La cosa no deja de tener su gracia. Resulta que, unas cuantas, bastantes, de esas personas que la gente conoce como estrellas de Hollywood, en los últimos tiempos, han andado un poco histéricas por algo que, a buen seguro, no les concernía en absoluto en lo que a su vida personal se refiere. Así ha sido que, sin encomendarse a Dios ni al diablo, han emitido juicios y hecho promesas que, ni venían a cuento, ni ahora dejan de perseguirles, aunque solo sea en el plano de la humillación. ¡Cumple lo prometido!, les espeta la gente ahora, en tono de sorna, a ellos, que se creyeron lo de ser estrellas, que mira que hay que ser tonto para tal suposición. Resumiendo: tomaron partido por Kamala Harris como si les fuese la vida en ello y, para redondear, proclamaron a los cuatro vientos que si ganaba Trump ellos se irían del país. Bueno, pues ganó Trump y ahora todo el mundo les pregunta si ya tienen las maletas hechas. Porque, la realidad es que ni a uno solo de ellos se le ha pasado por la cabeza abandonar sus lujosas mansiones en Los Ángeles. ¡Faltaría más!
El gran problema del ser humano es que cuando no tiene un hobby para rellenar sus ocios busca cualquier excusa para ponerse histérico, y no por nada, sino porque la histeria provoca una sensación de intensidad que le saca de las angustias existenciales. Claro que no debemos perder de vista que, concretamente en Hollywood, esas histerias y angustias existenciales tienen mucho que ver con el uso y abuso de sustancias psicotrópicas que en absoluto son inocentes. Pero esta es otra historia.
A lo que quería ir es a la importancia de tener un hobby, o cultivar un jardín, como dice el proverbio chino. Algo que te apasione y que no esté sujeto a las condiciones físicas ligadas a la edad. No es fácil, pero tampoco difícil. Solo se necesita, una vez identificado el sujeto de la afición, la disciplina inicial para persistir en el empeño hasta que el esfuerzo se diluye en el hábito. Y el hábito, ya saben, hace al monje. Y los monjes, por definición, nunca se ponen histéricos. Y es que al que madruga, Dios le ayuda.
¿Cómo va a tomar partido un monje si de lo primero que se hizo consciente al acceder a tal condición es saber lo difícil que es saber? Tu te pones con cualquier cosa y por mucho que avances en su dominio, cada dos por tres, tienes la sensación de que estas en los comienzos de la andadura. Todos los días descubres una carencia que es preciso solventar para poder avanzar. Y esa es la magia del hobby, que al perseguir la perfección nunca agota su interés.
En resumidas cuentas, que mira que hay que ser necio para creerse que se puede ser estrella; y hortera para poder sobrevivir a una mansión en Los Ángeles. Y todo por ser incapaces de tener un hobby.
Pues clavas mi ajedrez , Pedro. Tengo la pasión, ya hábito,de entrenar varias veces a la semana. Encontrar técnicas, aperturas o medio juego. Y como dices, cada día descubro carencias, es el cuento de nunca acabar. O como diría Borges , los senderos que se bifurcan. La adrenalina que sube, lenta y gozosa, cuando tu rival se equivoca, y tú lo paladeas, entre el silencioso estallido de las neuronas.
ResponderEliminarPues tienes un tesoro, Nacho.
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