Allá por los años sesenta del siglo pasado, vivir en Rivas Vaciamadrid no debía ser plato de gusto. Justo allí, en el río Jarama, desembocaban las cloacas de todo Madrid. Claro está que a los olores se acostumbra uno pronto y al cabo de nada ni te enteras. Así todo, aquello era territorio mayormente chabolista y dejado de la mano de Dios. Pero lo que son las cosas del progreso, que todo lo sanea y, donde dije Diego ahora tengo que decir digo. En Rivas hoy día huele a rosas y se ha convertido en uno de los polos nacionales de la innovación y el desarrollo. Hay allí una juventud emprendedora que, con la inestimable colaboración de las autoridades, organiza festivales para lanzar los productos creados por las numerosas starups del lugar. Al festival de este año le han llamado "Coñumor" porque se ha dado la circunstancia de que el producto estrella presentado ha sido el "coñojín", un cojín que, como su propio nombre indica tiene forma de coño o, dicho de forma más científica, de vulva. Su creadora lo ha presentado como artesanía íntima para la visualización de la vulva, dado que, según ella, debido a la cultura heteropatriarcal imperante, está invisibilizada. ¡Santo Dios, esta mujer en qué mundo vive! ¡Pero si a los heteropatriarcas no hay forma de que se nos vaya el asunto de la cabeza! En fin, Rivas Vaciamadrid: el que tuvo siempre retuvo.
En otro orden de cosas, estoy a punto de culminar La Odisea. Los dioses hacen justicia por la mano de Odiseo. La matanza de los pretendientes. "Desplegó desde lo alto del techo Atenea la égida / con la que da la muerte, y en todos se heló la bravura. / Por la sala corrían lo mismo que un hato de bueyes / a los que un ágil tábano ataca y agita durante / la primavera, en el tiempo en que se hacen los días más largos. / Y ellos como los buitres de picos y de uñas ganchudas / que del monte descienden y van a atacar a las aves / que, temiendo quedarse en las nubes descienden al llano / y los buitres las matan en él, sin que puedan siquiera / defenderse o huir, y la gente disfruta en la caza, / de este modo en la sala atacaron a los pretendientes / a derecha e izquierda, y caían en tierra con ruido / de cabezas partidas, y el suelo era un río de sangre"
Después de leer la matanza de los pretendientes, esas películas de Hollywood, tipo "grupo Salvaje", parecen cosa de las hermanitas de la caridad. Así es como Homero entendía que debía ser la justicia divina: el destino lo marcan los dioses y las malas acciones de los hombres. Lo cual no excluye la piedad: cuando Euriclea la factótum del palacio de Odiseo, da gritos de alegría viendo los cadáveres amontonados de los pretendientes, Odiseo la reprende con esta aladas palabras: "Regocíjate, anciana, en tu pecho y contente y no clames; / no es piadoso alegrarse de ver a unos hombres sin vida. / Destinaron sus muertes los dioses y todos sus crímenes / porque no respetaron a un solo varón en la tierra, / ..."
La verdad es que no sé qué voy a leer en adelante. Necesitaré tiempo para reponerme de las lecturas homéricas. Porque qué insulsa resulta toda la literatura a partir de entonces... bueno, quizá sea éste el momento de volver a la HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA... quizá lo más homérico que parió la humanidad de Homero para acá.
Es obvio que la vulva está muy invisibilizada. Es una vergüenza que estas señoras feministas las lleven tapadas bajo siete velos, como si estuvieran avergonzadas de su condición y solo se atrevan a enseñarlas en efigie, o sea, en forma de coñojin y tal. Ya es hora de que vayan por la calle, "paseándose a cuerpo", que decía el poeta, y liberen sus hermosas vulvas mostrándolas sin ningún pudor. ¿Enseñan sin pudor el vello axilar, el del entrecejo, el pernero y hasta el bigoteril y el inguinal no? Qué incoherencia y qué discriminación... O somos o no somos.
ResponderEliminarPara mí, desde que se hacen un koyac en la vulva, la cosa como que ha perdido encanto. Es como los tatuajes: me deserotizan.
ResponderEliminarSí. Un Koyac es muy cutre. Si todavía fuera un Yul Brynner…
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