sábado, 30 de noviembre de 2024

The Great Barrington Declaration

Fue a comienzos de octubre de 2020, es decir, muy pocos meses después que comenzase el gran circo del Covid-19, cuando tres prestigiosos científicos, el Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, la Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología y el Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, hicieron públicas sus ideas sobre el particular en lo que se dio en llamar "Declaración de Great Barrington". Se publicó en los medios digitales libres, Telegram concretamente, y se pidió la adhesión mediante firma a los que compartiesen los principios que contenía la declaración. Por supuesto que me apresuré a firmar porque, por más que me pareció un poco pacata, lo que había allí era, poco más o menos, lo que había estudiado de joven para poder ejercer de médico. De ello les di debida cuenta en un post del blog que por entonces estaba publicando, "A la flor del berro". 

Viejas historias arrumbadas en el baúl de los recuerdos que por caprichos del azar salen ahora a la luz. Se hubiese dicho que aquella declaración había caído en saco roto, pero no: casi un millón de firmas la avalaron. Otra cosa es que la gran masa de los sometidos ni siquiera se enterase de su existencia. Pero ya ven, por mucho que sea el empeño de los tiranos en ocultar una verdad, siempre hay un millón que se entera. Y un millón es una semilla que al germinar es como una explosión de luz que se expande por todo el mundo. Y ¡amárrense los machos!, porque a Perséfone le toca ya abandonar el submundo para ir a reunirse con su madre la diosa de las cosechas: el día veinte de enero del año que está a punto de comenzar. (Supongo que saben de qué va lo de Perséfone) 

Y es que el veinte de enero se traspasan los poderes en EEUU y el Dr. Bhattacharya, el que fuera negacionista mayor del reino y enemigo público número uno, va a ser nombrado lugarteniente de RFK, de los Kennedy de toda la vida, que, como supongo ya sabrán, se va a encargar de poner los puntos sobre las íes en todo lo concerniente a la mafia medico/farmacéutica. Donde las dan las toman, y fueron muchas las que dieron, y por eso es preceptivo que ahora las tomen a calderadas. Y que los vecinos vayan poniendo las barbas a remojar para que les duela menos cuando se las empiecen a pelar, porque una vez que se empieza ya es imposible parar.  

Por si a alguno le interesa:

La declaración de Great Barrington

Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan en relación a la COVID-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.

Provenientes tanto de izquierda como de derecha, y de distintas partes del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos (para mencionar sólo algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental—lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas. Dejar a los niños sin escuelas es una grave injusticia.

Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, quienes terminarán siendo afectados de manera desproporcionada.

Afortunadamente, nuestro conocimiento sobre el virus está creciendo. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y débiles que en los jóvenes. En efecto, para los niños, la COVID-19 es menos perjudicial que muchos otros peligros, incluyendo la influenza.

A medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo que todos tienen de infectarse —incluyendo los vulnerables— desciende. Sabemos que, a la postre, todas las poblaciones alcanzarán la inmunidad de rebaño –es decir, el punto en el que la tasa de infecciones nuevas se mantiene estable— y que esto puede beneficiarse de (pero no depende de) una vacuna.

La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada.

Adoptar las medidas para proteger a los vulnerables debería ser el objetivo central de las acciones de salud pública dirigidas contra la COVID-19. Por ejemplo, los asilos de ancianos deberían emplear personal con inmunidad adquirida y realizar test al personal y los visitantes con frecuencia. La rotación del personal debería limitarse. Las personas jubiladas que viven en casa deberían contar con provisiones y otros elementos esenciales enviados a sus casas. En cuanto fuera posible, deberían reunirse con sus familiares en exteriores en lugar de interiores. Una lista exhaustiva y detallada de las
medidas, incluyendo un abordaje particular para hogares multigeneracionales, puede ser desarrollada, lo que se encuentra perfectamente dentro del ámbito y las capacidades de los profesionales de la salud pública.

Aquellos que no son vulnerables, deberían reanudar inmediatamente su vida con normalidad. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando se esté enfermo, deberían ponerse en práctica por todos para reducir el umbral de inmunidad de rebaño. Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurantes y otros negocios deberían abrir. Las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deberían reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo podría participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño.

4 de octubre del año 2020. Esta declaración fue escrita y firmada en Great Barrington, Estados Unidos, por:

Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, especialista en bioestadística y epidemiólogo experto en la detección y monitoreo de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas.

Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas.

Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública, enfocado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables

viernes, 29 de noviembre de 2024

Eso es todo


El ocaso sobre el Pesquero con los Picos de Europa de fondo. Según y cómo se mire por todas las partes hay belleza. Unas veces la ves y otras no. ¿A qué será debido? El estado de ánimo, sin duda. 

Llego a casa cansado. Me siento en el ikea reclinable y agarro la Biblia: Salmos, I.

"Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados 

ni se detiene en la senda de los pecadores

ni se sienta en la reunión de los cínicos,

sino que su tarea es la ley del Señor

y medita esa ley día y noche. 

Será como un árbol plantado al borde de la acequia;

da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;

cuanto emprende tiene buen fin."

El consejo de los malvados, la senda de los pecadores, la reunión de los cínicos, versus la ley del Señor. Estados de ánimo en definitiva que, o te ocultan la belleza o te la muestran en todo su esplendor. Eso es todo.

jueves, 28 de noviembre de 2024

El Príncipe

Uno de los temas más recurrentes en la literatura universal es el de dar consejos al rey sobre la mejor manera de educar al príncipe. Dado que, a efectos prácticos, cada padre es un rey y cada hijo un príncipe, no solo es que haya hecho correr tinta, es que ha sido, es y seguirá siendo, motivo del sesudo babardeo de todos los aspirantes a consejero áulico que, no nos engañemos, venimos a ser todos los que hemos leído dos libros a los que, acaso, no teníamos derecho. Cómo educar a los hijos es, o debiera ser, preocupación central de los padres, ya que, no solo es cuestión de la natural ambición de querer verlos superar el statu quo familiar, es, también, el temor de verlos fracasar en la vida con el consecuente sentimiento de culpabilidad que ello ocasiona por más que se trate de disimular. 

Por otra parte, con los hijos ya emancipados, en mejores o peores condiciones que las propias, en ese inevitable sentimiento de frustración que a todos nos acompaña en las horas bajas, solemos dar en pensar que, si hubiésemos recibido otra educación mejor que la recibida, nuestro presente sería más boyante. Son los típicos consuelos que nos ofrece el autoengaño, porque lo más probable es que la educación recibida no se supo aprovechar por falta de cacumen o lo que fuera. Sin embargo, eso no quita para que lucubremos sobre lo que hubiera podido ser si te hubieran dejado organizarla con los conocimientos que ahora tienes... que crees que son muchos: has leído a Platón, a todos aquellos pedagogos de los años progres, a Feynman después y, para culminar, has escuchado los vídeos de Elon Musk, ese desalmado explotador de extrema derecha. Ya te las sabes todas. 

Pues bien, yo también puedo decir la mía. Lo primero, me educaría en casa con profesores particulares. Uno de música, otro de matemáticas y otro de lengua. No se necesita más. Bueno, sí, una biblioteca para consultar. Y lo de socializar, que le dicen, me lo paso por el forro. Cualquier niño normal socializa, cualquier cosa que eso sea, con todo lo que le rodea. Y si se da la circunstancia de que su abuelo le lleva todos los domingos a la sinagoga a escuchar los rollos que se echan allí los concurrentes, ya, ni te digo. Y no hay más que se pueda hacer. Y el que diga lo contrario es que tiene el cerebro lavado por la ideología imperante, que no es otra que el confundir la erudición con la sabiduría, O, como decía Pessoa, confundir la erudición del conocimiento con la erudición de la sensibilidad... esto lo dejamos para otro día. 

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Geometría

Me filosofan por la mañana desde el otro lado del mundo acerca de la abstracción. La abstracción, me dicen, es la gran aventura del ser humano. O, quizá, mejor sería decir que es lo que nos diferencia a los humanos de otras especies. Caer en la cuenta de que determinados objetos, visualmente muy diferentes, comparten una característica o propiedad, eso que se dio en llamar "los universales", es algo que seguramente nos llevó tiempo descubrir; miles de años acaso.

Supongo que el proceso de abstracción, o distanciamiento, comenzó el día que un homínido agarro un palo para enfrentarse a una bestia y se dio cuenta de que así era más fácil matarla. Desde ese momento su obsesión fue mejorar las características del palo para que fuese más efectivo. Eso le llevó horas y horas de estar fuera de sí hasta que inventó la clava. La clava le hacía invencible, como Hércules que siempre llevaba una. El caso es que en la clava hay mucha física, cosa que empezó a desvelarse el día que a alguien le dio por preguntarse por las razones de que la clava fuese más efectiva que un palo normal. Razones de peso, que se dice, y claro, el peso hay que cuantificarlo, lo cual lleva a la invención del número. 

Una vez inventado el número, la aceleración de la evolución humana es exponencial. Jugar con los números es la abstracción por excelencia porque todo está relacionado con los números. Sin números el homínido nunca hubiera podido salir de las cavernas porque cualquier pared construida sin números lo más probable es que se venga abajo. De ahí la necesidad del ángulo recto con su subsecuente teorema de Pitágoras, sin duda el descubrimiento más revolucionario de todos los tiempos. 

