martes, 10 de septiembre de 2024

Alexandra Henrion Caude

María tiene unas amigas que se han vacunado ni se sabe ya las veces. Claro que, todo hay que decirlo: son socialistas a rabiar. Estos días pasados, según he podido saber, andaban maluchas. Le han dicho a María que tenían covid. En los últimos tres años ya lo han pillado como veinte veces. Según ellas, porque se han vacunado, que, si no, ya estarían muertas. En definitiva, un clásico caso de "tras cornudo, apaleado". A mí no me ha extrañado nada, porque, como ya les he dicho, son socialistas avant-garde. Ya saben, de mucho mirar la berza, pero mucho más agarrar el tocino. 

Les traigo estas cosas a colación porque he estado viendo esta mañana la entrevista que hace ocho meses le hizo Didier Maïsto a Alexandra Henrion Caude con motivo de la publicación de su libro "Les apprentis sorciers" (Los aprendices de brujo). Es muy curioso lo de esta mujer a la que vengo siguiendo desde que comenzó el circo cóvico. Resulta que lo había sido todo, a nivel mundial, en la cosa de la genética, pero desde que la apartaron de todos sus cargos por haber dicho la suya a propósito del circo en curso, de lo que más le han acusado tanto políticos, como periodistas, como lameculos en general, ha sido de ser católica practicante. ¡Cómo va a decir algo sensato si es católica! Sí señores, y señoras, que se me olvidaba, a esto es a lo que hemos llegado. Levantase la cabeza Erasmo y de inmediato se pondría a reescribir su Elogio de la Estulticia al comprobar cuan corto se había quedado. 

De todas formas, católica o no, las ventas de su Aprendices de Brujo no cesan de aumentar al mismo ritmo que disminuyen las cifras de los que acuden a los centros de vacunación. Ya hay que ser muy tonto todo el tiempo para seguir sobre la brecha del sostenella y no enmendalla. Ya saben que cuanto más necio -o socialista, que sospecho que es lo mismo- es uno, más empeño pone en negar las evidencias que le desmienten. 

En fin, yo les recomiendo que vean esa entrevista porque es la prueba irrefutable de que los titanes nunca han desaparecido del todo de este mundo. Como a Prometeo, a Alexandra la encadenaron a una roca del Cáucaso, pero Atenea acudió muy pronto a auxiliarla trasformando la roca en el diamante que hoy luce en su dedo. Ese diamante que ilumina el mundo con razones sin vuelta de hoja. 

4 comentarios:

  1. Seguramente lo que les pasa a las amigas de María es que no tienen suficiente sexo. Eso es lo más sano contra el coronavirus. Yo las vacuno cada tanto. No hay problema. Gratuitamente.

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    1. Totalmente de acuerdo. No ha vacuna para todo como el fornicio.

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    2. El que haya galenos que, de forma contumaz y alevosa, no lo prescriban indiscriminadamente (incluso con receta oficial por medio) para la mejora y prevención de todo tipo de males, siempre me ha parecido un acto contrario al juramento hipocrático, cercano él a los crímenes de lesa humanidad. Quién sabe si algún día esos desalmados no se verán ante el Tribunal de Justicia de La Haya pagando por su perversidad ante sus inermes pacientes....

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    3. los médicos no prescriben nada que no tenga comisión. Si hubiese una pastilla para facilitar lo del follar no pararían de recetarla. Y entonces el laboratorio les pagaría siete vueltas al mundo, que es de lo que se trata.

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