jueves, 9 de marzo de 2023

La Virgen María

La chusma es insufrible. Ayer, una maravillosa tarde de incipiente primavera, se amontonaban ellas, y los que quisieran ser como ellas, con pañuelo morado al cuello, para celebrar a la Virgen María en sus infinitas modalidades, La de la Cama, La de la Regla, La de los Dolores, La de los Desamparados, La de las Angustias... ellos y ellas decían que era el día de la mujer. Claro, lo que mola es ser ateo. Y atea, bien sure. 

Lo realmente maravilloso de todo esto es que las autoridades comunistas en curso han conseguido convencer al populacho de que la mujer, así, considerada en su conjunto, está oprimida. Y, claro, lo suyo es protestar para liberarse. Y mientras la chusmilla está en ello, las autoridades comunistas se siguen pegando la gran vidorra, putas incluidas.

La cosa, no cabe duda, tiene su gracia. Mientras todas estas protestas de juguete llenan las cabeceras de todos los medios informativos, ni una palabra sobre los miles de tractores que han bloqueado las calles de Bruselas con la pretensión de que la gente se entere de que lo que come no cae del cielo. 

El mundo es ansí, que decía Baroja. Pretender que a la humanidad se la puede mejorar con la ingeniería social es, de entre todas, la mayor ilusión. Conseguir individuos pensantes es algo que la naturaleza concede con cuentagotas. Y cuando a alguien le concede ese don, que, en fondo, no es más que una tecnología, pues pasa como con todas las tecnologías que lo mismo pueden ser empleadas para hacer el bien como para hacer el mal. De hecho, nunca se sabe en qué acaban parando tanto el bien como el mal que se pretende hacer. Porque la vida, por naturaleza es paradójica. 

En resumidas cuentas, lo mejor va a ser que nunca se me vuelva a ocurrir el ir a pasear una tarde de incipiente primavera por donde las autoridades dicen que hay que ir a pasear. Y más, que tengo aquí al lado todos estos polígonos industriales por donde nunca topas con las masas manipuladas.   


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