lunes, 25 de marzo de 2024

Antivirales

Dice Anxo Bastos que el virus del marxismo está por todas las partes. No puedo estar más de acuerdo. Por eso cansa tanto hablar con la gente, porque por todos los lados les rezuma ese virus. Y tan contentos, porque para ellos es el signo inequívoco de su bondad. 

Voy por el centro de la ciudad y, al pasar por delante del ayuntamiento, veo que han colgado del balcón principal una gran sábana con la consigna "POR LA PAZ". Con colores azules pálidos a los lados. Debe de ser por lo de Ucrania. Ya se sabe que la chusma siempre anda muy preocupada por la paz, pero nunca por la libertad. ¿Por qué iban a estarlo, si les basta la libertad de los rebaños? Por ahí van los niños de las escuelas, apelotonados, con carteles a favor de la paz y siguiendo a sus profesores que llevan pancartas con textos de la Madre Teresa. Es enternecedor. 

De lo que pueden estar seguros es de que nunca, lo mismo la señora alcalde -ahora todos los alcaldes son señoras- que los profesores que pastorean sus rebaños, pondrán pancartas en las que se lean textos de El Quijote, y es que la sola mención de la libertad les pone los pelos de punta. La libertad que nace del estado perpetuo de guerra con uno mismo. ¡Vade retro! De los maestros, o maestras, que conozco, ni uno solo ha sido capaz de leer El Quijote. ¿Para qué lo habrían de leer si si el adoctrinamiento al que han sido sometidos les impediría entenderlo? Sin embargo, Don Siro, el maestro de mi pueblo, allá por los años cuarenta del siglo pasado, hacía que todos los días algún alumno leyese para todos párrafos de El Quijote. Claro que en aquellos años cuarenta todavía no había comenzado la deriva socialdemócrata del franquismo. Supongo que avanzados los cincuenta ya no se leería a Cervantes en las escuelas. 

En fin, quiero ser optimista. Y no por nada, sino porque cada vez se ven en el mercado más antivirales específicos contra ese virus liberticida que es el marxismo subliminal. Incluso hemos podido ver últimamente éxitos terapéuticos tan sorprendentes como el que se ha dado en Argentina donde, la idea de que los zurdos son una mierda, ha ganado por mayoría. Habrá que esperar para ver, porque es muy difícil dar con un antiviral que no tenga efectos secundarios muy desagradables. Pero, también los antivirales se perfeccionan con la experiencia que da su uso. 

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