La geometría, supongo, es la primera abstracción con método. De ahí su importancia y el que se impidiese el acceso a La Academia a quien no la dominase. Y es que la abstracción con método no es otra cosa que la reflexión, es decir, el relacionar las ideas de una forma estructurada o, por así decirlo, con lógica. Así es que, cultivar la geometría vendría a ser como una especie de gimnasia del espíritu para afilar la navaja de la reflexión. Aunque vete tú a saber porque seguro que hay geómetras excelentes que son unos verdaderos zoquetes en todos los demás aspectos de la vida. 

Anyway, les voy a confesar una cosa, cuando estoy aburrido, o deprimido, aprovecho el último aliento para llegarme al portal PreMath, u otro similar, y ponerme con cualquiera de los problemas que te ofrece. Si la cosa se pone chunga te puede llevar una hora resolverlo, si es que lo consigues. En cualquier caso, es una hora levitando. ¡Por Dios Bendito, cómo puede ser que una cosa tan abstrusa tenga solución! ¡Ay, si los problemas de la vida fuesen como los de la geometría! Desgraciadamente, la mayoría, si no nos los resuelve Dios, nos quedamos a uvas.  

martes, 26 de noviembre de 2024

Bernal Díaz del Castillo

 

Andaba de gira con mi nieto por Castilla la Vieja y al entrar en Medina del Campo viniendo de Peñaranda de Bracamonte me encontré con el monumento dedicado a Bernal Díaz del Castillo. De inmediato le pedí a mi nieto que me tirase una foto; la que aquí ven. 

En anteriores visitas a Medina me entretuve preguntado a algunos vecinos si había en el pueblo algo relacionado con Bernal y el que más sabía me dijo que era el nombre de una calle. Claro que hay que tener en cuenta que relacionados con Medina hay personajes de gran trascendencia histórica para dar y tomar, así que me imagino que la gente estará hasta el gorro de que les pregunten.  

Desde que, hace ya como cuarenta años, cayó en mis manos La Verdadera Historia, Bernal se convirtió de inmediato en uno de mis referentes preferidos. A los dieciocho años o así ya estaba enrolado en las primeras expediciones a lo que hoy es México. No se perdió una, siempre en medio de todas las refriegas. Y aunque sea imposible precisar el grado de verosimilitud de sus relatos, la impresión que da es la de ser mucha, lo mismo que la de ser un tipo honesto a carta cabal y valiente como pocos. 

Dada la precisión y minuciosidad con que cuenta todos los detalles de la conquista es de suponer que fuese tomando notas a todo lo largo de su vida, porque cuesta creer que todo haya sido fiado a la memoria como nos quiere dar a entender. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que, como no era un hombre de estudios, aunque se nota que ha leído a los historiadores del mundo clásico, seguramente tenía mucho sitio en el disco de su memoria para gravar todo lo que vivía de primera mano. 

Sea como sea, con su grado de exageración o no, o, incluso, su aquel de recordar a beneficio de inventario, lo que se hace evidente es que es difícil que pueda haber otro libro en el que se dé una idea más aproximada de lo que fue aquella empresa de titanes. Con sus luces y sombras, que Bernal no se corta un pelo, tanto para cantar las proezas como para denostar de las miserias, que de las unas y las otras hay a dojo, como dicen los catalanes. El afán de gloria de unos, mezclado con el afán de riquezas de otros, y las dos cosas a la vez en la mayoría. Así es que, tan pronto son héroes como pasan a ser gentuza en menos de lo que se tarda en decirlo. La condición humana, en definitiva, en carne viva, nunca mejor dicho, porque siempre estaban cosidos y recosidos por la cantidad de heridas que recibían. 

Resumiendo, Bernal no es Cervantes, pero como él, mezcla la espada con la pluma, lo cual hace que en sus escrituras se note que no habla de oídas. Así que que ya saben a dónde tienen que acudir si quieren emociones fuertes por delegación.  

lunes, 25 de noviembre de 2024

Los cojones

 


En la progresiva reducción de ámbitos físicos que conlleva el estar en las acaballas de la vida he venido a dar, de forma diría que natural, al único lugar de la ciudad por el que siempre sentí simpatías: el Barrio Pesquero. Es mínimo lo que salgo de él y no, precisamente, por ganas, sino por alguna obligación o por complacer a María que, haciendo gala de su género, siempre está deseando ir por donde es más probable que se encuentre gente conocida. Bueno, más que probable, inevitable, por aquello de que los encuentros fortuitos es la seña de identidad por antonomasia de la capital de provincia. Yo diría que fue precisamente esta característica la que me empujó a vivir lo más de la vida, ya fuese en la corte, ya en el cortijo, donde los encuentros fortuitos son excepcionales. Me pudren las charletas propias de esos encuentros. Comprendo que es algo estúpido, pero no puedo evitarlo. Sea como sea, en Santander ya no me conoce prácticamente nadie y, desde luego, menos cualquiera que viva en este barrio popular en el que hace cuarenta y tantos años fui algo así como el rey del mambo: siempre tenía un montón de pescadores viejos ingresados en mi planta del hospital. 

Ahora paseo por sus muelles y, si el tiempo acompaña, me siento en un banco a seguir con la lectura del libro que a la sazón tengo entre manos. De vez en cuando intercambio algún comentario con algún habitual que me conoce de vista como yo a él; llevo aquí tres años y pico y raro es el día que no recorra dos o tres veces los muelles alrededor de la dársena. Siempre hay algún detalle o novedad que inspira curiosidad. Ayer, por ejemplo, uno de los pescadores de caña habituales me contó que esos anzuelos coloreados que utilizan ahora los compran en la plataforma online china aliexpress diez veces más baratos que en la tienda de artículos de pesca que un iluso puso en el barrio hace cuatro días. Por cierto que, estos días, la peña está entretenidísima con un mamotreto de acero que han traído por mar y colocado en las atarazanas que hay a levante de la dársena donde unos bulldozers con mandíbulas descomunales lo están reduciendo a chatarra. En fin, cosas así nunca faltan. 

Así es que iba ayer distraído y mi vista cae sobre la pequeña leyenda que el  Ave Fénix tiene en el lateral derecho del puente: DONDE NO LLEGAN MIS PISTONES LLEGAN MIS COJONES. Y, al lado, la imagen de un pistón para los que no saben del asunto. Seguí observando y vi que a popa tiene un extraño dibujo en cuyo centro se ve algo así como el huevo del que renace el Ave Fénix. Sin duda, el barco, con todos esos detalles, tiene que ser de algún tipo curioso. Tengo que indagar. 

Ya quedan pocos pescadores, y casi todos africanos, pero, así y todo, los suficientes para dar carácter el barrio. Porque salir a alta mar en esos barcos no es oficio para mindundis. Tendrían que leer el GRAN Sol de  Aldecoa para entender lo que les quiero decir. Para empezar hay que tener un sistema laberíntico de hierro so pena de echar las primeras papillas en cada salida. En fin, sea como como sea, por comparación a otros oficios, camarero, funcionario, el de pescador viene a ser como una aristocracia de la clase trabajadora. Y eso, se lo aseguro, se nota en el barrio. ¡Quedan ya tan pocos cojones por ahí! 

domingo, 24 de noviembre de 2024

Al clarear el alba

Hace justo dos años el bitcoin cotizaba a 16.000 dólares; hoy veo que está cotizando a 98.000 dólares. Por su parte, en YouTube, hay miles de expertos en futuro que predicen sin contradicciones que, el dinero que usamos para comprar, de este año que viene no pasa que se vaya al carajo. Me parece que una vez más estoy metiendo la pata. Antes leía los periódicos y miraba las televisiones, pero hace años que caí en la cuenta de que todo eso era basura y, entonces, para informarme, me pasé a las redes sociales. Pues bien, me estoy dando cuenta de que es más de lo mismo: una máquina de generar ansiedad. Así que estoy pensando que lo más conveniente va a ser retirarme de esto también. Total, eso de estar enterado de la realidad circundante nunca será más que una ilusión. Así que lo que voy a hacer va a ser ir por las librerías de lance a ver si encuentro algún libro de problemas de matemáticas para así no tener ya excusa para abrir el YouTube. Porque pasa eso, que lo abres buscando los últimos vídeos de premath, o cualquier otro canal especializado en la materia, y te quedas colgado de primer video de lo que sea que tiene unos titulares llamativos. Y entonces ya la has jodido. Así que, lo del evangelio: si una mano te hace pecar, córtatela. 

Ya, todo lo que pasa por ahí me importa una mierda, porque, lo que tenga que ser, será. Sin embargo, hacia dentro, es otra cosa. Mi interior es una fuente de sufrimientos inagotables si no lo sé gestionar como Dios manda: 


"Pues lo que el fuego no devoró,

se derritió simplemente calentado por un fugaz rayo de sol,

para que se supiera que es preciso

madrugar más que el sol para darte gracias,

y rezar al clarear el alba;

pues la esperanza de los ingratos

se derretirá como escarcha invernal

Y se escurrirá como agua sin provecho"


No se me alcanza el recóndito sentido de estos versos, pero procuro madrugar más que el sol y rezar al clarear el alba por ver si así se me desvela y me ayuda un poquito en este interminable proceso de reconciliación conmigo mismo. Porque, ¡qué duro es ser consciente de lo que uno ha sido! Me pregunto si habrá personas a las que no les cause pesadumbre su pasado. Pocas en cualquier caso a juzgar por la cantidad de bares y demás aliviaderos que hay por ahí. Lástima que a mí no me funcionen. 

sábado, 23 de noviembre de 2024

Berenjenales.

