jueves, 25 de mayo de 2023

Premonitorio

Curiosamente, la BBC ha dejado de ser la fuente de información de referencia de los británicos; ahora, según las encuestas, prefieren GBN que es independiente del aparato estatal. Por así decirlo, es como si en la Grecia clásica se les hubiese venido abajo el chiringuito de Delfos. Un punto de inflexión, sin lugar a dudas, que anuncia cambios hacia no se sabe dónde. 

Hablo con la hija de los vecinos que es mona y simpática como ella sola. Estudió en Madrid una de esas carreras que se hacen ahora para lo de la cosa social. El caso es que se ha venido aquí y ha encontrado trabajo en donde lo encuentran todos en esta ciudad: en la sanidad pública. Trabaja en lo de las nóminas, así que me lo puso a huevo. ¿Cuánta gente trabaja en Valdecilla? Unos siete mil quinientos, me contestó. No está nada mal, pensé, y más si se tiene en cuenta que un buen porcentaje de la población prefiere pagarse una mutua privada y prescindir de los servicios de, como nos recuerdan a diario, la mejor sanidad del mundo mundial. 

El profesor Sucharit Bhakdi, un acreditado inmunólogo alemán, escribió hace dos años un artículo alertando sobre los peligros inherentes a las terapias genéticas camufladas tras el nombre de vacunas. La reacción de las autoridades fue la de detenerle por delito de odio y suspenderle de empleo en la universidad en la que trabajaba. Anteayer fue el juicio y, como no podía ser de otra forma, salió absuelto. Pero le han tenido dos años en un brete, si bien, ha podido comprobar hasta qué punto suscitaba simpatías entre millones de personas de todo el mundo. 

Me manda Santi el anuncio de una Semana Liberal de Salamanca. Por lo visto, se pretende con ello volver a los orígenes de cuando aquella Escuela de Salamanca que dio a luz, aparte del derecho de gentes, el concepto subjetivo del valor de las cosas. Por así decirlo, se adelantaron varios siglos a las ideas, las de la escuela austriaca de economía, que ahora pugnan por desplazar la podredumbre ideológica en la que el mundo está sumido desde que lumbreras como Michel de Montaigne o Adam Smith sentenciaron que para que algunos se enriqueciesen muchos tenían que empobrecerse. Ya ven que imbecilidad que ha sido y sigue siendo el soporte de las ideas económicas y, por tanto, de las ideologías políticas, dominantes de las que la actual Salamanca es paladín donde les haya -todos podemitas allí y Dios te libre de lo contrario-. En fin, a ver cómo reciben a estos liberales.  

Y así son los signos, a mi entender y gusto, premonitorios, de lo que pudiera ser que estuviese por venir. Aunque me lo tomo con humor, porque, desde que Delfos cayó, el futuro es muy oscuro y, más, para el que ya casi ni lo tiene.  

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