martes, 8 de noviembre de 2022

Más que los demás

Hace años que les vengo comentando sobre la figura de Elon Musk. Desde entonces su importancia no ha hecho más que crecer. Y es que el tipo se lo ha sabido montar. Ya en aquella popular serie televisiva, Big Bang Theory, aparecía en una escena lavando platos en un comedor de beneficencia el día de Navidad. Desde luego que no es como los otros multimillonarios. Su personalidad es, diríamos, la del carismático. Es decir, que se cree predestinado para cambiar el mundo hacia mejor. Lo cual que como que hay que tomarselo con una cierta distanciación. 

El caso es que recientemente ha dado un paso que le ha metido de lleno en las movedizas arenas de la lucha por el poder. Así es que está ahora en la pretensión de cambiar las reglas dominantes en el terreno de la información. La quiere hacer más trasparente. Al menos eso es lo que postula. Y ni que decir tiene que si hay algo que cualquier poder en curso teme más que al demonio es que le cuestionen su monopolio de la verdad. Por eso es que se haya armado tanto revuelo. Ahora el malo por antonomasia ya no es Putin, es Elon. 

Elon ha comprado una red de postín que colaboraba estrechamente con los servicios de inteligencia de los Estados. Ha sido tan poderosa esa red que hasta se ha permitido el lujo de censurar hasta el mismísimo presidente de los EEUU. ¡Imagínense lo que no habrán hecho con los mindundis! Y bueno, Elon ha dicho que en adelante en esa red no van a meter su mano los servicios de inteligencia. O sea, una nueva versión de David contra Goliat. La cosa, desde luego, tiene su miga, y más si tenemos en cuenta que llevamos dos años y pico en los que el poder político, de la mano del mediatico, ha estado aventando las mayores mentiras de la historia de la humanidad por tal de crear el suficiente terror en la pobación para poder quitarle los derechos fundamentales sin que rechiste. Esto, ya se ha constituido en una verdad tan incuestionable para un sector de la población, el mejor sin duda, que darle ahora una altavoz para que pregone a los cuatro vientos las mentiras de que hemos sido víctimas es algo que a lo que más se parece es a una declaración de guerra. Y en ello estamos. El bombardeo de denigraciones sobre Elon Musk ha adquirido proporciones homéricas. Vamos a ver en qué acaba la cosa porque no hay que olvidar que la grandeza de una persona se mide principalmente por el tamaño de sus enemigos. Y por otra parte, Musk también tiene amigos poderosos.

Desde luego que también son ganas de complicarse la vida por ese afán de ser más que los demás. Con la fácil que es vivir al margen de todo y por principio no creerse nada de nada.  

2 comentarios:

  1. La gente se aburre mucho, y pasa lo que pasa. Esto del Twitter es como la barra de Bar antigua en España, todo el mundo opinando y soltando paridas.

    ResponderEliminar
  2. Pues si Twitter es como la barra de bar, entonces me explico que hayan pagado 40000 millones por él porque mira que se han fabricado bulos, lo que llaman opinión, en las barras de los bares.

    ResponderEliminar