Sostiene Aristóteles que hay formas puras y hay formas impuras de gobierno. El gobierno de uno para el bien común, dictadura. El gobierno de uno para el mal común, tiranía. Gobierno de pocos para el bien común, aristocracia. Gobierno de pocos para el mal común, oligarquía. Gobierno de muchos para el bien común, república. Gobierno de muchos para el bien de pocos, demagogia o democracia. 

Si hay algo en lo que coincidan la mayoría de las personas que han destacado a lo largo de los siglos por lo afilado de su juicio, eso es que el ser humano que más ha influido en la evolución de la humanidad es Aristóteles. Por algo será, guste o no guste a los de siempre; ya saben a quienes me refiero, los idealistas concretamente... los del wishful thinking para que nos entendamos, pero dejémoslos que ya tienen bastante con la leña que les da el profesor García Maestro.  

El caso es que, con esto de lo democracia, los que se lo montan divinamente son los idealistas avant la lettre. Ellos están convencidos de la bondad del invento porque se han dado cuenta de que esa es la única forma que tienen de salir adelante. Fíjense en esa chica, que está de pan y moja y que por eso llegó a ministra; decía el otro día, desde su posición fantásticamente remunerada, que ella va a trabajar para que las mujeres no se tengan que acostar con sus jefes para ascender. El que ella haya ascendido por ese mismo procedimiento no cuenta para el caso. Ella dice eso y todas las feas se ponen de inmediato de su parte. Porque la inmensa mayoría de las feas no son conscientes de que ellas no ascienden precisamente por eso, porque son feas. Pero eso es la democracia, vender una ilusión. Demagogia lo llaman otros. Porque antes se congelará el infierno que no que las guapas dejen de acostarse con sus jefes para redorar sus blasones: del polvo con el jefe a jefa de negociado solo hay un paso. Así ha sido siempre, así es y así será por los siglos de los siglos. 

¡Jo! Ayer me enteraba de que había ministro que le daba contratos institucionales a un empresario a cambio de que éste pagase, no solo las clases de piano de la hija del ministro, sino, también, un chalé en la playa y un piso en la capital a la querida del ministro... desde luego que estas cosas con Franco no pasaban y, si pasaban, los mindundis no nos enterábamos, lo cual era como si no pasasen. Ahí tienen un ejemplo práctico de las diferencias entre una democracia y una dictadura: la discreción.  

Por lo demás, estoy completamente de acuerdo con el profesor García Maestro en que no hay desgracia mayor, tanto a nivel personal como colectivo, que el decantarse por el idealismo. El mejor antídoto contra semejante aberración, añade el maestro, es la lectura continuada de El Quijote... que es Aristóteles por otro procedimiento. 

En fin, quién me mandará a mí meterme en estos berenjenales. 

viernes, 22 de noviembre de 2024

El paradigma

Todo el mundo parece coincidir en que a Keith Starmer, el actual premier británico, lo que en realidad le van son las pollas grandes. Big cocks, como dicen los ingleses. Al menos, esta es la conclusión a la que se puede llegar si echas una somera ojeada a los titulares de los videos de YouTube. Un tema que se ha hecho, por lo visto, viral, es decir, la comidilla de las porterías. Claro, esto de las porterías la gente joven no lo entenderá porque ya apenas quedan porterías que no sean las del futbol en donde por razones obvias uno no se puede demorar a intercambiar dimes y diretes.  Anyway, porterías o no, no creo que sea bueno para Keith estar en boca de muchos por tan personal, o íntimo, asunto. Y, más, teniendo en cuenta que Keith ha suprimido las subvenciones que se daban a los viejos para que se pudiesen calentar durante el frío invierno de por aquellas latitudes. En fin, cosas de la política. 

El caso es que al lado del titular de las grandes pollas había otro en el que Ayn Rand promete explicar las razones por las que una persona es de izquierdas. Por supuesto que ni ciego de grifa se me ocurriría mirar cualquiera de los dos videos. Con saber que el de las pollas grandes en una semana tiene casi un millón de visitas y el de Ayn Rand en dos años media docena de millones, ya me hago una idea de por donde van los tiros: hay una marcha silenciosa hacia el cambio de paradigma, por decirlo de la forma más cursi posible. La gente está harta de los políticos y todo lo que les denigre es bien recibido. Y, ya, si son de eso que dicen izquierdas, el delirio.  

Pero, pelillos a la mar, que tal y como veo las cosas, el problema que tiene el mundo actual es que, mientras los gobernantes están pensando en pollas grandes, el populus ya está purgado de veleidades. Hoy día el mundo es, por así decirlo, como cuando aquella Italia del Renacimiento en la que la gente se mataba por conseguir una entrada al anfiteatro en el que iba a haber una disputa entre matemáticos. Cardano y todos aquellos que marcaron como nadie el despertar del mundo hacia la modernidad. Tendrían que haber visto como estaba el otro día el aula del MIT en la que Gilbert Stang, a sus 88 años, se despedía de su actividad docente con una clase magistral de álgebra lineal. Por no hablar de Sal Khan, al que hasta en esta España, pretendidamente garrula, se le ha concedido el más alto galardón. Y es que, se enteren o no los políticos, da igual que sean mariquitas o no, el verdadero motor del cambio que se avecina en el mundo es la explosión de interés por las matemáticas a nivel mundial. A mi juicio, es la cosa más natural que podía pasar una vez que se han puesto al alcance de todos. Porque las matemáticas son como una droga: las pruebas y ya no puedes parar.  

Esa es la cuestión, que es una droga que, sin meter ruido, va barriendo la estulticia del mundo. Las matemáticas son lógica, pensar bien, o simplemente mejor, en definitiva. Y miles de millones están en el mundo drogándose a diario con tal droga. No creo que nunca haya habido una revolución de tal alcance. Así que, olvídense de Sánchez, de Stamer y demás mindundis; el mundo avanza imparable hacia el nuevo paradigma, el de matemáticas para todos, es decir, que se va a vacunar de lo que sea tu puta madre que yo ya me las ingeniaré por mi cuenta. 

jueves, 21 de noviembre de 2024

La turba insolente

 




(Un miembro del gobierno de Holanda admite que la pandemia del COVID fue una "operación militar". El ministro de sanidad obedeció a la OTAN

Un alto miembro del gobierno holandés admitió que el Covid fue una operación militar y desveló que su nación recibía órdenes de la OTAN durante la pandemia.

El ministro de sanidad holandés, Fleur Agema,  dijo que la "operación militar" fue dirigida por la Otan y la Cordinadora de Seguridad y Contraterrorismo de Holanda (NCTV)

NCTV es la agencia guvernamental que se encarga de la seguridad del país.

Durante su discurso en el parlamento holandés, Agema reconoció que la política sanitaria durante la pandemia estuvo dirigida por NCTV y el ministerio de defensa.

Agema resaltó que durante la pandemia el gobierno se plegó a sus obligaciones con la OTAN. El reconocer esto, confirmó que la política de la falsemia fue un "golpe de estado", por parte de la NCTV.

La eminente doctor holandesa Els van Veen ha dicho que por fin entiende lo que le pasó a ella y a otros doctores críticos con las medidas tomadas durante la crisis del corona.

Fue una "operación militar" y el ministro de sanidad obedeció a la OTAN y a la NCTV, ha posteado la doctora Els van Veen en su cuenta de X. )

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¿Entienden ahora por qué Suecia fue el único país de Europa que no impuso a su población las ridículas y criminales medidas durante la falsemia? Pues sencillamente porque por entonces no pertenecía a la OTAN. Ahora por lo visto ya pertenece. Y, también, por lo visto, Suecia ya no es lo que era, pero éste es otro asunto.   

He dicho falsemia y dije bien. Y es que todo aquel asunto me recordó mucho a cuando Andrenio y Critilo se dirigían a casa de Falsirela: "oyose en esto una confusa vocería, vulgar aplauso de una insolente turba que asomaba". Y es que no hay lugar al que más le guste dirigirse a la turba que a casa de Falsirela. ¡Y qué le vamos a hacer si la cabra tira al monte!

Yo ya sé que todo esto a la gente del común le importa una mierda. Pero también sé que la gente del común es una turba insolente que siempre se está dirigiendo a casa de Falsirela. Y es que no hay droga que ponga tanto como el engaño. Dale a la turba un buen engaño y la verás salir todos los días al balcón a aplaudir. Dale una verdad y se cagará en tus muertos. 

En fin, estén atentos a la pantalla porque todo indica que dentro de unos pocos días el equipo de fascistas que está a punto de tomar las riendas de los EEUU, que es como decir del mundo, va a soltar unas cuantas verdades de lo más desagradables para la turba insolente. 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Gramática

Babardeábamos esta mañana acerca de la ortografía. Reconozco que pará mí siempre fue una tortura y, aun hoy, no son pocas las veces que tengo que consultar el diccionario para cerciorarme de la forma correcta de escribir una palabra. La verdad es que nuca encontré la razón de la importancia que se le daba al tema y, más, cuando, al leer a los clásicos me di cuenta de cómo cambia de unas épocas a otras. De todas formas, reconozco que es elegante escribir las palabras de acuerdo con las reglas de la época en la que las escribes. Aunque, a la postre, lo que importa es que lo que escribes se entienda y, en eso, poco aporta, si es que algo, la ortografía. Por eso me río de esos talibanes que la consideran poco menos que el compendio de todas las cualidades intelectuales del ser humano. 

