Visto el mundo desde la perspectiva que da la música, la impresión es de que algo se está moviendo por esas profundidades en las que se cimentan los valores que vienen rigiéndonos largo ha. Las dichosas elites, a las que había que adorar, empiezan a desdibujarse sin que por ello padezcamos la inseguridad de la orfandad. Recuerdo aquellos años sesenta en el comedor del hotelito de Wimbledon donde todos los comensales teníamos la mirada clavada en la tele donde estaban emitiendo Top of de Pop. Los Beatles, los Rolling, David Bowie, etc., apenas habían empezado su carrera y ya flotaban en la nube que sobrevuela las alturas del Olimpo. Era una entronización al más puro estilo judío, como si hubiesen estado en el monte cuarenta días y hubiesen regresado con las tablas salvadoras. La industria, las finanzas, la política, todo, todo, estaba encaminado a apuntalar su mitificación. Y los veíamos a todos ellos en sus palacios en medio de la campiña inglesa... no se podía llegar a más. ¿Y saben qué era lo mejor de todo aquello? Pues que aquellos músicos no eran nada del otro mundo. Tirando a vulgares. En cualquier caso, si los comparas con multitud de los que hoy se pueden ver en You Tube, eran una caca. En definitiva, eran un montaje. No quiero ni imaginarme si en aquellos tiempos de la Nova Cançó hubiesen salido unos músicos como Rita Payés o Andrea Motis. Entonces tendrían que haber levantado unas cuantas alturas al Olimpo para poder darles cabida allí. Y, ya ven, ahora Rita y Andrea van por la calle como si tal cosa.
No sé, pero para mí que está cambiando mucho lo de las mitificaciones, y no solo en el mundo de la música. Ahí tienen, sir ir más lejos, a todos esos que van a Davos, ¿quién da un duro por ellos? Salen mucho en los medios porque los medios son suyos, Pero ¿quién mira esos medios? Se lo diré, la gente irrelevante que ya va de retirada. Bill Gates, por Dios, si hasta su mujer le dejo por mindundi. Sí, bueno, van en sus aviones privados y cosas así, pero eso no quita para que tengan que pagar a un proxeneta si quieren darse un homenaje... de lo más tonto por otra parte.
Las elites, siempre andan a vueltas con las élites. ¿Quiénes son las élites? ¿Existe tal cosa? Personalmente, cada vez me parece más un cuento. El mundo sigue su curso imprevisible y por el camino hay gente que disfruta porque antes ofreció sacrificios y gente que padece porque no quiso ofrecerlos. Y esa es la lección que se conoce desde la noche de tiempos y que tanto nos cuesta aprender... pero se va aprendiendo, no les quepa duda y por eso cada vez hay menos nova cançó y más Rita Payés. No por nada, sino porque los que ofrecen sacrificios aprenden que las canciones se inventaron para alabar a los dioses, sobre todo al del amor, y no para propagar las ideologías que inventan los que no los ofrecen con la ilusión de que con ellas va a aliviar los sufrimientos a que se hacen merecedores por su desidia. Como dice Milei, Marx era un puto vago. En fin, ¡menudo día tengo!
La entronización del pop y de toda la "cultura" de los sesenta yo la veo como la consagración de la conjura del vaguerismo: para disfrutar de un pieza de Monteverdi (digamos), de Homero, de Euclides, tienes que pasarte media vida, como tú dirías, haciendo sacrificios a los dioses. La cultura pop hacía que tocar el cielo costara lo mínimo, que estuviera al alcance de todos los Cifus de la vida.
ResponderEliminarPara qué seguir: "The rest is History", que rezaba la contraportada de uno de los discos de esta gente...
Tras la cultura pop hay mucho trabajo y mucho esfuerzo. No tiene nada que ver con ser vago. Toda esta visión de las cosas de que solo la cultura oficial es la válida y la que lleva esfuerzo me parece demasiado simple y propia de gente que no quiere ir más allá ni comerse demasiado la cabeza. A eso sí que yo lo llamo vaguería.
EliminarPensar que alguien como Cifuentes puede pasarse treinta años en la radio sin tener mucho valor y sin saber nada me parece increíble. Simplismo total.
Todo esto es muy opinable porque como no es susceptible de ser resuelto con números... a mí hay cosas pop que me encantan, pero esa obsesión de los medios oficiales por propagarla me resulta muy sospechosa. Todos aquellos cantautores de la transición, alabados hasta la náusea, ¿qué queda? Claro que si te pones con los boleros mejicanos hay que descubrirse. Aunque no sé si eso sera cultura pop o como pasaba aquí cuando la transición que la mejor música popular estaba condenada al ostracismo por franquista. Un Antonio Molina. Joya donde las haya. El rey del melisma. En cualquier caso es inutil polemizar sobre el asunto. La música es sobre todo técnica, crear tensiones y su brillante resolución. Y ahí si que no hay tu tía. Nunca vas a comprender de Rita Payés es una joya que pudo escribir, primero porque fue a la escuela de Joan Chamorro en Sant Andreu, segundo porque está dotada y tercero porque tiene genio. Bueno, ya me cansé.
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