Me ha llegado por diferentes conductos la que pudiéramos considerar versión definitiva del "I WANT TO BREAK REE" de Freddie Mercury. Vaya por delante que es una canción pegadiza donde las haya, lo cual tampoco es que tenga mucho secreto ya que, como todos los himnos comienza con un salto de cuarta que se continua con una quinta y una sexta. En fin, los truquillos de la armonía para alzar sin problemas el lábaro sagrado de Jesucristo Redentor.
El caso es que I want to break free no es, exactamente, quiero ser libre como vemos traducido por ahí, porque, entonces, ese break sería un simple be. No sé cómo traducirlo, aunque para mí que ese break tiene algo como de romper, o forzar. Quiero forzar mi libertad, quizá. Bueno, da igual, porque el caso es que no tardó esa canción en convertirse en un himno a la libertad mucho más vistoso de lo que pudiera ser la Internacional para unos o el Cara al Sol para otros.
Lo bueno de esta versión que digo definitiva es que no podemos saber si es mofa y befa o simple exaltación hasta los espacios siderales. Porque el caso es que está interpretada con una precisión de relojería suiza, al más puro estilo de aquellas demostraciones hitlerianas, por las fuerzas armadas de Corea del Norte. ¡Agárrame esa paradoja por el rabo!
Sí, señores -y señoras, por supuesto -, el concepto libertad se ha convertido de un tiempo a esta parte en algo muy escurridizo. ¿O es que siempre lo fue y no habíamos caído en la cuenta? En fin, para pararse a pensar.
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