Desde cuando estaba en el colegio me llamaba la atención la facilidad de algunos compañeros para no cometer faltas. Y no necesariamente eran los alumnos más destacados. Es difícil entender a qué es debido esa facilidad. Porque no creo que sea cosa de saberse las reglas. Yo sabía un montón de ellas, pero a la hora de la verdad, al menor descuido, metía la pata. Incluso, palabras elementales, que, al escribirlas, comenzaba a dudar. Pronto me di cuenta de que era un problema ligado al estado de ánimo: si andaba bajo, la inseguridad surgía por doquier. La g y la j, la ll y la y, la b y la v, con h o sin h. Bueno, en realidad en esas sigo; hay días que no doy pie con bola y tengo que recurrir al diccionario de continuo. 

Otras de las conclusiones a las que llegué en mis incansables pesquisas es que la ortografía tiene mucho que ver con la memoria fotográfica. Por mi temprana miopía o por lo que sea, yo la tengo fatal. Me cuesta un montón recordar los rostros. Todas esas artistas de Hollywood, por lo general, me parecen la misma persona. Mujeres con las facciones equilibradas que no me dan una pista para distinguirlas. Esta discapacidad he oído que la tienen muchas personas. Sea como sea, con el paso de los años me di cuenta de que si estoy dudoso sobre la ortografía correcta de una palabra, lo mejor que puedo hacer es escribirla y observar su aspecto. De inmediato hay algo dentro de mí que dice, así está bien, así está mal. Y es raro que no acierte. 

En cualquier caso, le sigo dando una importancia muy relativa a la ortografía porque pienso que aporta poco a la enjundia de un texto. Lo que me obsesiona, sin embargo, es el orden en el que tengo que poner las palabras para conseguir que una oración sea lo más inteligible posible. Se trata de conseguir eso que Ortega llamaba la cortesía del escritor. No sé en qué medida he progresado en lo de alcanzar tan difícil meta; desde luego que empeño puse en ello: las clases de latín que recibí en Salamanca y la consulta obsesiva del libro de Andrés Bello, pienso que fueron definitivas para lo poco o mucho que haya logrado en este difícil arte. Amén. 

martes, 19 de noviembre de 2024

Filisteos

Hay una gente por ahí, con un corazón que se lo pisan, que no pueden soportar el sufrimiento al que los israelitas están sometiendo a los filisteos, perdón, palestinos, de Gaza. Todos esos niños, dicen, con los miembros amputados... ¡estremecedor! Sí, desde luego, es terrible la ira de Dios. ¡Y qué le vamos a hacer! ¿Quién les mandó a los palestinos meterse en semejante berenjenal? Ya, pero, argumentan los del gran corazón, es una respuesta desproporcionada. ¡Ah! Claro, los entiendo: ninguno de los israelitas muertos y secuestrados son familiares suyos. 

Y, además, siguen argumentando dando a las conjeturas carácter de hechos demostrados, aquella operación de los palestinos fue una trampa que les pusieron los servicios secretos israelíes para poder, después, apoderarse de Gaza. ¡Todo le cuadra a la gente del gran corazón! ¡Jo! Le dije a uno de ellos el otro día que eso que decía solo eran conjeturas y se lo tomó de pena. Es lo que tiene hacer tambalear las convicciones de un creyente.

Bueno, lo de denigrar a los judíos y negarles cualquier derecho no es cosa que sea de hace dos días para acá. En cualquier caso, cuando les echaron encima el muerto de haber crucificado a Jesucristo, la cosa ya no tuvo marcha atrás. Cada dos por tres, a todo lo largo de la historia, la gente ha pretendido sacarse la mugre de encima yendo a matar judíos. Para la chusma mundial, son los culpables de todo. Y por eso han sido el chivo expiatorio de la historia. 

Quizá, su gran pecado es el haber jugado el papel de conciencia del mundo. Como sostenía Shopenhauer, furibundo antijudío, creo recordar, la culpa de la infelicidad del mundo es de los que se dedican a avivar la conciencia de la humanidad... la Biblia, Hollywood, siempre están dando por el saco a la gente que se conforma con ir al futbol. Porque la gente que no es consciente, no sufre por estar viviendo en la miseria. Un razonamiento impecable. ¿A qué tiene que venir nadie a sacarte de tu estado de naturaleza? 

En fin, sea como sea, el caso es que unos cuantos judíos se hartaron y decidieron tomar en sentido literal a lo que solo lo tenía figurado: la tierra prometida. Se instalaron en Palestina y empezó el baile; sus vecinos no los querían allí e hicieron todo lo posible por hacérselo saber. Y en esas están, siempre a la greña. No entiendo como aguantan. Bueno, me han dicho que en los últimos tiempos ha vuelto a haber una gran diáspora. Y es que la grandeza de los judíos, desde los tiempos de Amurabi, o Asurbanipal, no estoy seguro, viene precisamente de ser un pueblo de diáspora. Personalmente, pienso que pocas cosas podrán ser más enriquecedoras del espíritu que el poder ser de cualquier sitio en cualquier momento. Es lo que tiene el echar las raíces en un libro; lo puedes llevar contigo allí donde vayas. 

lunes, 18 de noviembre de 2024

Sobre la lectura

Ayer comentábamos sobre la lectura. Para algunas personas la lectura es uno de los elementos más importantes de su vida. Para mí, por ejemplo, lo confieso. Quizá me haya pasado tantas horas leyendo como durmiendo, cosas, ambas dos, que, según y cómo, vienen a ser muy parecidas, si no es que son lo mismo. De chaval, agarraba una novela y me pasaba toda la noche fuera de mí, navegando por los mares del sur o cosas por el estilo. Dice el maestro: cuando leemos, otro piensa por nosotros; repetimos, simplemente, su proceso mental; la lectura nos libera, en buena parte, del trabajo de pensar. Por eso sentimos un gran alivio cuando nos ponemos a leer. Mientras estamos leyendo, nuestra cabeza es, en realidad, un campo de juego de pensamientos ajenos. Y, cuando estos se retiran, ¿qué es lo que queda? Por esta razón, sucede que quien lee mucho, y en los intervalos se ocupa de actividades que no requieren reflexión, gradualmente pierde la capacidad de pensar por sí mismo. Tal es el caso de muchas personas muy cultas. Acaban siendo incultas de tanto leer. 

Sin embargo, el acceso a la lectura ha sido en gran parte el motor del desarrollo humano. La invención de la escritura primero, la de la imprenta, después, y, por último, el internet, son los tres momentos más estelares de la humanidad porque los tres multiplicaron las posibilidades de acceder al conocimiento, lo que, a la postre, resultó en ganancia de cuotas de libertad individual. O ser a semejanza de los dioses, si lo quieren considerar así... aunque haya que tener mucho cuidado con esto.  

Lo que dice el maestro, tiene mucho sentido, y en mi caso particular, que supongo será el de muchos lectores, fue tal cual dice hasta que, hacia los cuarenta o así, di con el portillo del caer en la cuenta y salté por él. No estaba sacando en limpio otra cosa que el mero entretenimiento, es decir, pasar por la vida como el típico muerto viviente. Entre leer por leer y leer por sacar algo más allá de ese letal mero entretenimiento, media la reflexión. 

La reflexión, pensar, es algo sumamente complicado. Tanto que, los que no estamos muy dotados, necesitamos herramientas para poder tirar hacia delante con ese empeño. Yo no conozco otra herramienta de reflexión que no sea la escritura. Para mí, escribir es reflexionar. Por eso, a partir de los cuarenta o así, tomé la costumbre de interrumpir mis lecturas para ponerme a escribir sobre lo leído. No sé lo que habré sacado en limpio de todo ello. Pero sí sé que cada vez disfruto más el poco tiempo que dedico a leer. Me saturo, entonces, de ideas que me obligan a parar y recurrir al papel y lápiz para tratar de ponerlas en limpio. Seguramente, este ha sido el procedimiento que me ha llevado a restringir mi biblioteca a menos del centenar de títulos y a no cansarme nunca de leerlos y releerlos. Son los libros que resistieron el paso de los siglos, el mejor juez que existe respecto de la calidad.  

En fin, cual es cada cual; yo solo hablo de mi experiencia al respecto porque, como diría Ortega, soy la persona que mejor conozco. 

domingo, 17 de noviembre de 2024

Derecho de conquista

 Ayer me llegué andando al parque Cros de Maliaño. Me senté en el chiringuito que hay allí a reponer fuerzas y, una vez restaurado, saqué el Bernal Díaz del Castillo y seguí con la toma de México. No sé la cantidad de verdad que pueda haber en ese relato, pero, a poca que sea, la dimensión de la hazaña que supuso aquella conquista es gigantesca. Verdaderamente, las figuras de Cortés, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olí, Gonzalo Sandoval... del propio Bernal, en poco se diferencian de las de Odiseo, los Ayax y todos aquellos superhombres de la Ilíada. El caso es que estaba enfrascado en la lectura y, de pronto, dos mesas más allá, empezó una algarabía de ladridos; tres generaciones de una familia estaban allí acompañados de cuatro perrazos que todo era ver pasar un perrito, o sea, cada dos por tres, por delante del chiringuito y ponerse a ladrar como locos. No pude más y les grite: ¡Pero es que ustedes se creen que están aquí solos! Se hizo un silencio sepulcral y la gente dirigió sus miradas tanto a mí como a los perrolatras que, a la sazón, estaban intercambiando cuchicheos entre ellos; supongo que estaban debatiendo si lo conveniente era venir a darme dos hostias o coger los perros y llevárselos por ahí de paseo. Afortunadamente optaron por esto último y pude volver a mi enfrascamiento. 

