sábado, 30 de noviembre de 2024

The Great Barrington Declaration

Fue a comienzos de octubre de 2020, es decir, muy pocos meses después que comenzase el gran circo del Covid-19, cuando tres prestigiosos científicos, el Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, la Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología y el Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, hicieron públicas sus ideas sobre el particular en lo que se dio en llamar "Declaración de Great Barrington". Se publicó en los medios digitales libres, Telegram concretamente, y se pidió la adhesión mediante firma a los que compartiesen los principios que contenía la declaración. Por supuesto que me apresuré a firmar porque, por más que me pareció un poco pacata, lo que había allí era, poco más o menos, lo que había estudiado de joven para poder ejercer de médico. De ello les di debida cuenta en un post del blog que por entonces estaba publicando, "A la flor del berro". 

Viejas historias arrumbadas en el baúl de los recuerdos que por caprichos del azar salen ahora a la luz. Se hubiese dicho que aquella declaración había caído en saco roto, pero no: casi un millón de firmas la avalaron. Otra cosa es que la gran masa de los sometidos ni siquiera se enterase de su existencia. Pero ya ven, por mucho que sea el empeño de los tiranos en ocultar una verdad, siempre hay un millón que se entera. Y un millón es una semilla que al germinar es como una explosión de luz que se expande por todo el mundo. Y ¡amárrense los machos!, porque a Perséfone le toca ya abandonar el submundo para ir a reunirse con su madre la diosa de las cosechas: el día veinte de enero del año que está a punto de comenzar. (Supongo que saben de qué va lo de Perséfone) 

Y es que el veinte de enero se traspasan los poderes en EEUU y el Dr. Bhattacharya, el que fuera negacionista mayor del reino y enemigo público número uno, va a ser nombrado lugarteniente de RFK, de los Kennedy de toda la vida, que, como supongo ya sabrán, se va a encargar de poner los puntos sobre las íes en todo lo concerniente a la mafia medico/farmacéutica. Donde las dan las toman, y fueron muchas las que dieron, y por eso es preceptivo que ahora las tomen a calderadas. Y que los vecinos vayan poniendo las barbas a remojar para que les duela menos cuando se las empiecen a pelar, porque una vez que se empieza ya es imposible parar.  

Por si a alguno le interesa:

La declaración de Great Barrington

Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan en relación a la COVID-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.

Provenientes tanto de izquierda como de derecha, y de distintas partes del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos (para mencionar sólo algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental—lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas. Dejar a los niños sin escuelas es una grave injusticia.

Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, quienes terminarán siendo afectados de manera desproporcionada.

Afortunadamente, nuestro conocimiento sobre el virus está creciendo. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y débiles que en los jóvenes. En efecto, para los niños, la COVID-19 es menos perjudicial que muchos otros peligros, incluyendo la influenza.

A medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo que todos tienen de infectarse —incluyendo los vulnerables— desciende. Sabemos que, a la postre, todas las poblaciones alcanzarán la inmunidad de rebaño –es decir, el punto en el que la tasa de infecciones nuevas se mantiene estable— y que esto puede beneficiarse de (pero no depende de) una vacuna.

La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada.

Adoptar las medidas para proteger a los vulnerables debería ser el objetivo central de las acciones de salud pública dirigidas contra la COVID-19. Por ejemplo, los asilos de ancianos deberían emplear personal con inmunidad adquirida y realizar test al personal y los visitantes con frecuencia. La rotación del personal debería limitarse. Las personas jubiladas que viven en casa deberían contar con provisiones y otros elementos esenciales enviados a sus casas. En cuanto fuera posible, deberían reunirse con sus familiares en exteriores en lugar de interiores. Una lista exhaustiva y detallada de las
medidas, incluyendo un abordaje particular para hogares multigeneracionales, puede ser desarrollada, lo que se encuentra perfectamente dentro del ámbito y las capacidades de los profesionales de la salud pública.

Aquellos que no son vulnerables, deberían reanudar inmediatamente su vida con normalidad. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando se esté enfermo, deberían ponerse en práctica por todos para reducir el umbral de inmunidad de rebaño. Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurantes y otros negocios deberían abrir. Las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deberían reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo podría participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño.

4 de octubre del año 2020. Esta declaración fue escrita y firmada en Great Barrington, Estados Unidos, por:

Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, especialista en bioestadística y epidemiólogo experto en la detección y monitoreo de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas.

Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas.

Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública, enfocado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables

5 comentarios:

  1. Bueno , Pedro. A mí, esto del Covid, no sé, me la suda bastante. Me pasa como en la política Le han dado tanto al caldero, que ya está roto y suena chafado. Será porque me hago viejo, o ya lo soy, pero esto me suena igual que las peroratas del brigada chusquero en la Mili, allá por principios de los 80, en El Ferral. Un poco parecido

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  2. Pues para mí, Nacho, lo de la famosa pandemia es lo más importante de todo lo que he pasado en la vida. Es el punto de inflexión que anuncia algo nuevo. Fue todo tan irracional que podía haber acabado muy mal si no hubiese encontrado la resistencia de las minorías ilustradas. Pero, en fin, ya sabes que cada uno interpreta la realidad en función de sus deseos, y los míos son que se metan menos en mi vida.

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    1. si , en eso coincidimos. Me refiero que, con tanta desinformación , interesada y cicatera, me produce un rechazo repulsivo. Igual con la política. Parece que no quieren dejarse de meterse en nuestras vidas.

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    2. Al final, Nacho, la única ideología con sentido es la de Clint Eastwwood: que nadie te toque los cojones, y ,menos que nadie, los políticos.

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