Sean como sean estas cosas, que para gustos se hicieron los colores, lo que nadie puede negar es que lo mismo el divino Sade que el profligate Casanova, son de lo más pedagógico que ha dado la literatura. Los dos tienen algo de Biblia. De descarnamiento de la condición humana. Aquellos monjes que tenían secuestrada a Justine y siempre puesta en la posición idónea. Ese sí que es el sueño a la sombra de un fauno. O al pobre Jocobo que todo lo arriesga por tal de introducirse en el templo del amor... siempre en estado de pureza so pena de sentirse miserable. Del Aretino no hablo porque solo lo conozco a través de Los Sonetos de Violante que un día ya lejano escribiera Santi... seguramente impublicables hoy día dadas las miserables circunstancias a las que nos ha conducido el comunismo rampante que nos señorea. Yo fui uno de los pocos privilegiados que tuvo acceso a ellos y por ello estaré eternamente agradecido. En cualquier caso, de hoy no pasa que rastree las librerías de lance de la ciudad en busca de los Sonetos Licenciosos del Aretino. Por otro lado, ya tengo a Casanova por los madriles. Anda trajinándose a la hija de un zapatero remendón. De subir a los palacios, ya ha bajado a las cabañas. Es la evolución natural de todo lo que vive, ir perdiendo triunfos por el camino. En fin, ya digo, todo muy pedagógico. O sea, sin poderes sobrenaturales como gusta a la literatura actual representar a los héroes... pura degeneración.
Desde antiguo están reflejados en los textos aquellos que tienen por costumbre mirar la berza y coger el tocino.
miércoles, 21 de febrero de 2024
Bradomin
Ando con las Sonatas de Valle que son, en realidad, las memorias del Marqués de Bradomín. Del Marqués, que se define a sí mismo como un hijo espiritual de Jacobo Casanova y, por si eso fuese poco, admirador de El Aretino y del divino, que así es como le califica, Sade. Con tales mimbres no es de extrañar que esas Sonatas sean una de las obras de arte más acabadas de la literatura en lengua castellana. Es puro refinamiento. Esos aristócratas rurales a imagen y semejanza de los dioses inmortales en todo excepto en que se mueren de vez en cuando. Pero siempre de melancolía que es el sentimiento que mejor se presta a los preciosismos del lenguaje. Un mundo ideal en el que señores y siervos viven en armonía: el sueño carlista o algo así. Pereda pinta algo así en Peñas Arriba. Sin embargo, Baroja, coetáneo de Valle, en su Mayorazgo de Labraz nos da una imagen tenebrosa de ese mismo mundo. Todo ello, en el fondo, no es más que expresión de la guerra ideológica que nunca cesa en el mundo. La literatura, como campo de batalla, es lo más viejo que hay. En sus principios inocente y en sus finales letal. De la pluma a la espada solo hay un paso casi imperceptible... por más que Cervantes se empeñase en discernir y decantarse por la espada como menos dañina.
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https://asgoped.files.wordpress.com/2018/05/aretino-pietro-sonetos-lujuriosos-pdf.pdf
ResponderEliminarGracias, Anónimo, tu aportación es inestimable. Espero que lectores de es blog lo sepan apreciar.
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