Regresé de Maliaño lo mismo que a la ida, haciendo paradas en todos los bancos que encontraba para seguir con la lectura. Y entre parada y parada, iba reflexionando sobre el asunto de la conquista de un país por otro. Porque es que se ha venido argumentando en los últimos tiempos, con motivo del contencioso de México con España que se han sacado de la manga determinados políticos zurdos, sobre el derecho de conquista que, al pareces, según opinión mayoritaria, es un derecho contra natura. Porque la sociedad que encontraron los españoles en México estaba bastante bien organizada. Incluso idílica según la leyenda en boga. Y todo eso de que se alimentaban de carne humana son bulos para justificar lo injustificable.  

Si nos atemos a la primera gran conquista relatada por los historiadores, la de Jerjes que llegó hasta Salamina, donde se estrelló. ¿Qué motivos tenía Jerjes para querer someter a griegos? Sencillamente, acrecentar su poder. Los griegos eran un grano que tenía en el culo y, lógicamente, se lo quería quitar de encima. Calculó mal al no tener en cuenta el grado de desarrollo en todos los órdenes de los griegos; mucho mayor que el suyo, en cualquier caso. No tuvieron ese problema ni los cartagineses ni los romanos cuando invadieron Hispania; en este caso el decalage cultural a favor de ellos era tan gigantesco que no es que la conquista no tuviese sus hitos sangrientos, pero, en general fue un paseo militar. Tanto los romanos como los cartagineses no buscaban otra cosa que aumentar su poder apoderándose de las riquezas que encerraba en sus entrañas Hispania. Lo que pasó es que a la vez que se iban apoderando del oro y la plata iban dejando un reguero de conocimientos que hizo que al poco los hispanos no se diferenciasen gran cosa de los romanos. Cuando Napoleón se puso a invadir Europa, en cuatro días se estrelló porque la superioridad moral con la que pretendía justificarse no era tal. Digamos que España y Rusia, sus dos verdugos, eran, si no material, sí moralmente, muy superiores a Francia. Calculó mal el pobre hombre. Luego, los europeos se pusieron a darse leña entre ellos y los Estados Unidos vieron su oportunidad. La locura de los alemanes de querer exterminar a todos los judíos se lo puso en bandeja. Vinieron, pusieron paz, y se quedaron. Ya va para ochenta años y, si se van, da igual porque ya somos todos americanos. Lo mismo que los mexicanos eran españoles cuando echaron a los españoles de allí. Y lo siguen siendo dos siglos después. 

Los españoles en México, más de lo mismo: búsqueda de riquezas con la justificación moral que les daba la barbarie de aquellas gentes. Porque, efectivamente, se comían entre sí, el pez grande al chico, en sentido literal. Y la conquista era relativamente fácil dada la diferencia cultural: había siglos de desarrollo por medio. 

Resumiendo, que fui y vine tan entretenido con estas historias que ni me enteré de que había andado más de quince kilómetros. Lo noté al llegar a casa. Y hoy lo sigo notando.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Donde da la vuelta el aire

Me envían un vídeo en el que se ve a Trump anunciando que, su primera medida, el primer día de su mandato, va a consistir en cortar de raíz todas operaciones de cambio de sexo. Ya solo por eso ha merecido la pena elegirle, porque no creo que haya nada que represente mejor la barbarie a la que nos ha llevado el marxismo que esas operaciones. A mí, al menos, no me entra en la cabeza que alguien en su sano juicio se pueda prestar a realizarlas. Me imagino al médico en el quirófano, con el bisturí en la mano, como aquellos papas mexicas, chorreantes de sangre, que en lo alto de los cues sacaban el corazón a las víctimas y luego se los daban a algún mandamás para que se lo comiese. No sé yo qué harán ahora con los miembros que arrancan a los niños, pero, en cualquier caso, el refinamiento de la barbarie, a mi juico, supera al de los mexicas. 

Mal que le pese a toda la chusma marxistoide que viene señoreando el mundo de hace ya más de un siglo para acá, se ha producido el punto de inflexión que anuncia su declive imparable. Torrente, tan poeta como era, llamó a eso "donde da la vuelta el aire". Aquella novela, Los Gozos y las Sombras, cuenta el tortuoso tránsito de la sociedad tradicional, aristocrática, a la modernidad burguesa. Tan inevitable como lo es ahora pasar del burocratismo estatal al ¡viva la libertad, carajo!

En el punto de inflexión de aquella novela había mucha nostalgia por los valores perdidos. La aristocracia era tan elegante como inefectiva. Por contra la burguesía emergente se hacía perdonar su macarrería por medio de su efectividad. La elegancia no da de comer. Podría ser ese el resumen de todos los puntos de inflexión de que se compone la Historia. Ahora estamos en las mismas. En la novela hay un hito decisivo, cuando el burgués malvado, arriesga su vida para salvar a los pescadores que faenaban en las anticuadas naves de la aristócrata del pueblo. El hito de ahora lo marcó Elon Musk el día que compró Twiter y suprimió todos los algoritmos de censura que tenía la plataforma. De entonces para acá, todo el mundo ha tenido voz y eso ha desatado las furias. A los viejos burócratas ya solo les queda el recurso a la queja y la maledicencia. 

En cualquier caso, yo ya me estoy regodeando. Sé que vienen tiempos tortuosos, pero el niño ya asoma la cabeza y todo indica que será sano y fuerte. Y, como los valientes, solo temerá a Dios, el que todo lo ve y todo lo premia o lo castiga sin dar voces. El regreso a la civilización olvidada, en definitiva.  

viernes, 15 de noviembre de 2024

Pozo de hipocondría

La peor enfermedad de todas es estar todo el día pensando en la enfermedad, que es, exactamente, lo que los gobiernos, por un lado, y los médicos y compañías farmacéuticas, por otro, quieren que hagas. Aunque por razones diferentes, los unos y los otros ponen todo su empeño en que no se te vaya de la cabeza la idea no solo de que puedes enfermar sino de puedes estar en los estadios iniciales de una enfermedad que si la coges a tiempo te puedes salvar. 

Desde que se empezó a teorizar sobre el Estado socialdemócrata se hizo énfasis en la importancia del concepto "salud pública", es decir el dar al Estado el poder de entrar a saco en lo más íntimo que tienen las personas que no es otra cosa que preservar la propia vida. Es la filosofía tan popular del pastor que cuida de sus ovejas. El pastor, con sus perros, siempre avizor para que no te desmadres. El miedo guarda la viña, que le dicen. Ya les he contado, que, en lo que va de año, por lo menos cinco veces las autoridades locales han llenado de paneles con temas alusivos a la enfermedad el paseo más concurrido de la ciudad. ¡Que nunca se te olvide que estamos vigilantes! Incluso cuando sales a pasear te mantenemos el miedo vivo, no vaya a ser que te vayas a sentir libre y se empiece a joder todo el invento. 

Claro, un Estado pastor necesita miríadas de perros para que las ovejitas nunca dejen de escuchar los ladridos. Por eso lo primero que hizo Franco cuando empezó a montar el Estado socialdemócrata fue poner una facultad de medicina debajo de cada piedra. La producción industrial de médicos -de ínfima calidad, por cierto- fue pieza clave de todo el tinglado. Cuando los ladridos no cesan, la gente no puede hablar de otra cosa que de perros. Así es que abres YouTube y la mitad de los vídeos están dedicados a temas de salud; la mayoría de ellos, a propósito del cáncer de lo que sea que te está acechando. Es comprensible, porque de algo tienen que vivir los perros; ellos, los pobres, que ni siquiera se dan cuenta de que son perros. 

Así es que corre el mundo, sumido en un pozo de hipocondría del que en apariencia no hay forma de escapar. Pero no se engañen, porque solo es en apariencia. En realidad, para escapar no se necesita otra cosa que aquello que le decía Critilo a Andrenio, esto es, dar con el portillo del caer en la cuenta y saltar por él. Ya ven qué fácil. 

Me acuerdo que mi padre, que era un médico de aquellos a los que Hipócrates nunca se les iba de la cabeza, decía que si le hubieran permitido prescindir de media docena de familias no hubiese tenido nada que hacer porque el resto del pueblo nunca solicitaba sus servicios: la gente le pagaba la iguala porque eran temerosos de Dios y ahí se acababan todas sus preocupaciones; vivían su vida normal y enfermaban de viejos para morir. Sin alharacas. Y no es que aquello fuese la Edad de Oro, pero por comparación a esta de ahora... ¡díganme ustedes! ¡Pero si hasta el río estaba lleno de truchas! ¿A quién se le hubiese ocurrido pensar entonces que de allí a poco iban a desaparecer?

jueves, 14 de noviembre de 2024

Contrabalanceo

El ser humano siempre se ha estado debatiendo entre la piedad y la justicia. O, si mejor quieren, entre los sentimientos y la razón. Quizá eso que llaman sabiduría no sea otra cosa que encontrar el justo equilibrio entre los unos y la otra. Porque lo que parece tener demostrado la experiencia hasta la saciedad es que, cuando se exacerba el predominio de uno de los dos términos de la ecuación, el mundo tiende a su destrucción. Ahora, por ejemplo, llevamos una temporada demasiado larga en la que los sacerdotes de la piedad se están poniendo las botas. Es eso que se ha dado en llamar el buenismo, un cáncer del espíritu que exige cirugías radicales so pena de que acabe con la vida sobre el planeta. 

