viernes, 12 de mayo de 2023

Libertango

Como ya tengo Oblivión en el bote, voy a empezar con Libertango. He encontrado un tutorial de Alexandra Whittingham que pienso me va a venir como de molde para tal propósito, el de aprender por el simple placer de aprender. ¿Es que puede haber otro mayor? Aunque, también hay que decirlo, en el propio vicio de aprender llevas aparejada la penitencia de la frustración, porque nunca consigues ese grado de sensibilidad que te pareció apreciar en otros que fueron los que te incitaron a lanzarte a la dura empresa, es un decir. 

Saber o no saber: datistecuestion, como decía un personaje, creo recordar que de La Regenta, que se las daba de poliglota en aquel Oviedo, madre de todos los provincianismos. Esa es la cuestión, que por mucho que nos esforcemos siempre estaremos en los comienzos del saber. Y cuando más avanzas más lejos te ves de la meta. En realidad, estudiar es un tormento tantálico: cuando llegaste arriba con la piedra, la piedra se te escapa y echa a rodar ladera abajo. Y otra vez a empezar. 

Sea como sea, estoy convencido que no hay mejor manera de pasar la vida que empujando la piedra ladera arriba, eso sí, con la ilusión en bandolera de que, si algún día consigues retenerla un rato arriba, podrás sentirte como un Dios en el Olimpo. O, por lo menos, como da la impresión de que se siente Alexandra Whittinghan cuando está interpretando Libertango. 

En fin, filosofías aparte, qué otra cosa mejor podría yo hacer para encontrarle algún sentido a la vida que aprender algo nuevo. ¿Es que alguien conoce algún otro procedimiento? Entonces, que me lo diga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario