Como les iba diciendo: Yo había visto demasiadas cosas nada claras para sentirme contento. Sabía demasiado y no sabía bastante.
Me he pasado la vida intentando entender lo que me rodeaba. He leído miles de libros. E ido de aquí para allá en una incesante búsqueda de mi sitio en el mundo. He tratado a miles de personas la mayoría de las cuales, por razones que desconozco, convertí en cadáveres que fui arrojando a las cunetas del camino. Y mil historias más por el estilo que me han dejado exactamente en el mismo lugar en el que comencé. Ya lo dijo el sabio: la experiencia nada enseña.
Mi presente es un puro desistimiento. No tengo ya más filosofía que la del que sea lo que Dios quiera. Porque lo que quieren los hombres nunca se llega a cumplir. Todo se queda en filfa. A la postre, con todos nuestros esfuerzos no hemos conseguido superar el canto de aquellos ruiseñores que escuchaba en las noches estrelladas de la Serralada Central catalana.
Sí, ese es el único intento humano al que veo sentido: intentar imitar a los ruiseñores. Pasarse la vida con una guitarra en las manos y allá cuidados. Todo lo demás está condenado al fracaso y la frustración. Afortunadamente, siempre hubo, hay y habrá, bastante gente que cae en la cuenta... da con el portillo del caer en la cuenta y salta por él, como decía Gracián.
Libertango, Oblivion, Alma Zapoteca, Movimiento Perpétuo, Tico-tico, El Choclo, La Catedral, Scherzino Mexicano, Un Dia de Noviembre, Cavatina, Asturias, Recuerdos de la Alhambra... ¡qué más quieren que les diga!
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