El asunto freudiano de la sublimación tiene toda la miga que le queramos suponer y un poco más. Y no por nada, sino porque la candente realidad de, por lo menos, la inmensa mayoría de los hombres es que culo que ven, culo que quieren, y, claro, eso es un imposible, si no metafísico, sí político. Así es que la naturaleza, sabia por antonomasia, que por eso hay que dejarla a su aire, nos fabrica sustitutos del culo para que demos rienda suelta a nuestros deseos lúbricos sin por ello crear problemas de convivencia. O crearlos de menor entidad que, aunque molesten, no pasen a mayores por aquello de que tire la primera piedra el que esté libre de dar el coñazo con sus aficiones.
Pensaba en estas cosas porque he sublimado tanto mi afición a los culos que ahora ando desesperado intentando preservar del olvido el patrimonio acumulado cuando intentaba olvidarme de lo que realmente me concernía. Así, pieza musical que me gustaba, pieza que quería aprender y, con cabezonería de obseso, mal que bien, conseguía apropiármela. Y, ahora, resulta que tengo un repertorio dentro de la cabeza que a nada que me descuide se evapora como por ensalmo. Por eso, porque me da rabia perderlo, tengo que luchar cada día a brazo partido para tapar los poros por donde se evapora, valga la aliteración.
Por eso es que haya decidido que no voy a ir más allá de Libertango. Ya le he cogido el punto, pero me faltan horas de práctica para que me resuene por dentro. Con esta pieza daré por cerrado mi repertorio y todos mis esfuerzos se concentrarán en intentar que no se deteriore. Es un patrimonio íntimo que se irá conmigo. Y eso es lo bueno, que nadie tendrá que llamar al chamarilero para ver si se puede sacar algo... como cuando se fueron mis padres que ¡madre, mía, lo que costó deshacerse de toda aquella basura de buen gusto que habían acumulado a fuerza de sublimar!
Afortunadamente, una pieza que aprendiste en su día, nunca se olvida del todo aunque a primera impresión te lo pudiera parecer. Te pones con ella y en cuatro patadas la recuperas y, de paso, sientes una satisfacción, que es de lo que en definitiva se trata porque, así, te olvidas de que existen culos que no son para ti. ¡Así de sencillo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario