Viendo y escuchando las comisiones de investigación que sobre el circo del covid hay montadas en el senado de los EEUU de América uno se da cuenta hasta qué punto ha sido miserable mi vida precisamente por haberla dedicado a trabajar por cuenta del Estado. Sin ser consciente de ello he sido un comunista, o sea, un puto vago creyéndose por encima del común de los mortales.
Todas esas películas de juicios que se han hecho en Hollywood con los mejores actores y directores de la historia son pura filfa si la comparas con los interrogatorios a los que se ve sometido The Sinister Dr. Fauci como le suele llamar el, por así decirlo, ministerio fiscal, médicos y senadores, que le exigen que explique las razones por las que, primero, se estuvieron financiando laboratorios en los que se dedicaban a conseguir que los virus aumentasen su letalidad -gain of function- y, segundo, las medidas que se tomaron para combatir el supuesto virus -seguramente escapado de uno de esos laboratorios-, entre ellas, la más criminal, la orden de que las personas mayores no fuesen tratadas.
Da la sensación de que, por fin, Serlock Holmes ha pillado a Moriarti y le está sometiendo a juicio a puerta abierta. Moriarti, por si no lo saben, es la representación del mal absoluto y, como tal, absolutamente escurridizo. Como el siniestro Dr. Fauci, para que nos entendamos. La cara de ese señor mientras escucha los cargos que se le hacen es digna de ver. Destila por todos los poros superioridad moral. Como ha dicho uno de los interrogadores, son las clásicas tácticas comunistas de los funcionarios de por vida: se sienten por encima de la ley. ¡Absolutely despicable! -¡Absolutamente despreciable!-.
Yo lo siento por todos los que prefieren que nadie remueva su conciencia para que salga a la luz que se ha dejado engañar. Pero es que la verdad es tozuda y siempre pugna por salir a la luz. Y cada día que pasa alumbra un poco más. Hay por ahí muchos doctores Faucis siendo interrogados en comisiones parlamentarias. Pero no se engañen, porque la madre del cordero está en el centro del imperio. Lo que allí pase, correrá después por el mundo como un reguero de pólvora.
Por eso, la gran cuestión ahora es: ¿irá o no irá a la cárcel el Dr. Fauci? ¿Se le volverá a escurrir una vez más Moriarti a Serlock Holmes? En cualquier caso, de ser así, lo pagaremos con más miseria moral. Aunque no sé si ya nos cabrá un poco más de tan ahítos como estamos de ella... los que hemos sido funcionarios... siniestros doctores Fauci.
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