martes, 16 de mayo de 2023

Reguero de pólvora

Stew Peters es un payo que se ha molestado en hacer una película dando su visión de todo el asunto ese del covid. El caso es que esa película ha sido vista por cientos de millones de personas de todo el mundo. Y ha calado tan hondo que, sin duda, ha contribuido en no pequeña medida a que los gobiernos hayan tenido que tirar a la basura millones de dosis de la que dicen vacuna, pero no lo es. La gente ha reusado inyectársela una vez que han podido contrastar informaciones diversas. La cosa, por tanto, se les está poniendo tan chunga a los poderes en curso que no les ha quedado más remedio que invitar a Stew a los platos de la BBC con la infantil pretensión de desprestigiarle. O sea, que estamos en la segunda fase del proceso: en la primera se silencia y en la segunda se desprestigia. Pero todo es inútil; los hechos mostrados por Stew son tan contundentes que no necesitan explicación. Todo el mundo ha visto de cerca casos raros que las autoridades sanitarias se han apresurado a calificar como de etiología desconocida. Curiosamente ninguno de esos casos ha tenido lugar en personas que habían preferido someterse al bombardeo de denigraciones por parte de los fanáticos de la verdad antes que meterse en el cuerpo una droga en fase experimental. Todavía recuerdo las insoportables presiones que tuvo que soportar María por parte de sus amigas de toda la vida por no querer pasar por el aro. Ahora, cuando el pastel está más o menos descubierto, las muy ladinas callan como putas. Es lo que tiene no saber escoger las relaciones. Al respecto, me enorgullezco de que mis amistades de siempre, ni por asomo se atrevieron a hacerme la menor sugerencia por mi renuencia a inyectarme. 

Todas estas cosas sobrevuelan las conciencias y, por más que se intente disimular, condiciona las conductas. Ahora, después de este test de compliance que acabamos de pasar sabemos bastante más de las personas de nuestro entorno. Un test de compliance es lo que yo hacía cuando trabajaba de fisiólogo respiratorio. Era para medir el estado de la elasticidad de los pulmones. Porque se da el caso de que hay enfermedades que disminuyen mucho esa elasticidad y, con ello, aumentan de tal modo el trabajo respiratorio que hasta estando en la cama es como si estuvieses subiendo al Curavacas. Les digo al Curavacas porque es el último pico al que subí, con gran trabajo, por cierto. Aunque esto es otra historia. 

Esto del test de compliance es algo que tiene sus perendengues. Coges una goma y mides lo que se puede estirar antes de quebrarse. Eso es un test de compliance. O sea, a lo que seguramente hemos sido sometidos con todo esto del covid para comprobar hasta qué punto aguantan las sociedades a la presión tiránica del poder antes de estallar. Y no piensen que esto es algo salido de mi calenturienta mente; sé, porque me lo ha comentado un señor que se mueve por esferas bastante altas, que es una posibilidad que se comenta mucho por los despachos de esas esferas. Y también me han llegado videos que apuntan en esa dirección. 

En cualquier caso, la idea de que todo ha sido un fraude se propaga por el mundo como un reguero de pólvora y por eso los responsables del desaguisado y sus colaboradores arrecian con sus mensajes de terror. ¡La mascarilla, por Dios, que me va a matar usted! Pero todo es inútil. Hasta que no rindan cuentas el mundo no va a sosegar... porque es ley divina que así sea. 

Y perdonen que insista, pero es que... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario