jueves, 13 de junio de 2024

Gasolineras

 Por lo visto el político Borrell en una entrevista que le hace el periódico El País, ¡acabáramos!, ha dicho que Rusia es un enano económico y que, en definitiva, no es más que una gasolinera cuyo propietario tiene bombas atómicas. No ha tardado en contestarle la portavoz del ministerio de asuntos exteriores de Rusia, una señora, por cierto, de las de quitar el hipo, no solo por guapa sino, sobre todo, por elegante. Ha dicho: ustedes los europeos, en tanto se deciden si son hombres o mujeres, lo mejor que podrían hacer es estarse callados. A continuación, ha explicado las ventajas de ser una gasolinera, entre otras, que las empresas no se te vayan en busca de una energía más barata. 

El Borrell ese, pues claro, blasona de socialista: ¿qué más se puede añadir para hacerse una idea sobre sus capacidades? Personalmente, siempre me pareció un pedante presuntuoso. Por lo visto tiene varias carreras universitarias, lo cual, en principio, debiera darle un plus de crédito, pero no conviene engañarse al respecto: conocimiento no implica sabiduría. Y, si sigues Pessoa, sabrás que a mayor erudición del conocimiento, menor erudición de la sensibilidad. En mi pueblo, tal evidencia se expresaba con un: "el que mucho abarca, poco aprieta". Desde luego que no hay que dejarse deslumbrar por la masa muscular porque necesita mucha sangre para oxigenarse que se la roba al cerebro. En fin, allá cada cual con sus particulares implicaciones. 

Ahora que, lo que ha dicho la rusa, tiene miga para dar y tomar. "Hasta que no decidan si son hombre o mujeres..." La cosa es muy fuerte. Eso de que vayan por las escuelas los mariquitas, o las bolleras, explicándoles a los niños que lo que tienen entre las piernas no significa nada, que ellos pueden escoger lo que quieren ser, pues, la verdad, no me explico cómo los padres de esos niños no toman cartas en el asunto, es decir, como no van al colegio y agarran al mariquita y al director y los forran a hostias. Porque esto, ya, es una cuestión de hostias. Y al que no se lo crea porque es muy bueno, tolerante, comprensivo y todas esas cosas tan socialistas, le ponía yo a ver todos esos vídeos que hay en YouTube en los que gente joven cuenta como arruinaron la vida por haber hecho caso a aquellos mariquitas que fueron por su colegio contando las milongas del derecho que todos tenemos a elegir nuestro género. Parece increíble que cosas así puedan suceder, pero suceden porque políticos como Borrell no solo las toleran sino que las promueven. Estamos en lo de siempre, mientras la gente se entretiene con cosas así no se fija en lo que le roban los políticos. 

¡Qué decadencia, Dios mío! Lo País, Borrell... a los mandos de la nave. Sin duda los rusos tienen muchas razones para frotarse las manos... ni siquiera van a necesitar las bombas atómicas que tienen en la gasolinera, porque la nave que les ataca va directa a estrellarse en las escolleras.

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