miércoles, 27 de noviembre de 2024

Geometría

Me filosofan por la mañana desde el otro lado del mundo acerca de la abstracción. La abstracción, me dicen, es la gran aventura del ser humano. O, quizá, mejor sería decir que es lo que nos diferencia a los humanos de otras especies. Caer en la cuenta de que determinados objetos, visualmente muy diferentes, comparten una característica o propiedad, eso que se dio en llamar "los universales", es algo que seguramente nos llevó tiempo descubrir; miles de años acaso.

Supongo que el proceso de abstracción, o distanciamiento, comenzó el día que un homínido agarro un palo para enfrentarse a una bestia y se dio cuenta de que así era más fácil matarla. Desde ese momento su obsesión fue mejorar las características del palo para que fuese más efectivo. Eso le llevó horas y horas de estar fuera de sí hasta que inventó la clava. La clava le hacía invencible, como Hércules que siempre llevaba una. El caso es que en la clava hay mucha física, cosa que empezó a desvelarse el día que a alguien le dio por preguntarse por las razones de que la clava fuese más efectiva que un palo normal. Razones de peso, que se dice, y claro, el peso hay que cuantificarlo, lo cual lleva a la invención del número. 

Una vez inventado el número, la aceleración de la evolución humana es exponencial. Jugar con los números es la abstracción por excelencia porque todo está relacionado con los números. Sin números el homínido nunca hubiera podido salir de las cavernas porque cualquier pared construida sin números lo más probable es que se venga abajo. De ahí la necesidad del ángulo recto con su subsecuente teorema de Pitágoras, sin duda el descubrimiento más revolucionario de todos los tiempos. 

La geometría, supongo, es la primera abstracción con método. De ahí su importancia y el que se impidiese el acceso a La Academia a quien no la dominase. Y es que la abstracción con método no es otra cosa que la reflexión, es decir, el relacionar las ideas de una forma estructurada o, por así decirlo, con lógica. Así es que, cultivar la geometría vendría a ser como una especie de gimnasia del espíritu para afilar la navaja de la reflexión. Aunque vete tú a saber porque seguro que hay geómetras excelentes que son unos verdaderos zoquetes en todos los demás aspectos de la vida. 

Anyway, les voy a confesar una cosa, cuando estoy aburrido, o deprimido, aprovecho el último aliento para llegarme al portal PreMath, u otro similar, y ponerme con cualquiera de los problemas que te ofrece. Si la cosa se pone chunga te puede llevar una hora resolverlo, si es que lo consigues. En cualquier caso, es una hora levitando. ¡Por Dios Bendito, cómo puede ser que una cosa tan abstrusa tenga solución! ¡Ay, si los problemas de la vida fuesen como los de la geometría! Desgraciadamente, la mayoría, si no nos los resuelve Dios, nos quedamos a uvas.  

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