miércoles, 12 de julio de 2023

Sísifo

 Uno se ha equivocado tanto juzgando la calidad de las personas públicas que ya no le debieran quedar ganas de volver a las andadas. Sin embargo, me he tomado la molestia de escuchar la larga entrevista que un tal Lex Fridman le hace a Robert F. Kennedy Jr. y, confieso, me he sentido conmovido, como si, de pronto, me hubiese vuelto a renacer la esperanza, esa que, aunque dicen virtud, es, las más de las veces patología del espíritu, por no decir consuelo de los necios. De repente, uno se topa con un político que analiza el mito de Sísifo a propósito de la obra de Camus, mejor, incluso, que lo hace el Le Precepteur, nuestro filósofo de cabecera. 

El caso es que Robert F. Kennedy Jr. anda postulándose para presidente de los EE.UU. Podría sonar la flauta, qué duda cabe, pero en el entretanto se está haciendo oír por millones de americanos que es posible que se sientan concernidos. Porque lo que ya solo un ciego no ve es que están manipulados por una casta de depravados que les han metido en un callejón sin salida. Todo esto del Covid, todo esto de Ucrania, son unas mentiras tan gordas que cuesta de creer, que diría un catalán, que puedan serlo. Hay que haber sido muy adicto a netflix y similares para poder tragarse tamaños embustes. El lavado de cerebro al que vienen siendo sometidos los estadounidenses, Holywood mediante, les ha hecho olvidar por completo quienes son y de dónde vienen. Hasta se han atrevido a eso que llaman cancelar al mismísimo Thomas Jefferson, que mira que hay que estar zumbado para no darse cuenta de que si uno corta las principales raíces el árbol se muere.

En fin, Sísifo, ya sabemos que es absurdo empujar la piedra cuesta arriba porque por la propia naturaleza de las cosas se va a echar a rodar cuesta abajo tan pronto nos sentemos a recuperar fuerzas. Pero díganme en qué otra cosa vamos a ocupar la vida si no volvemos a la piedra tan pronto nos sintamos restaurados. 

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