jueves, 31 de octubre de 2024

El club de los denigradores

Lo del club de los denigradores del franquismo es algo que recuerda a lo de la leyenda negra. En realidad, por lo menos aquí en España, los defensores de la leyenda negra y los denigradores del franquismo vienen a ser los mismos. Son los que se han inventado eso de la "memoria democrática", un sintagma que se las trae con abalorios. Supongo que, para ellos, también el entendimiento y la voluntad son susceptibles de ser democráticos porque, ya puestos a calificar a las potencias del alma, por qué vamos a pararnos en mientes. 

Desde luego que Franco sacó a España de la miseria; eso, hay que ser, no solo miserable, sino ignorante, o simplemente idiota, para no reconocerlo, pero no nos engañemos, porque a la postre, Franco nos jodió bien jodidos ya que nos metió por la puerta de atrás el régimen político que querían sus detractores, es decir, la socialdemocracia pura y dura, o sea, un comunismo de cara amable. Pero vete tú a explicarles esto a ese club de denigradores: directamente les estalla la cabeza. 

El problema de Franco era exactamente igual que el de los comunistas: no creía en el individuo. "No se os puede dejar solos", dijo en cierta ocasión. Odiaba el liberalismo. Para él, todo tenía que estar bajo la égida del Estado. Desde luego que no tenía nada de original; se adaptó a la moda del momento. Y no le costó ir evolucionando el look a medida que las circunstancias iban cambiando; el hacer del turismo la industria reina del país exigía concesiones, pero nunca hasta grados que pusiesen en peligro la idea hegemónica: la libertad individual es el mal en sí. 

Así fue que, con una economía planificada por tipos inteligentes, aquellos López, España salió de la miseria material a la vez que entraba en otra miseria mucho más grave, la del individuo irresponsable. Es una historia paralela a la de, pongamos que la de Rusia, si bien menos exagerada. Por eso cuando llegó a España  la milonga de la democracia, lo mismo que en Rusia, se encontró con una devastación moral que la hacía inviable. Para que una democracia sea viable se necesitan individuos capaces de hacerse cargo de su propia vida y, para eso, como bien saben los judíos, son necesarios cuarenta años, por lo menos, de desierto... cosa a la que no veo yo que vayamos a someternos por las buenas. 

En fin, el club de los denigradores, esa pobre gente incapaz de evolucionar en la escala filogenética. Es el eterno ¡viva las caenas! o, puestos a actualizarnos, dígame usted de qué tengo que vacunarme que de inmediato me pongo a la cola.    

miércoles, 30 de octubre de 2024

The Global Revolution Against Tyranny Happening Now

"Believe Me When I Tell You This Is MUST-WATCH! RFK Jr. Insider Del Bigtree Lays Out Everything You Need To Know Concerning The Global Revolution Against Tyranny Happening Now"

(¡Créeme cuando te digo que  esto es importante! Robert Kennedy Jr. expone en la cadena televisiva Del Bigtree todo lo que necesitas saber sobre la revolución global en curso contra la tiranía.)

Esto es lo que comentaba el otro día Alex Jones. ¿Alex Jones?, me dirá alguno. Y yo le contestaré, sí, Alex Jones, ¿no le conoces? Ni a Joe Rogan, supongo. Ni a Del Bigtree. Claro, según YouTube son de extrema derecha. Pues por eso mismo debieran interesarte, por ser calificados de extrema derecha por la ideología oficial; justo la misma ideología que nos ha llevado a este galimatías en el que estamos viviendo. No hay nada, diría yo, que prestigie tanto la figura de cualquiera como el que sea calificado de extrema derecha  por los medios oficiales, es decir, por la zurdería internacional. Prestigiado, quiero decir, entre la gente que piensa por si mismo, que, en contra de lo que creen los zurdos, cada día son más y más, pero muchos más. 

¿Qué es ser de extrema derecha en estos tiempos que corren? Te lo diré y espero que lo puedas soportar. Ser de extrema derecha no es ni más ni menos que aspirar a tomar el control de tu propia vida. Por así decirlo, arrancarlo de las garras del Estado. 

Es la autentica guerra en curso, de la que Argentina es la avanzadilla. Ahí le están saltando al cuello a Milei toda esa gentuza que mamaron a los pechos de aquellos jesuitas de las reducciones del Paraguay. Presidentes sudamericanos cuyo principal mérito es el haber sido guerrilleros y haber matado a mucha gente de bien. Fidel Castro fue el paradigma de esa ideología devastadora. Y ya ven en qué ha venido a dar Cuba, la Perla del Caribe, diez veces más rica que España cuando llegó el Comandante y mandó parar. Claro que eso no quita para que el Comandante se convirtiese en uno de los hombres más ricos del continente. 

