miércoles, 16 de noviembre de 2022

Fray Luis

Aquí la envidia y mentira

me tuvieron encerrado. 

Dichoso el humilde estado

del sabio que se retira

de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa

en el campo deleitoso 

con solo Dios se compasa

y a solas su vida pasa,

ni envidiado ni envidioso.


A Dios Gracias, pararece que ya cedió la intensidad de la propaganda con la que durante años nos han bombardeado acerca de las cualidades cuasisobrenaturales que adornaban a los chicos que se alojaban en lo que se dio en llamar Residencia de Estudiantes. Por tierra, mar y aire han estado intentando metérnosla doblada como para redimirnos de una burricie que a forma de pecado original nos venía de fábrica. Y no es que vaya yo a decir que aquellos chicos no fuesen meritorios, que bien cierto es que lo fueron y bastante. Pero pongamos las cosas en perspectiva. Aquí, en esta España, de la burricie que le dicen, lugares donde se alojaban chicos de inmensa mayor valía que los de la Residencia ha habido unos cuantos a lo largo de la historia. El que se intente hacerlos pasar por alto como si no hubiesen existido, eso, que les pregunten el porqué a las ínclitas autoridades. Imagínense por un momento la Salamanca de XVI. San Esteban. Los Jerónimos. Y un largo etc.. ¡Ay, si Nebrija hubiese sido Francés, Inglés, o, si me apuran, incluso catalán! ¿Se imaginan a qué grados de exaltación hubiera sido sometido? Aquí, sin embargo, si preguntas a los españoles, ¿qué porcentaje dirían ustedes que tiene noción de su existencia? 

Aquella revista que hacía nuestras delicias cuando lo de Franco, La Codorníz, tenía una sección titulada, "donde no hay publicidad resplandece la verdad". Por eso supongo que es que siglos después, aquella Salamanca a la que nadie hizo nunca publicidad, resplandezca más que el sol. Sin embargo, la famosa Residencia ya no sé ni si existe. A lo mejor han puesto allí un chiringuito de raciones y cazuelitas. Eran tan sociatas todos aquellos chicos... o por lo menos los que más fueron exaltados.

No quiero darles más la lata, pero es que como estoy con lo de Fray Luis y su época, pues ando alucinando. ¡Qué afortunados somos los que hemos nacido en lengua castellana!

No hay comentarios:

Publicar un comentario