viernes, 4 de noviembre de 2022

Tú puedes

Lo que no encuentres en la Biblia, olvidate, porque lo más probable es que no exista. Lo explica todo. Concretamente, por poner un ejemplo, toda esta mierda en la que el mundo anda metido siempre trae causa exactamente de aquello que el Señor les dejó claro a los israelitas el día que estos le pidieron que les diese un rey para regir sus destinos. El Señor les dijo que se lo daría, pero no sin antes advertirles de los infinitos inconvenientes que tiene el que alguien te organice la vida. Personalmente, si yo fuese Dios lo primero que haría sería arrojar por un acantilado a todo aquel que mostrase tendencia a querer vivir de organizar la vida de los demás. Me parece que de todos los embustes no hay ninguno mayor ni más dañino que ese. 

Sin embargo, para nuestra desgracia, no podemos ser Dios y tenemos que sobrevivir de mala manera a la estulticia de las legiones de organizadores de la vida ajena. No hay subnormal, resentido, impotente, etc., etc., que no acabe formando parte de esas legiones. Pero, en fin, todo esto ya lo explicó pormenorizadamente Murray Rothbard en su Manifiesto Libertario. Desgraciadamente, como ese Manifiesto no es precisamente literatura para chachas pues apenas circula por ahí. Pero con ese "apenas" me conformo porque, como decían en mi pueblo, el buen paño en arca se vende. No les quepa duda de que ese Manifiesto va haciendo silenciosamente su labor de zapa en los cimientos de esta civilización esclavista. ¿O es que no se enteran todavía de que están siendo tratados como esclavos? Y por si les cabía alguna duda hagan recuento de estos dos años que venimos de pasar. Aunque, ya saben, no hay mal que por bien no venga. Así que, ¡ánimo!

Ánimo porque hay mucha gente valiosa y valiente que sabe romper las cadenas. Gente que sabe estar a lo que está y, por ello, desarrolla una erudición de la sensibilidad que es como llamaba Pessoa al aprender a buscar dentro de nosotros que es donde está todo. Sí, parece difícil pero cuando das con el portillo del caer en la cuenta es muy fácil saltar por él. Todo consiste en no dar a los organizadores oportunidades para que te organicen. Renunciar es liberarse. No querer es poder. 

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