Ese es el punto de inflexión -la segunda derivada- en el que estamos. Es el despertar. Mi nieto se fue de Londres a Medellín con sus bártulos de trabajo. Pero ahora quiere irse a vivir a un paraíso fiscal. A sus veinte años ya es perfectamente consciente de lo que son las garras de los Estados. Él y todos sus amigos. Y, poco a poco, toda la juventud del mundo mundial. A este paso no va a haber paraísos para todos. La ascensión de la curva es imparable. 

En fin, entre unas cosas y otras, pienso que me voy a ir de aquí con la conciencia de dejar el mundo en trance de sacarse de encima un montón de mugre.

martes, 29 de octubre de 2024

Tiempos movidos

El otro día, por fin, la BBC reconoció esa cosa tan molesta para tanta gente que es ni más ni menos que el aluvión de efectos secundarios, muchos de ellos irreparables, que han causado las vacunas del Covid-19. La cosa tiene una importancia decisiva, porque una vez reconocida por la oficialidad la relación causa/efecto, lo inevitable que se deriva de ello es la cuestión de las reparaciones: ya hay millones de personas echando los papeles para reclamar lo que le corresponde.  Porque es que, si millones de personas se inyectaron la pócima milagrosa no fue por otra causa que porque el gobierno implementó una campaña de fearmongering -amedrentamiento para que nos entendamos- que hacía muy peligroso -incluso perder los empleos o no poder entrar en lugares públicos- el no cumplir con el rito. 

De todas formas, lo interesante, por gracioso, ha sido la forma de dar la noticia. Y es que, a modo de preámbulo, el locutor ha resaltado los seis millones de vidas que salvó la administración de esa vacuna. Así, porque lo digo yo que, como soy Dios, no necesito presentar evidencia alguna al respecto. Esto nos da una idea de hasta qué punto es gentuza la gente que se ha hecho con el poder en Ingalaterra, que decíamos en mi pueblo. No pueden parar de mentir; es algo compulsivo, como lo de Don Juan tirarse tías, por citar algo de actualidad.  

El caso es que el gobierno ya ha sugerido que va a montar un sistema de indemnizaciones del estilo del que montó cuando, hace unos años, el Sistema Nacional de Salud transfundió a miles de personas sangre contaminada. Indemnizaciones, bien sure, pagadas con dinero público. Así, piensan ellos, todo queda en casa, y aquí paz y después gloria: a seguir haciendo guateques en el Nº 10 de Downing Street. Pero me parece a mí que esta vez va a ser que no; hay demasiada gente que está muy farruca y, sobre todo, tan organizada, que va a ser muy difícil torearla: ya han dicho que esas indemnizaciones las tienen que pagar los laboratorios que engañaron a la gente. En definitiva, el lío es morrocotudo porque los gobiernos firmaron contratos con los laboratorios en los que les eximían de toda responsabilidad respecto a efectos secundarios. Para mí, y para mucha gente, la cosa esta clara, los que tienen que ir, si no al patíbulo, que sería lo suyo, sí a la cárcel son los gobernantes que firmaron aquellos contratos y, también, la parte contratante de la segunda parte, es decir los CEO´s de los laboratorios por haber ocultado información que de haberla conocido nos hubiese ahorrado toda esta siniestra historia. 

En fin, que presiento que vienen tiempos movidos. 

lunes, 28 de octubre de 2024

Homeless

Paseaba ayer al atardecer con María y al pasar por los jardines de Pereda vimos que había montado un operativo, que le dicen, policial considerable: más de diez coches y como veinte o treinta policías. No tardamos a apercibirnos del objetivo de tan sorprendente despliegue de fuerza: desalojar del templete de la música a media docena de homeless que se habían instalado allí. Uno de aquellos desgraciados gritaba: ¿quién me va a pagar el bocadillo que me han tirado? Y los polis se reían.

El caso es que la ciudad se va llenando poco a poco de adornos luminosos con vistas a la Navidad, la fiesta del amor y la compasión. Pero como dicen los catalanes, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa; y esos desarrapados dan un cante allí que no se puede aguantar... instalados con su balumba de andrajos en plena milla de oro, como quien dice. 

