lunes, 27 de marzo de 2023

Rubaiyyat

Así es que, como había visto que María tenía en su casa el Rubaiyyat de Omar Khayyam, le dije que si me lo podía traer cuando se acordase. Dicho y hecho, ayer mismo le pude tener entre mis manos. Y no encuentro la forma de quitármelo de encima. Con la de veces que, en un pasado ya lejano, intenté encontrarle la enjundia y, ya ven, he necesitado llegar hasta aquí para poder intuir la sabiduría que se esconde tras la simplicidad de esas cuartetas. Supongo que será porque están cargadas de ese escepticismo al que los viejos llegan de forma natural y algunos jóvenes porque los dioses les hicieron sabios. 

En cualquier caso, yo ya caí en la cuenta hace muchos años de que fuera de la embriaguez todo es un erial. Sí, la embriaguez es algo que suponemos es la forma natural de estar los dioses en el Olimpo. Y en el Olimpo, ¿qué es lo que hay? Pues vino. Y siempre están todos con el puntito. De hecho, Zeus tiene su copero privado, Ganimedes, para que nunca esté vacía su copa. 

Son las religiones que han fabricado los hombres para darse la ilusión de que esto merece la pena. Y al caer la tarde todos corremos a buscar a nuestro particular Ganimedes con la esperanza de arrancar un atisbo de felicidad a la vida. Es todo lo que esto da de sí. 

"En primavera voy a veces a sentarme en la orilla de un

campo florido. 

Cuando una hermosa muchacha me trae una copa de vino,

no pienso siquiera en mi salvación.

Si tuviera esa preocupación, valdría menos que un perro."

2 comentarios:

  1. Siempre aprendiendo contigo, querido Pedro. Y yo, de joven , realmente era muy escéptico.

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  2. Los dioses te favorecieron. Porque no creo que haya nada que arruine tanto la vida como las creencias de juventud.

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