sábado, 22 de noviembre de 2025

Reguero

Dice el refrán que toda realidad ignorada prepara su venganza. Lo de vivir en la ficción no creo que sea algo premeditado, sino, más bien, un artilugio que fabrica la mente para ahorrarse el dolor de la impotencia. Es como si fuese un mecanismo de la naturaleza para poder seguir tirando hacia adelante ya que, afrontar el dolor, llevaría en la mayoría de los casos al suicidio. 

No por otra causa es que todo, o casi todo, a nuestro alrededor sea ficción, y, también, que, como consecuencia de ello, haya tanta venganza por parte del cielo. Y es que al cielo no hay nada que le pudra más que la cobardía que supone no querer afrontar el dolor de nuestra impotencia. Por eso, todo lo que inventamos para escapar de nuestra impotencia no tarda ni dos días en convertirse en un quebradero de cabeza. 

La vida es lo que es, muy poca cosa para quien no afronta la realidad a pecho descubierto. La realidad de la impotencia que supone no poder tener otra certeza que la de que dentro de nada vas a volver al polvo. Y conviene no perder nunca de vista esa certeza so pena de pasarte la vida dejando un reguero de inmundicia mientras huyes hacia ninguna parte.

Y es que esa es la cuestión, huir o no huir... dejar o no dejar un reguero de inmundicia. Porque, a la postre, eso es lo que somos, el reguero que dejamos... reguero que impregna a nuestra descendencia hasta siete generaciones. 

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