Hay una gente por ahí, con un corazón que se lo pisan, que no pueden soportar el sufrimiento al que los israelitas están sometiendo a los filisteos, perdón, palestinos, de Gaza. Todos esos niños, dicen, con los miembros amputados... ¡estremecedor! Sí, desde luego, es terrible la ira de Dios. ¡Y qué le vamos a hacer! ¿Quién les mandó a los palestinos meterse en semejante berenjenal? Ya, pero, argumentan los del gran corazón, es una respuesta desproporcionada. ¡Ah! Claro, los entiendo: ninguno de los israelitas muertos y secuestrados son familiares suyos.
Y, además, siguen argumentando dando a las conjeturas carácter de hechos demostrados, aquella operación de los palestinos fue una trampa que les pusieron los servicios secretos israelíes para poder, después, apoderarse de Gaza. ¡Todo le cuadra a la gente del gran corazón! ¡Jo! Le dije a uno de ellos el otro día que eso que decía solo eran conjeturas y se lo tomó de pena. Es lo que tiene hacer tambalear las convicciones de un creyente.
Bueno, lo de denigrar a los judíos y negarles cualquier derecho no es cosa que sea de hace dos días para acá. En cualquier caso, cuando les echaron encima el muerto de haber crucificado a Jesucristo, la cosa ya no tuvo marcha atrás. Cada dos por tres, a todo lo largo de la historia, la gente ha pretendido sacarse la mugre de encima yendo a matar judíos. Para la chusma mundial, son los culpables de todo. Y por eso han sido el chivo expiatorio de la historia.
Quizá, su gran pecado es el haber jugado el papel de conciencia del mundo. Como sostenía Shopenhauer, furibundo antijudío, creo recordar, la culpa de la infelicidad del mundo es de los que se dedican a avivar la conciencia de la humanidad... la Biblia, Hollywood, siempre están dando por el saco a la gente que se conforma con ir al futbol. Porque la gente que no es consciente, no sufre por estar viviendo en la miseria. Un razonamiento impecable. ¿A qué tiene que venir nadie a sacarte de tu estado de naturaleza?
En fin, sea como sea, el caso es que unos cuantos judíos se hartaron y decidieron tomar en sentido literal a lo que solo lo tenía figurado: la tierra prometida. Se instalaron en Palestina y empezó el baile; sus vecinos no los querían allí e hicieron todo lo posible por hacérselo saber. Y en esas están, siempre a la greña. No entiendo como aguantan. Bueno, me han dicho que en los últimos tiempos ha vuelto a haber una gran diáspora. Y es que la grandeza de los judíos, desde los tiempos de Amurabi, o Asurbanipal, no estoy seguro, viene precisamente de ser un pueblo de diáspora. Personalmente, pienso que pocas cosas podrán ser más enriquecedoras del espíritu que el poder ser de cualquier sitio en cualquier momento. Es lo que tiene el echar las raíces en un libro; lo puedes llevar contigo allí donde vayas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario