jueves, 8 de febrero de 2024

Nunca vas a comprender

Ya, más o menos, tengo cogido el punto a la canción de Rita Payés "Nunca vas a comprender". Me parece una canción bellísima, con unas armonías torturadas que se ajustan como un guante al texto. Es la historia de un desengaño civilizado. ¡Ya era hora! Y el remate final con el trombón es de antología. Como entre el desapego y la melancolía. Lo más de lo más. Y es que Rita es una diva que no quiere ejercer de tal. Quiere ser una chica cualquiera que se pone a cantar con unos amigos del pueblo que pasaban por delante de su casa. Todo el artificio de su vida parece reservarlo para su música. 

Uno nunca sabe, porque la mayoría de las apreciaciones que hacemos están condicionadas por el wishful thinking, pero para mí lo de Rita es el triunfo de lo natural sobre lo impostado o, mejor, de la elegancia sobre el horterismo que ha sido siempre compañero inseparable del éxito. Ella está en cualquier escenario de cualquier ciudad del mundo lo mismo que si estuviese en el salón de su casa, intercambiando miradas de complicidad con su madre. Su madre, que le hace contrapunto con la guitarra. ¡Cómo no va a haber compenetración! Confieso que estoy enamorado de esa pareja. ¡A mi edad!

En otro orden de cosas, al ir ya rematando los relatos de Azorín, me doy cuenta de lo que supuso el franquismo para España. El hombre rana le decían con desprecio porque siempre estaba inaugurando pantanos. ¡Qué ignorancia! Hubieran leído a Azorín y hubiesen comprendido lo que significa el agua para el hombre. Donde no hay agua es imposible civilizarse. Y por eso España arrastraba aquel atraso secular, porque no había agua. La que caía del cielo se iba al mar. Fue Franco el que la retuvo con las presas que mandó construir. Después, todo lo demás, por añadidura. Con todo lo cual, no quiero decir que Franco fuese el no va más. Para mí fue, como todos en esta vida, luces y sombras. El apagó la sed de España, pero también fue artífice de este estatismo opresor que se conoce con el nombre de socialdemocracia. Como todos los dirigentes de su época estaba contaminado por el marxismo y por eso quitó al individuo el protagonismo para dárselo a la comunidad... no muy diferente de lo que había en aquella Rusia tan denostada. Los chicos del Movimiento Nacional de aquí no eran muy diferentes de la Vanguardia del Proletariado de allí. Unas mafias señoras de horca y cuchillo. Aunque aquí las formas eran más dulces. Cuestión de tradiciones. 

Por lo demás, sigo con mi lucha titánica por retener las partituras que aprendí ya de muy viejo. Es casi imposible. ¡Y qué le vamos a hacer si está en la naturaleza de las cosas que así sea!

2 comentarios:

  1. Pues sí, Pedro. El tio Paco tenía ese toque socialista de los Camisas Viejas.

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  2. Ni que lo digas. Algunos que le denostan mejor harían besando el suelo por donde él paso.

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