miércoles, 19 de noviembre de 2025

Necesidades superfluas



Recuerdo que cuando lo de Franco teníamos que soportar una propaganda del régimen absolutamente ridícula. O que nos parecía ridícula porque ignorábamos qué era lo que se hacía en otro tipo de regímenes políticos a los que suponíamos ser cúmulo de virtudes. En cualquier caso, la gente solía hacer chirigota de todo aquello porque la mayoría estaba mejorando su nivel de vida y eso es lo que a la postre cuenta. Luego llegó la ansiada democracia y resultó que la propaganda para exaltarla fue, y sigue siendo, igualmente ridícula. Sin embargo, ahora la gente no hace chirigota porque las técnicas de control psicológico de las masas se han sofisticado tanto que es muy difícil percibir que todo ha cambiado para que no cambie nada. 

La cosa viene de atrás, quizá del primer día de la creación, para ser exactos. Porque ya el primer día hubo berrea y uno se impuso sobre los demás. A partir de ese momento, el uno ya no pudo vivir pensando en que los privilegios ganados hacían agua por todos lados, dado lo cual, para apuntalarlos, no quedaba otra solución que promulgar leyes tiránicas, eso sí, so capa de paz social o cualquier otra mandanga. Precisamente, ayer, hojeando -pasando hojas- por una antología de literatura griega, di con un diálogo platónico que trata de este tema y, a mi juicio, lo deja niquelado. Todos los regímenes políticos dan en lo mismo, en la lucha feroz del poder contra los dominados para mantener el status. 

Ni que decir tiene que tanta ferocidad nunca da el resultado apetecido, sino todo lo contrario. El ansia represiva del poder aumenta en la misma medida en que siente cercano su final. La inseguridad es la peor consejera que uno pueda concebir. De ahí las tonterías que cometen todos los poderes en sus estertores. Tonterías y también barbaridades, claro está. 

 Y en esas estamos, padeciendo, y esperanzados también, por los estertores del poder en curso que a juzgar por las tonterías -y barbaridades- que está haciendo no le deben quedar ya muchos telediarios, como se suele decir. Al respecto, ahí, en esa imagen que les muestro se da una idea de lo que está pasando en el Reino Unido: miles de personas son detenidas por haber escrito en las redes sociales cosas que molestan al poder en curso. Pero es que además: 

UK public health watchdog refuses to release covid vaccine data as it would anger the public if a link to harms were discovered.

(El observatorio de la salud pública rehusa publicar los datos sobre la vacuna del covid porque, dice, podría provocar la rabia de la gente si se encuentra una relación entre la vacuna y el aumento de muertes que se viene produciendo desde que se empezó a vacunar) 

Como ven es un poder à bout de souffle. Se empeñan en mantener el agua en el cesto. Lo mismo que pasa con la llamada Comisión Europea que ahora se han sacado de la manga una cosa llamada Democracy Shield (Escudo para la democracia) que consiste en controlar todo lo que se publica en las redes sociales y eliminar lo que no les gusta, es decir, lo que pone en peligro su poder. 

Es todo un sainete sostenido con los alfileres que son las necesidades superfluas que se ha creado la inmensa mayoría de la población. Las necesidades superfluas -falsos ídolos- son el alimento de la esclavitud; los esclavos raramente se sublevan. Así que no queda otra que la de siempre: vivir entre la esperanza de que un poder se vaya y la desesperación del comprobar que el que viene es más de lo mismo. Mientras sigamos enganchados a los ídolos hay tiranía para rato. Si bien lo miras, toda la enseñanza de la Biblia no es otra que esa, que adorar a los falsos ídolos es la madre de todas las desgracias. Así que, allá cada cual con lo que hace. 

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