso, ya, para gustos. 

En fin, voy a ver dónde la echo hoy porque estoy un poco hasta los mismísimos.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario