viernes, 29 de marzo de 2024

Desencadenando

Me manda mi hija una entrevista que en su día le hicieron a Gala. Le preguntan qué es lo más inteligente que se puede hacer en esta vida. Responde: en principio le diría que irse a una playa... pero, en el fondo, de verdad, tengo que decirle que salirse de este laberinto en el que nos ha metido una vida que no es la nuestra, que no es la mandada, que es una organización que necesita esclavos para seguir manteniendo la pura organización que necesita esclavos, y así hasta el final. Salirse de esa cadena terrible, desencadenarse a riesgo de la soledad, a riesgo de la falta de comprensión, pero irse un poco al campo en el mejor de los sentidos, salirse de esa extraña y monótona esclavitud de cada día, darle a cada día su afán... etc..

Añade mi hija que parece que está hablando de Pepe, el protagonista de la novela "¡A las clines corredor!" que acabo de publicar en Amazon. Porque es que eso que dice Gala ha sido la obsesión de mi vida. Mi patología, por decirlo al modo de esa organización mafiosa que nos tiene encadenados y que necesita estigmatizar al que cae en la cuenta y quiere saltar... como decía Gracián. A riesgo de la soledad, a riesgo de no ser comprendido. ¿Por qué a riesgo? No lo entiendo, la verdad. Esa es otra las trampas que nos tiende la organización mafiosa, tratar de convencernos que la soledad y la falta de comprensión son dos males insoportables, cuando la realidad es que son las dos consecuciones que mejor pueden dar sentido a la vida: no hay nada que merezca la pena que se pueda conseguir a golpe de socialización y comprensión ajena, los dos eslabones más sibilinos de la cadena que nos aprisiona. 

Bueno, voy a seguir escuchando una conferencia de Cédric Villani sobre Blaise Pascal. Tal para cual. Dos monstruos cocidos en la soledad y la falta de comprensión. Claro que eso de la soledad y la falta de comprensión es algo tan relativo que de hecho no existe. Con que te comprenda aquel al que tú admiras ya tienes toda la comprensión del mundo. Con que ese mismo te escriba o llame por teléfono de vez en cuando ya te sientes acompañado como el que más. Son las paradojas de que se compone la vida. Sin ellas, ya me dirás tú qué coño erial sería todo esto. 

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