lunes, 11 de noviembre de 2024

La barba sobre el hombro

Hablábamos esta mañana de cuestiones gramaticales relacionadas con estos movimientos en boga que lo distorsionan todo con tal de sacar tajada. Como ya les tengo dicho hasta la saciedad, son cosas de la democracia que vendría a ser el sistema político que más consuelo proporciona a los desfavorecidos por los dioses. Si ellos no te dieron luces, solo tienes que apuntarte a cualquier movimiento de moda -el pueblo habla-  para que no se te note, o se note menos. Ahora estamos con lo del wokismo, el feminismo y demás ismos, que solo sirven para ser modus vivendi de unos cuantos listillos -o listillas, que tanto da-, a la vez que es un acelerante del proceso de decadencia en el que se hallan sumidas las sociedades occidentales por las naturales razones del agotamiento histórico. 

Por estas naturales razones es por lo que me río de la gente que anda diciendo estos días que la victoria de Trump va a acabar el wokismo y demás banderas de enganche para los poco dotados. Desde luego que puede ser un freno temporal, como, por poner un ejemplo, lo fue Juliano el Apóstata cuando decaía el imperio romano, pero no creo que la cosa llegue más allá porque sería contravenir las leyes de la naturaleza que preconizan que todo lo que sube, baja. Y duran, lo que dura, dura. 

Así y todo, me regodeo con lo de Trump y Milei porque pienso que son los síntomas de una tendencia hacia el desbarate de toda pretensión controladora. Cuando los imperios se desmoronan sobrevienen unos largos periodos de libertad individual que tienen como contrapartida la imperiosa necesidad de andar todo el día con la barba sobre el hombro por aquello de que todo se ha convertido en campo de batalla. Es lo que se conoce como Edad Media, es decir, un mundo sin fronteras dejado al arbitrio de las mafias lugareñas. 

En fin, no son más que especulaciones de alguien que ya está en trance de irse y ya va tardando. Pero la historia también tiene su lógica y, en función de ella, me quiero desahogar. Ya se ha visto muchas veces repetirse lo mismo; unas veces en unos sitios y otras en otros, y ahora parece que toca aquí. Así es que alabo el gusto de esta juventud que escoge retirarse a la vida monástica de los paraísos fiscales. De aquí a nada, me figuro que van a ser los únicos lugares en los que va ser posible olvidarse por un rato de llevar la barba sobre el hombro.   

1 comentario:

  1. Lo del Wokismo , todo se andará, terminará alguna vez, más tarde o más temprano. Y no será or Miley ni por Trump. Más bien será por los moros , pericia les sobra. Nosotros, imagino que ya no lo veremos.O si sí, como diría Mota.

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