En esta vida a todo se le puede dar la vuelta. Un grafitero de por la parte de Astillero, provincia de Santander, España, ha pensado que donde otros ponían black -BLACK LIVES MATTER- él podía poner rich y así la cosa quedaba más graciosa y, sobre todo, más adaptada a la realidad. RICH LIVES MATTER. ¡Toma wokismo!
Esos movimientos políticos que las agarran al vuelo siempre acaban en material para chistes. Y es que al vuelo solo se pillan las causas perdidas. Las causas con posibilidades siempre tienen los pies en la tierra. ¡Los negros! Claro que cuentan los negros. Sobre todo, cuando son ricos, que, por cierto, hay unos cuantos bastantes. Lo mismo que unos cuantos bastantes blancos que no tiene donde caerse muertos. En fin, motivos para la hilaridad. Como nuestro amado presidente que, siempre que dice un masculino, añade el femenino correspondiente, los hombres y las mujeres, los valencianos y las valencianas... siempre, los femeninos al rabo. El pobre hombre, es más corto que las mangas de un chaleco. Se ve que no pudo con la gramática.
Lo curioso de la naturaleza es que siempre trata, por los más extraños vericuetos, de remediarlo todo. Así, a toda esa gente corta la provee de unas pulsiones autodestructivas para que compensen las pulsiones de vida de la gente digamos que normal. Por eso es que los cortos tienen una tendencia irreprimible al gregarismo que vendría a ser la forma política ideal para acabar con la vida sobre la tierra. El gregarismo lo devasta todo. Como la marabunta que ruge... hasta que llega un Charlton Heston cualquiera y la manda parar.
¡Ya está bien de denigrar a lo femenino poniéndolo siempre al rabo de lo masculino! Acogiéndose a la gramática en curso ahorramos palabras y eliminamos discriminaciones. Y, sobre todo, evitamos las traiciones del subconsciente. ¡Pobres wokistas! Siempre traicionados por sus muletillas.

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