Especular sobre estos asuntos es muy aventurado, pero, así y todo, ya puestos, diría que si hay que señalar un hito, o un punto de inflexión, en la relación entre la piedad y la justicia, ese es el tránsito del Viejo al Nuevo Testamento. El cambio de era: antes y después de Cristo, que le decimos. Por eso, para entender el mundo en el que vivimos es tan importante leer la Biblia, un libro que, como decía mi admirado Baroja, lo contiene todo. 

Estaba pensando en estas cosas tras haber visto un debate sobre emigración en el senado de los EEUU en el que una señora, todo piedad, se enfrentaba a un señor, todo justicia. Argumentos impecables por ambas partes: el espíritu y la letra de las leyes. ¿Por qué parte de las dos te decantas? Porque el caso es que, de tanto exprimir el espíritu a las leyes, las calles de EEUU se han llenado de tiendas de campaña y se hace muy complicado el transitar por ellas. 

Y en esto llegaron Milei y Trump y mandaron parar. ¿Cuál es el banderín de enganche de ambos dos? Muy sencillo, el Antiguo Testamento. De hecho, creo haber escuchado en algún sitio que Milei se ha convertido al judaísmo. Y Trump ha dado su apoyo sin matices a Israel en su contencioso con los filisteos... la guerra más secular de todas entre los dos términos de la ecuación. 

Así ha sido que, a la anterior presidenta de Argentina, una tal Cristina, sacerdotisa de la piedad donde las hubiese, le acaban de caer seis años de trullo. Y es que, si lo cortés no quita lo valiente, mucho menos quita la piedad el afán de meter la mano donde no se debe. La pobre mujer se había hecho multimillonaria de tanto hacer obras de caridad. Por así decirlo, la ecuación estaba tan escorada hacia el lado de la piedad que Dios ha considerado necesario enviar a Milei a contrabalancear para que no se vaya todo al carajo. 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Al rabo


En esta vida a todo se le puede dar la vuelta. Un grafitero de por la parte de Astillero, provincia de Santander, España, ha pensado que donde otros ponían black -BLACK LIVES MATTER- él podía poner rich y así la cosa quedaba más graciosa y, sobre todo, más adaptada a la realidad. RICH LIVES MATTER. ¡Toma wokismo!

Esos movimientos políticos que las agarran al vuelo siempre acaban en material para chistes. Y es que al vuelo solo se pillan las causas perdidas. Las causas con posibilidades siempre tienen los pies en la tierra. ¡Los negros! Claro que cuentan los negros. Sobre todo, cuando son ricos, que, por cierto, hay unos cuantos bastantes. Lo mismo que unos cuantos bastantes blancos que no tiene donde caerse muertos. En fin, motivos para la hilaridad. Como nuestro amado presidente que, siempre que dice un masculino, añade el femenino correspondiente, los hombres y las mujeres, los valencianos y las valencianas... siempre, los femeninos al rabo. El pobre hombre, es más corto que las mangas de un chaleco. Se ve que no pudo con la gramática. 

Lo curioso de la naturaleza es que siempre trata, por los más extraños vericuetos, de remediarlo todo. Así, a toda esa gente corta la provee de unas pulsiones autodestructivas para que compensen las pulsiones de vida de la gente digamos que normal. Por eso es que los cortos tienen una tendencia irreprimible al gregarismo que vendría a ser la forma política ideal para acabar con la vida sobre la tierra. El gregarismo lo devasta todo. Como la marabunta que ruge... hasta que llega un Charlton Heston cualquiera y la manda parar.  

¡Ya está bien de denigrar a lo femenino poniéndolo siempre al rabo de lo masculino! Acogiéndose a la gramática en curso ahorramos palabras y eliminamos discriminaciones. Y, sobre todo, evitamos las traiciones del subconsciente. ¡Pobres wokistas! Siempre traicionados por sus muletillas. 

martes, 12 de noviembre de 2024

Necios y horteras

La cosa no deja de tener su gracia. Resulta que, unas cuantas, bastantes, de esas personas que la gente conoce como estrellas de Hollywood, en los últimos tiempos, han andado un poco histéricas por algo que, a buen seguro, no les concernía en absoluto en lo que a su vida personal se refiere. Así ha sido que, sin encomendarse a Dios ni al diablo, han emitido juicios y hecho promesas que, ni venían a cuento, ni ahora dejan de perseguirles, aunque solo sea en el plano de la humillación. ¡Cumple lo prometido!, les espeta la gente ahora, en tono de sorna, a ellos, que se creyeron lo de ser estrellas, que mira que hay que ser tonto para tal suposición. Resumiendo: tomaron partido por Kamala Harris como si les fuese la vida en ello y, para redondear, proclamaron a los cuatro vientos que si ganaba Trump ellos se irían del país. Bueno, pues ganó Trump y ahora todo el mundo les pregunta si ya tienen las maletas hechas. Porque, la realidad es que ni a uno solo de ellos se le ha pasado por la cabeza abandonar sus lujosas mansiones en Los Ángeles. ¡Faltaría más!

El gran problema del ser humano es que cuando no tiene un hobby para rellenar sus ocios busca cualquier excusa para ponerse histérico, y no por nada, sino porque la histeria provoca una sensación de intensidad que le saca de las angustias existenciales. Claro que no debemos perder de vista que, concretamente en Hollywood, esas histerias y angustias existenciales tienen mucho que ver con el uso y abuso de sustancias psicotrópicas que en absoluto son inocentes. Pero esta es otra historia. 

 A lo que quería ir es a la importancia de tener un hobby, o cultivar un jardín, como dice el proverbio chino. Algo que te apasione y que no esté sujeto a las condiciones físicas ligadas a la edad. No es fácil, pero tampoco difícil. Solo se necesita, una vez identificado el sujeto de la afición, la disciplina inicial para persistir en el empeño hasta que el esfuerzo se diluye en el hábito. Y el hábito, ya saben, hace al monje. Y los monjes, por definición, nunca se ponen histéricos. Y es que al que madruga, Dios le ayuda. 

¿Cómo va a tomar partido un monje si de lo primero que se hizo consciente al acceder a tal condición es saber lo difícil que es saber? Tu te pones con cualquier cosa y por mucho que avances en su dominio, cada dos por tres, tienes la sensación de que estas en los comienzos de la andadura. Todos los días descubres una carencia que es preciso solventar para poder avanzar. Y esa es la magia del hobby, que al perseguir la perfección nunca agota su interés. 

En resumidas cuentas, que mira que hay que ser necio para creerse que se puede ser estrella; y hortera para poder sobrevivir a una mansión en Los Ángeles. Y todo por ser incapaces de tener un hobby.

lunes, 11 de noviembre de 2024

La barba sobre el hombro

Hablábamos esta mañana de cuestiones gramaticales relacionadas con estos movimientos en boga que lo distorsionan todo con tal de sacar tajada. Como ya les tengo dicho hasta la saciedad, son cosas de la democracia que vendría a ser el sistema político que más consuelo proporciona a los desfavorecidos por los dioses. Si ellos no te dieron luces, solo tienes que apuntarte a cualquier movimiento de moda -el pueblo habla-  para que no se te note, o se note menos. Ahora estamos con lo del wokismo, el feminismo y demás ismos, que solo sirven para ser modus vivendi de unos cuantos listillos -o listillas, que tanto da-, a la vez que es un acelerante del proceso de decadencia en el que se hallan sumidas las sociedades occidentales por las naturales razones del agotamiento histórico. 

Por estas naturales razones es por lo que me río de la gente que anda diciendo estos días que la victoria de Trump va a acabar el wokismo y demás banderas de enganche para los poco dotados. Desde luego que puede ser un freno temporal, como, por poner un ejemplo, lo fue Juliano el Apóstata cuando decaía el imperio romano, pero no creo que la cosa llegue más allá porque sería contravenir las leyes de la naturaleza que preconizan que todo lo que sube, baja. Y duran, lo que dura, dura. 

Así y todo, me regodeo con lo de Trump y Milei porque pienso que son los síntomas de una tendencia hacia el desbarate de toda pretensión controladora. Cuando los imperios se desmoronan sobrevienen unos largos periodos de libertad individual que tienen como contrapartida la imperiosa necesidad de andar todo el día con la barba sobre el hombro por aquello de que todo se ha convertido en campo de batalla. Es lo que se conoce como Edad Media, es decir, un mundo sin fronteras dejado al arbitrio de las mafias lugareñas. 

En fin, no son más que especulaciones de alguien que ya está en trance de irse y ya va tardando. Pero la historia también tiene su lógica y, en función de ella, me quiero desahogar. Ya se ha visto muchas veces repetirse lo mismo; unas veces en unos sitios y otras en otros, y ahora parece que toca aquí. Así es que alabo el gusto de esta juventud que escoge retirarse a la vida monástica de los paraísos fiscales. De aquí a nada, me figuro que van a ser los únicos lugares en los que va ser posible olvidarse por un rato de llevar la barba sobre el hombro.   

domingo, 10 de noviembre de 2024

Riadas

Todo parece indicar que lo que ha pasado en Valencia nos retrotrae a los tiempos del tercermundismo. Estamos acostumbrados a ver las repercusiones que tienen los terremotos de similar magnitud en diferentes países. En el conocido como primer mundo ya hace mucho que casi ni se despeinan cuando les sobreviene uno de la máxima intensidad. Simplemente, han utilizado su inteligencia para contrarrestar en lo posible, que es bastante, los poderes de la naturaleza. Por contra, en el tercer mundo, es decir, donde no hay inteligencia, se confía en los dioses para que les salvaguarde de todo mal. Eso sí, mientras los dioses les salvaguardan se dedican a pecar todo lo que pueden, olvidándose de pagar el tributo -el temor- que a los dioses se debe. Así es que a los dioses se les inflan las pelotas y mandan de vez en cuando un regalito para que la gente sepa lo que vale un peine. Esto, claro, les parecerá, con razón, una explicación de los fenómenos naturales basada en la superstición, pero, si leen los libros de historia encontrarán mil ejemplos de que hasta casi ayer así ha sido interpretada la realidad... y, al parecer, en la región de Valencia así la siguen interpretando. 

Lo que ha pasado allí no es algo que no se pudiese prever. Algo así como lo del fumador empedernido que se lamenta de que le sobrevenga un cáncer de pulmón. Ya ven, con lo fácil que es no fumar. Lo mismo que es fácil no construir en las riberas de los ríos y mantener limpios sus cauces. Ya, pero es propio de la falta de inteligencia no acordarse de Santa Bárbara hasta que truena. Y así es que, ahora, recién humillados por los dioses, siguen haciendo gala de esa carencia y se dedican con denuedo a armarse zancadillas los unos a los otros cayendo todos ellos con más daño que escarmiento: justo lo que define al tercer mundo.  

Hay que ver, ¡con todo lo que nos reímos de Franco cuando dijo aquello de que no se nos podía dejar solos! Que se lo pregunten a los valencianos lo que hubiesen dado ellos ahora por tener un Franco previsor. Porque el caso es que en la comunidad valenciana hay gente que ha demostrado hasta la saciedad tener una inteligencia más que notable. ¿Por qué no echan mano de esa gente para solucionar ese problema recurrente de las riadas? Un Joan Roig, por ejemplo, en cuatro días te habría montado un equipo de técnicos y empresarios que en dos patadas lo dejan todo niquelado. 

¿Joan Roig, dices? ¡Antes me dejo arrastrar por la riada!, gritarían las masas enfebrecidas. Es lo que tiene la falta de inteligencia, que convierte a las personas en masa. Y la masa adora la democracia porque es la única forma de organización política que la permite resarcirse del resentimiento que produce el sentirse inferior.  ¡Y qué le vamos a hacer si el ser humano es así! Tendremos que seguir con las riadas hasta que llegue otro Paco con otra rebaja.

sábado, 9 de noviembre de 2024

Exponencial

Hay un profe de mates con su inconfundible inglés africano y su look de impecable dandi, que termina todas sus no menos impecables demostraciones tal que así: "Never stop learnig: if you stop learning, you are dead." (Nunca dejes de aprender; si dejas de aprender, estás muerto.)

Se lo traigo a colación, porque, a mi inmodesto juicio, no creo que haya otra filosofía de vida posible: o aprendes o estás muerto. Y ahí está el punto, que no se aprende jugando como se ha venido pretendiendo desde que empezó el circo comunitarista... mucho antes de lo que algunos pudieran pensar. Aprender es esfuerzo y, el esfuerzo, exige entrenamiento previo para hacer músculo. Sin musculo, el esfuerzo, aparte de ser doloroso, resulta ineficaz. 

Verdades de este calibre, tan incomprensiblemente olvidadas, son las que estos días que corren están volviendo por sus fueros. Y, por lo que voy coligiendo, los profesores de matemáticas tienen mucho que ver en esa vuelta. Para mí, los tutoriales de matemáticas son el realce rey, que diría Gracián, de la red de redes. Pensar en los cientos, por lo menos, de millones de personas que todos los días se enganchan a esos tutoriales me hace ser optimista respecto del futuro de la humanidad. Personajes como Sal Khan o Tibees, por poner dos ejemplos, ya se ganaron un asiento a la diestra de Dios Padre, en el Olimpo, o una estrella en el firmamento... de cualquier forma que se quiera dar entender que pasaron -están pasando- por la vida dejando una estela de bendiciones imborrable. 

Las matemáticas son la lógica, es decir, lo que hay que dominar para que te dejen entrar en la Academia. Pues bien, en adelante, va a ser mucha la gente dotada de los recursos necesarios para poder acceder a las Academias dignas de tal nombre. De hecho, de entre lo primero que está intentando hacer Milei en Argentina, destaca el restaurar la dignidad de las Academias. Y, ahora, parece que le va a tocar el turno a las Academias estadounidenses. Ya ha dicho Trump que lo primero de todo va a ser volver a poner en sus pedestales a todos los padres de la patria que las hordas enloquecidas habían tirado por tierra por blancos y heteropatriarcas... desde luego que a qué grado de estupidez se puede llegar cuando nadie te ha zurrado la badana de niño. 

En fin, lo dicho, que habrá mucho muerto viviente por ahí creyéndose que ya lo sabe todo, pero el número de los que despiertan a la vida a diario, vía esfuerzo mental, no hace más que crecer. Exponencialmente, diría yo. 

viernes, 8 de noviembre de 2024

La náusea

En la guerra cultural en curso, digamos que la fachosfera, acaba de ganar una batalla que, si no decisiva, ha dejado al pijoprogrerío para el arrastre. Todos esos señoritos que viven como Dios y lavan su conciencia diciendo que aman a su prójimo como a sí mismo. Mi padre siempre decía que, prevención a destiempo, malicia arguye. O sea, que la primera treta del trato es hacer y no pregonar que vas a hacer. Porque es que, hay que ver la cantidad de fuerza que se va por la boca.  

María acude semanalmente a un club de amantes del inglés que leen libros -para chachas- y luego los comentan. Como no podía ser para menos, lo primero que han hecho en ese club es abrir una cuenta de WhatsApp para pasarse información entre los miembros del cotarro. Pues bien, con motivo de la reciente victoria obtenida por la fachoesfera, está esa cuenta que parece un diluvio de lágrimas. Es, dicen, prácticamente todos, el fin del mundo. Digo todos y digo mal, porque hay ahí una americana que ante tal deluge les ha enviado un poema de una autor -para chachas también- en el que se da a entender que hay que saber aceptar la realidad. ¡Ya ven qué profundo!

El pijoprogrerío lleva un siglo viviendo de la extorsión. Ha controlado con mano de hierro la información. Por poner un ejemplo, en las facultades de economía de los años noventa del siglo pasado se acababa la carrera sin haber oído hablar de Hayek. El índice de ideas prohibidas estaba tan bien guardado que los estudiantes ni siquiera sabían que existía. Pero, lo mismo que a la Iglesia le llegó su San Martín en lo de prohibir libros, al pijoprogrerío le llego el suyo con lo de internet: las ideas ahora corren por el mundo sin freno posible. Y, claro, estamos en lo de siempre, que cada vez más gente se entera de que el rey va desnudo. 

Internet es el campo de batalla. Y la fachoesfera va tomando paso a paso colinas que el pijoprogrerío daba por suyas por la propia naturaleza de las cosas. ¡¿Cómo comparar la calidad moral de unos y otros, por Dios bendito?! Nosotros, que tanto amamos a nuestro prójimo... Entonces van y le quitan su cuenta de Twitter a Trump, ese impresentable. Lo que no sabían es que Trump tenía un general, Elon Musk, que en un movimiento envolvente les quita Twiter de las manos. Se jodió el invento; ya no se pueden controlar las ideas. Y, para colmo, aparece por ahí un ruso, un tal Pavel Durov, que no hay quién que le meta mano. 

Esa es la cuestión, que no hay tiranía que se sostenga si hay libertad de información. Trump se les ha colado por donde no han podido controlar la información. Lo que haga después Trump, ya lo veremos. De momento lo que tenemos visto hasta la náusea es de lo que son capaces los pijoprogres. Ya digo, hasta la náusea. 

jueves, 7 de noviembre de 2024

La carcundia zurda

La que dicen izquierda, que viene a ser todas las mafias organizadas en eso que llaman partidos políticos, es el cáncer de la sociedad que en ocasiones remite, pero solo por un pequeño periodo de tiempo para volver a recaer con la misma, si no mayor, letalidad. De la Segunda Guerra Mundial para acá, ya va para ochenta años, solo hubo dos momentos de relativa salud social, los años de Reagan y Thatcher. Hoy día, tanto el uno como la otra, son los dos únicos políticos del siglo pasado que siguen teniendo algo que decir como lo demuestra la profusión de videoclips en las redes sociales en los que aparecen, el uno contando chistes con mucha miga y, la otra, proclamando verdades de las que levantan ampollas a los que viven, o aspiran a vivir, de la extorsión a sus conciudadanos. 

