Perdonen que insista.
En la sala de espera de la aerolínea Qantas del aeropuerto de Brisbane ha aparecido un panel gigante en el que se afirma que millones de americanos están pesarosos por haberse vacunado del covid-19. El que quiera que extraiga sus conclusiones.
Por otra parte, la liberación de Assange le ha puesto en el centro del panorama informativo y todo el que no está ciego y sordo se está pudiendo enterar de cuales fueron los motivos por los que le tuvieron catorce años preso. El hombre está diciendo la suya que no es otra que el que se informa por los medios de comunicación habituales, periódicos y televisiones, es porque, sencillamente, es un ignorante. El día que la gente deje de mirar esos medios se acabarán las guerras, porque su finalidad no es otra que envenenar a la gente con mentiras para predisponerles al odio del diferente.
Afortunadamente, la inmensa mayoría de la juventud ya tiene aprendida esa lección, lo cual quiere decir que a los poderes en curso les queda muy poco recorrido. Yo no sé ustedes, pero yo lo palpo en el ambiente. Lo dijo el poeta y nunca mejor dicho: una gran nube mental está descargando su rayo sosegado. Instituto Juan de Mariana, Universidad Francisco Marroquín, Tucker Carlson Television, Telegram, Joe Rogan, etc., etc., etc..
¿Cuánto creen ustedes que va a resistir el mantra de la ultraderecha? La extorsión organizada se ha quedado sin más argumentos. Dan risa, y darían pena si no fuese porque amenazan con llevarnos a pique. ¡Vocación de servicio público! ¡Menuda jeta que tiene los tíos! Y las tías, por supuesto, faltaría más.
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