miércoles, 31 de mayo de 2023

Ideas

Perdonen que les dé la vara con mis cosas, pero es que anoche di por terminada la revisión de mis escritos, lo cual que me tiene casi feliz. Lo último, Cartas a Cándido, que fue de entre lo primero que traté de escribir en serio, ha sido lo que más me ha costado. Y es que pretende ser un libro de pensamiento, o sea, de ideas. Y tener ideas es muy fácil cuando se habla con los amigos, pero cuando te pones a escribir sobre ellas es endemoniadamente difícil. No por nada, sino porque son como las anguilas. ¿Han tratado alguna vez de pescar anguilas con la mano? Son tan escurridizas que es imposible. Se precisa un tenedor con las puntas bien afiladas. Y una vez la tienes ensartada, se revuelve con furia y te rodea la mano y las muñecas y te las deja impregnadas de una mucosidad de la que, luego, cuesta  mucho deshacerse y, cuando lo consigues, te percatas de que te ha dejado la piel como acartonada. 

Sí, pescar ideas es muy complicado. Se lo puedo asegurar. Basta, para comprobarlo, leer lo escrito hoy al cabo de unos días. Y no te digo, ya, al cabo de unos meses o años. Entonces, si algo queda en pie, piensas que es porque diste en el clavo. Pero no me hago ilusiones porque lo más seguro es que solo se trate del famoso whisfull thinking, es decir, de pensamiento que se acomoda a los gustos y deseos personales. Y, sin embargo, como en algo hay que apoyarse para sostenerse, pues nos sirve, y eso es lo que cuenta. 

En resumidas cuentas, que ya lo dejé todo listo para poder partir cuando sea que Dios quiera. Si algún día sirve para algo lo que lego a la posteridad, me congratulo y, si va todo a la basura, pues exactamente lo mismo que la inmensa mayoría de lo que escribieron los millones que tuvieron la ilusión de poder aportar algo de luz a sí mismos y a la humanidad. 

Por lo demás, mientras dure el recreo, seguiré en mis trece, es decir, tratando de desentrañar el misterio de lo que me rodea. O sea, perfilando mis ideas.

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