Estas cosas comentábamos esta mañana en nuestras habituales conversaciones transcontinentales, a propósito de la reelección de Trump. Como cuando Reagan y Thatcher, la carcundia zurda está que trina, como Severina, aquella deficiente mental de San Sebastián de Garabandal que se agarró una tuberculosis como consecuencia de haber bajado a su pueblo en carne mortal la Virgen María. La tuve ingresada en mi planta del Hospital y, cuando al pasar consulta, le preguntaba por su estado, respondía indefectiblemente: Severina está que trina. 

Afortunadamente, pienso yo, lo de Trump no es como lo de Reagan y Thatcher; esta vez ha venido para quedarse por una larga temporada. Las facherías de las escuelas de Salamanca y Austriaca van calando poco a poco en la sociedad. Legiones de jóvenes aventajados buscan a la desesperada paraísos fiscales para instalarse. Y no menores legiones de gente adulta, no por estar desorientadas respecto a lo que quieren, dejan de darse cuenta de que este sistema político que nos quiere señorear es el timo de la estampita. Cuando digo legiones de gente adulta me estoy refiriendo, mayormente, a personas que, ni han sido, ni son, funcionarios... por llamar de alguna manera a los cadáveres vivientes.

Es de chiste encontrarse por la calle con gente que sospecha que no eres de los suyos y quiere aprovechar la coyuntura para deshacerse de un poco de la bilis que le tortura por dentro. Son yonkys que se inyectan cada mañana El País y ya a duras penas les hace efecto. Necesitarían algo más duro, por ejemplo una falsemia como la de hace cuatro años, con sus mascarillas, inyecciones y confinamientos, que les produjo un subidón que es que les parecía que ya nos tenían por siempre jamás acorralados a los fachas. Eso de poder sacar su batería de insultos preferidos con total impunidad es para ellos como fue para Severina el que bajase la Virgen en carne mortal a su pueblo; lo malo es que no hay excitación sin resaca: Severina, la tuberculosis; la carcundia zurda, Trump. En fin, cosas que pasan y luego las cuentan a su manera los Heródotos de turno.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

La Edad de Oro

Le pregunta un joven inocente a Anxo Bastos si, acaso, la democracia se ha degradado. Anxo le devuelve la pregunta: ¿degradado de qué? ¿Cuándo estuvo bien? Los seres humanos, añade, siempre estamos con lo de la Edad de Oro.

Lo de la Edad de Oro es paradigmático. No hay viejo que no se consuele pensando que cuando él era joven las cosas eran mucho mejor. Los jóvenes respetaban a los mayores y cosas así. El caso es convencerse de que todo está hecho una mierda y que, por tanto, no hay motivo para entristecerse por tenerse que ir. Esta forma de razonar que les digo, cualquiera lo habrá observado, incluso en uno mismo a nada que se baja la guardia. Y es que no es más que otro de entre los múltiples mecanismos que la naturaleza tiene para hacernos llevadero el tránsito por este valle de lágrimas. 

Llevamos cuarenta y tantos años de democracia y, que yo recuerde, los partidos en la oposición nunca dejaron de usar grandes adjetivos para calificar pequeñas cosas. Hurtos, prevaricaciones y cosas de esas que en su conjunto es lo que se engloba en el término corrupción. Porque la realidad es que todo lo que transita se corrompe, y nadie escapa a lo de aquella parábola evangélica de la paja en ojo ajeno. 

Con todo lo cual no es que esté yo diciendo que todo da igual y que lo mejor es cruzarse de brazos. No, aunque uno tenga una viga en el ojo propio, convine no perder de vista la paja en el ajeno. Y la paja en el ojo de la democracia es de sobra conocida desde la noche de los tiempos. La mitad de las comedias de Aristófanes están dedicadas a hacer mofa de ella. Y lo mismo Aristóteles que Platón, quizá las dos personas más influyentes que han existido, ya nos advirtieron sobre las triquiñuelas que, a la postre, hacen odioso ese sistema político. Y es que la democracia, cuando llega viene cargada de ilusiones de libertad individual. Pero luego resulta que esos tipos, que en teoría hemos elegido para que nos representen, se pasan la vida tocándose las bolas y aburriéndose, y para hacer que hacen algo, se inventan una nueva regulación de cualquier cosa que sea, y ahí es donde está el punto y la madre de todo este malestar que toda democracia que dura acaba por producir, porque cada una de esas regulaciones que van cayendo con persistencia son como el tormento de la gota malaya: cada una es un mordisco a nuestra libertad individual y así es que después de cuarenta y tantos años de mordiscos nos queda de libertad lo que de agua en un cesto. 

En fin, me acaba de llegar un mensaje diciendo que Trump ha ganado. Espero que sea para bien si es que ello es posible, porque los estadounidenses llevan tantos años de democracia que ya hasta los huesos tienen roídos por los mordiscos de los legisladores.   

martes, 5 de noviembre de 2024

Juegos del espíritu

El número 6174 es conocido como la constante de Kaprekar. Yo no sé si esa constante sirve para algo práctico, pero desde luego que sí sirve para maravillarse de lo que es capaz de descubrir la mente humana cuando se pone a maquinar. No les voy a decir en qué consiste esa constante porque eso es lo de menos y, además, si alguien tiene interés en saberlo solo tiene que googlear Constante de Kaprekar y de inmediato aparecerán mil artículos explicándola -hasta un niño la puede entender-. La cuestión aquí es que a un tipo le gusta pasar el tiempo jugando con los números. Él vive de enseñar matemáticas a los chavales, pero sus ocios los gasta, como digo, jugando con los números. Supongo que la gente a su alrededor le tomaría por loco; pasarse la vida llenando cuadernos con números que a nadie, salvo a él, le dicen nada. De vez en cuando hace el hallazgo de una curiosidad irrelevante que a duras penas da para un artículo que leerán cuatro gatos tan locos como él. Es un pequeño éxito, una trascendencia minúscula que, sin embargo, le proporciona la satisfacción que es el necesario combustible para seguir en la brecha. Hasta que un día descubre las propiedades del 6174 y se cae de culo. Es algo como demoníaco. Sabe que su vida en adelante ya no será la misma. Su hallazgo será intrascendente, si es que así se puede calificar a algo bello, pero él ya está trascendido por los siglos de los siglos. Y es que la contemplación de la belleza es lo que más nos acerca al paraíso una vez que tenemos las necesidades primarias cubiertas. Es el placer estético, que le dicen, una de las sensaciones que más nos identifican con los dioses tal y como les suponemos. 

En mis momentos más inocentes me pongo a pensar que la evolución natural de la humanidad es la de, cada vez más, entretener los ocios con juegos del espíritu. Juegos del espíritu progresivamente sofisticados. Siempre en busca de la belleza en sus infinitas maneras de manifestarse. Desde luego que no se me escapa que nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar la tierra prometida... si es que eso existe más allá de una impresión fugaz.  

lunes, 4 de noviembre de 2024

Imaginación

Ayer acompañé a María hasta el cine, la dichosa filmoteca, y me vine para casa por las calles tristonas, propias de una tarde de domingo -así las veía Baroja y a mí se me pegó-. A las diez ya estaba en la cama durmiendo como un lirón. Hoy por la mañana veo que María me mandó un mensaje diciendo que se tuvo que salir del cine porque la película le daba dolor de cabeza. Y remata: es muy difícil acertar hoy día. He contestado que, sobre todo cuando se insiste en sacar de donde no hay nada. 

La filmoteca, una más de las tantas milongas socialdemócratas. Es el truco del entretenimiento con dinero público. La sanidad, la enseñanza, la seguridad, todo eso que se supone es la justificación del Megaestado que nos asfixia, no son más que una pantalla que oculta la verdadera razón de ser del tinglado: entretener a las masas. Vayas por donde vayas hay grupos de almas en pena esperando a ser entretenidas por un monitor a sueldo del Estado. Es lo típico de los finales de los imperios. Pan y circo; el pan se acabará, pero el circo seguirá hasta el último suspiro.  

Yo comprendo que cada cual es cada cual y por eso hay gente pa to, hasta para ser adicto a la filmoteca, o a las conferencias de un ateneo de provincias. Pero no me engaño al respecto, cuando la vida tiene sentido se muere con las botas puestas y si viene alguien con intención de entretenerme le mando a freír espárragos. Mi entretenimiento me lo fabrico yo que para eso me dieron al nacer una cosa que se llama imaginación; una cosa que, como el músculo, si no la ejercitas, se atrofia, lo que viene a ser la muerte en vida. 

La imaginación es lo que nos constituye como individuos únicos y, por tanto, libres. Pierdes la imaginación y pierdes la libertad. Y ahí es donde reside el quid de toda esta insistencia de los Estados decadentes por entretenernos: lo único que buscan con ello es robarnos la imaginación para convertirnos en esclavos. 

Sí, mis queridos, la imaginación es una cosa que se alimenta con el aburrimiento. Abúrrete y acabarás dando con la teoría de la relatividad o cosa por el estilo. Por eso es tan fundamental en cualquier educación promover el aburrimiento. ¡Dejad que los niños inventen sus juegos! ¡Por favor, no les pongan parques infantiles! Vigílenlos a distancia. Así es como se hacen las verdaderas revoluciones.