viernes, 16 de febrero de 2024

La olla

Absténgase de entrar aquí quien no sepa geometría. Dicen que así rezaba una inscripción labrada en piedra que había a la entrada de la academia platónica de aquella Atenas que aun hoy nos sigue fascinando. Personalmente no hay día que no lo intente con unos cuantos de esos problemas. Es como una droga. A veces los resuelvo en un dos por tres y otras no hay manera por más que me devano los sesos. Entonces miro la solución y me maravillo por la elegancia con que son resueltos. Claro, la práctica desarrolla el ingenio... para resolver problemas geométricos y punto. Porque no creo que tener mucho, incluso muchísimo, ingenio para resolver acertijos geométricos tenga que presuponer que tienes una mente ágil para otras cuestiones... ¿o sí? Vete tú a saber.

Las cosas de la mente son un enigma sin solución a la vista. Por eso es inútil perorar acerca de ellas por más que millones lo hagan en el mundo consiguiendo con ello un modus vivendi pasable. Ahora, por ejemplo, con eso del YouTube, podemos ver miles de vídeos en los que unos señores aconsejan lo que hay que hacer o tomar para solucionar los más variopintos padecimientos mentales, y lo bueno del caso es que esos videos tienen en ocasiones millones de visitas. Lógico de toda lógica porque si hay mito que funcione es el de la piedra filosofal. Duros a cuatro pesetas, para que nos entendamos. 

Hay que reconocer que siempre les hubo espabilados que de las pedres en fan pans. Pero ya saben lo del dicho aquel, que pan con pan comida de tontos. Así que, como les iba diciendo, para mí, dominar una cosa, solo quiere decir que dominas una cosa, y la geometría solo es una cosa. Te sacan de ella y puedes ser más tonto que José el de la Vega. Sin embargo, mientras estás en ella puedes evadirte de tu ombligo y de paso dejar de dar el coñazo a los demás. Es lo que tiene cultivar cualquier clase de jardín, que parece que te hace más inteligente porque das mucho menos el coñazo por ahí. 

El apasionamiento por lo sofisticado puede que sea un buen asunto. Quizá el único que puede resolver los padecimientos de ciertas mentes. Aunque, claro, sofisticado puede que lo sea todo cuando alcanza ciertos grados de desarrollo. Lo mismo si es futbol que si son matemáticas. Hoy día la gente se apasiona por las competiciones futbolística de la misma forma que se apasionaban los florentinos de los siglos XIII/XIV por las competiciones matemáticas. Corren las apuestas ahora y corrían entonces. Porque el ser humano es así, suicida por naturaleza. En fin, se me ha ido la olla. 

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