Uno con los años se va ablandando y quisiera poder echar una mano a esa gente... un día como ayer, tan desapacible. Porque los dones que les fueron dados al nacer ni siquiera les alcanzan para acceder a la categoría de pícaros. De no haber sido así, estarían, al menos, en un Patio de Monipodio donde se les enseñaría a rajar bolsas. Sin embargo, en su extrema indigencia, se diría que todos ellos comparten la que sería la más elevada de todas las cualidades humanas: el amor a la libertad. En muchos, supongo, ha sido un exceso de ese amor a la libertad unido a un amor propio desaforado lo que los ha llevado a ese estado que quizá no sea tan lamentable como nos parece desde nuestra confortable posición; yo les veo merodeando por los alrededores de la biblioteca, tomando de asiento lo que es de paso, y casi que les envidias. Porque están bien comidos y vestidos, tienen sitios para asearse, y no faltan zaguanes ni cartones para protegerse de las inclemencias de la noche. Los tipos parecen conservar su dignidad intacta; es raro al que ves mendigando.  

Los mendigos son otra cosa. Muchos de ellos forman parte de mafias que les van distribuyendo por la mañana en lugares idóneos para la mendicidad. Otros, van por libres y han sabido ganarse una clientela a golpe de tesón. Hay mucha literatura al respecto, desde el Guzmán de Alfarache a un añadido que tienen las memorias de Torres de Villarroel donde se cuenta cómo estaba organizada la mendicidad en la Salamanca del siglo XVIII. El caso es que los mendigos suelen tener siempre casa en la que dormir y no es raro que tengan ahorros. Nada que ver con los homeless.

Sin duda esa gente es un toque de atención. Nadie está libre de deslizarse por la pendiente de la indigencia. Y porque todos llevamos en lo profundo de nuestra conciencia ese temor es por lo que brota en nosotros espontáneamente el sentimiento de la filantropía. O brotaba, porque desde que los políticos se inventaron la milonga de la justicia social todo se empezó a joder. ¡Que lo solucione el Estado!, gritamos ahora ante la visión de cualquier miseria humana. No cabe duda de que el Estado ha hecho todo lo que ha podido para endurecer nuestros corazones. Deberíamos, pienso, ser más combativos contra eso y volver por donde se solía, o sea, por el camino de la filantropía que tan altos rendimientos proporciona al que lo transita. No olvidemos que por la filantropía es por donde más directo se llega a la nobleza. ¡Que lo sepan!

domingo, 27 de octubre de 2024

Incidente chusco

 Ayer por la mañana tuve un incidente chusco del que afortunadamente salí sin mayores consecuencias: apenas una erosión a lo largo de la espinilla de la pierna derecha. No suelo contar este tipo de contratiempos que me acaecen de vez en cuando como a todo hijo de vecino; me parece de pésimo gusto. Pero éste le voy a contar porque estoy seguro de que a Fede le va a hacer mucha gracia, y es que no es para menos. Bueno, nosotros nos entendemos. 

Ayer por la mañana iba hacia Mercadona a paso vivo porque no llevaba suficiente abrigo para el frío que hacía. Ya me quedaba poco para llegar, cuando vi que venía de frente un ciego con su bastón blanco y una pareja de perrazos que a duras penas conseguía controlar. Iba absorto, haciendo consideraciones acerca de aquellos dos perros, cuando, justo al cruzarnos, noté algo entre las piernas y, de inmediato, di con mis huesos en el suelo. Visto y no visto, me levante - gracias a los dioses omnipotentes, conservo un grado de agilidad considerable-; me hice un somero reconocimiento y vi que no me había pasado nada. Entonces, me puse a pensar en cómo demonios había venido a parar entre mis piernas el maldito bastón del ciego, que, por cierto, se llamó Andana y siguió su camino como si nada hubiese sucedido. No me costó mucho desentrañar el entuerto porque un par de señoras jóvenes acudieron solícitas a auxiliarme -los viejos todavía suscitamos alguna compasión-; una de ellas me lo explicó todo: el ciego había inclinado el bastón hacia la derecha buscando la pared y así fue como se me metió entre las piernas. No es cosa que suela pasar, pero aquel ciego iba muy inquieto tratando de poner orden a la pareja de perros y se ve que no tuvo en cuenta que por las calles suele circular gente. En fin, un accidente como otro cualquiera; un aviso, si quieren, que te envían los dioses para que estés atento porque, como se suele decir, donde menos lo esperas, salta la liebre. 

Resumiendo, que hice la compra en Mercadona y, de regreso ya en casa, me di cuenta de lo de la erosión en la espinilla: la limpié un poco con betadine y, acto seguido, me senté en el reclinable Ikea a continuar con lo de Bernal Díaz del Castillo. Los españoles tienen preso a Montezuma -una prisión muy suigéneris- y Bernal se deshace en elegios a la calidad humana de Montezuma. Bien es verdad que Montezuma no para de hacer regalos a los soldados que le custodian... así, cualquiera es bueno. En cualquier caso, ya se está mascando la tragedia de la Noche Triste. Desde luego que será Historia, pero, como libro de aventuras, no creo que pueda tener parangón. Les iré contando.     


sábado, 26 de octubre de 2024

Divagaciones

El profesor García Maestro es, con su estilo un tanto atrabiliario, una de mis cabezas de referencia en este país. De eso no me caben muchas dudas. Es un hombre que sabe cavar hondo como pocos cuando se dedica a lo suyo que es la literatura. El otro día me mandó María un vídeo suyo dedicado a Torrente Ballester, de resultas de lo cual me veo ahora leyendo "El Quijote como juego". En este libro, que viene a ser una tesis doctoral, Torrente desmenuza hasta la exasperación las entrañas del libro de Cervantes. Yo ya le había escuchado a Torrente, en mis años salmantinos, un par de conferencias sobre El Quijote de las que había salido lleno de nuevas ideas. Por cierto, que, en este libro, comienza agradeciendo a Ortega, tan olvidado, "Meditaciones del Quijote" que, dice, tanto le ha aportado para entender, no solo El Quijote, sino la literatura en general. Me ha alegrado, leer eso, porque esas Meditaciones siempre han sido, diciéndolo de una forma un poco cursi, uno de mis libros de cabecera. 

García Maestro no se cansa de repetir lo difícil que es leer literatura, cosa con la que no puedo estar más de acuerdo. Así es que él, lo mismo que Ortega, lo mismo que Torrente en este libro del que les hablo, se dedican, con la generosidad que les caracteriza, a echarnos una mano para que, por lo menos, aprendamos a utilizar la azada con la que se cava. Porque es un aprendizaje imprescindible si quieres hacer de la literatura algo más que mero entretenimiento. Es decir, si quieres romper la costra y profundizar unos cuantos metros, cosa que, de conseguirla, puede poner patas arriba -desmentirte- algunas de las convicciones que te estaban sustentando. 

Por lo visto, Torrente, no podía escribir si no volvía a leer todos los otoños El Quijote. Era para él como una especie de renovación porque, me imagino, cada año recibía con esa lectura su buena dosis de desmentidos. Al menos, eso es lo que me ha pasado a mí cada vez que lo he leído, que ya van siendo unas cuantas... y otra que está a punto de caer si los dioses omnipotentes me dan cuerda para ello. 

El caso es que, leyendo este libro de Torrente, lo primero que se me ocurre es que algunos nos tiramos a la piscina sin habernos cerciorado antes de la cantidad de agua que tiene. Uno se pone a escribir como si tal cosa estuviese al alcance de cualquiera. Y sí, claro, lo está, pero solo si utilizas la escritura como método de aprendizaje de ti mismo.  Uno escribe, se relee al cabo de unos días o meses y, si no es muy tonto, cae en la cuenta de hasta qué punto están limitadas sus capacidades en todos los órdenes del intelecto. Y así se aprende, yendo a buscar por ahí con qué corregir esas carencias que has observado en ti. Poco a poco, con el sacrificio, los dioses, se van apiadando ti y te regalan algún don. Pero no conviene engañarse al respecto: el don de la creación está reservado a los predestinados y eso se les nota desde niños. 

Sea como sea, uno insiste. Lee y entiende lo que puede. Escribe y llega a donde llega. No es más que un camino hacia ese lugar mítico que llaman conocimiento; el de uno mismo y el del mundo que le rodea... con toda seguridad dos imposibles metafísicos. 

viernes, 25 de octubre de 2024

¡Pues anda que no...!

Me contaban esta mañana que todo el país está absorto con la historia de un político al que le han hecho dimitir de su cargo por ser un Don Juan. Me imagino que el rimbomborio tendrá que ver con el hecho de que se acerca el uno de noviembre, Todos las Santos, cuando la tradición española es que la gente se acerque a los teatros a ver el Don Juan de Tirso o, más frecuente el de Zorrilla: ¡cuán gritan esos malditos, / pero mal rallo me parta / si en acabando esta carta / no pagan caro sus gritos. 

Bueno, digo yo que, quizá lo que ha pasado aquí es que, la gente ha decidido pasar de la ficción e ir directamente a lo real. Porque, ¡anda que no hay por ahí donjuanes en donde escoger! Y es que en el imaginario de cada macho hay un triunfador en la berrea. No hay nada que apuntale tanto el ego como ir por ahí dejando la semilla; lo dice Houelebecq y yo le creo a pies juntillas. Seguramente es un problema de madurez, no lo discuto, pero ¿por qué habrían de madurar todos los hombres a su debido tiempo? ¿Y cuál es ese debido tiempo? Y si todos fuesen maduros, ¿cómo se las iban a apañar las mujeres a las que les cuesta madurar? ¿Acaso no son los donjuanes su necesaria escuela de vida?

Yo no sé qué pasa en el mundo de hoy que de todo se hace victimismo. Se ve que es la moda. ¿Se imaginan la noche de gloria de cualquiera de las chonis que consiguieron ligarse en un bar de Malasaña a ese político al que han hecho dimitir? Claro, después del subidón, el bajón, y a quejarse. ¡Qué poca clase! Esa es la cuestión, que se ha perdido la clase. ¿Qué otra cosa podíamos esperar tras tantos años de socialismo? Un verdadero asco. Hasta la jodienda quiere enmendar esa gentuza. Claro que, también en eso se estrellarán. ¡Pues anda que no...!

jueves, 24 de octubre de 2024

Fardo

Intentar comprender como son realmente las cosas, primero; después, desentrañar el porqué de que así sean. La Metafísica de Aristóteles, los Elementos de Euclides (la lógica), el Zen (contemplación) budista, me dice Santi, son las tres patas del conocimiento universal. 

La pasión por conocer es, diría yo, la seña de identidad de la especie humana. Y esa pasión, seguiría diciendo, es la consecuencia de la angustia que nos produce el haber tomado conciencia de nosotros mismos, lo que equivale a decir, que llevamos de continuo sobre los hombros el fardo de la muerte. El conocimiento sería, entonces, la mejor herramienta que tenemos para aliviar el peso de ese fardo. 

Y es que cuando estás intentando aprender algo es como si estuvieses flotando por las esferas siderales. Estás, entonces, como salido de este mundo de miserias. Salido, quiero decir, de una forma natural. Porque también puedes salirte de otras mil maneras que, a la postre, suelen ser remedios peores que la enfermedad en sí. 

Personalmente, soy optimista al respecto. Y es que todos esos millones -miles de millones- de visitas que tienen cada día los videos dedicados al aprendizaje de las matemáticas, la física, la filosofía, la música, etc., tienen que querer decir algo respecto de la evolución de la humanidad. Algo así como que se está creando una conciencia colectiva de que todos esos remedios que se compran en las tiendas son pura filfa. Al final, volvemos al conocimiento primigenio, es decir, que es mediante el sacrificio que supone el esforzarse como mejor aliviamos el peso de ese fardo de angustia que nos tocó en suerte por habernos hecho humanos. 

miércoles, 23 de octubre de 2024

THE NEED FOR ILLUSION IS DEEP

Mi amigo Pedro me pondera por lo muy alto al escritor Saul Bellow. Creo que es estadounidense, pero, pal caso es lo mismo, porque lo traigo a colación a propósito de una frase suya que encontré ayer mientras indagaba en los porqués de que gentes a todas luces muy inteligentes lleguen a meterse en pantanos que se diría propios de los descerebrados. La frase en cuestión es así: " A GREAT DIAL OF INTELLIGENCE CAN BE INVESTED IN IGNORANCE WHEN THE NEED FOR ILLUSION IS DEEP". Sin duda es una frase bastante críptica cuya traducción exige no poca imaginación. Sería algo así: "cuando la necesidad de vivir en la ficción es profunda hay que invertir mucha inteligencia para convertirse en ignorante."

Fundamentalmente, vivir en la ficción de las ideologías. Diría yo que las ideologías dominantes hoy día tienen una concepción mecanicista de la naturaleza. El atractivo de esas ideologías se deriva de una visión utópica de un paraíso artificial. El mundo, y la humanidad que lo habita, es una máquina y, como tal, puede ser comprendida y manipulada. Las averías de esa máquina, que producen sufrimiento, pueden ser reparadas. Y, ya puestos, puede ser posible, incluso, eliminar la muerte -ya les decía ayer que hay científicos, alguno laureado con el Nobel, que andan pregonando por ahí que estamos a dos pasos de conseguir la inmortalidad-.

Se necesita mucha inteligencia para construir teorías que hagan parecer real la ilusión de un entendimiento racional de lo inaprensible. Piensen solo en la macanada esa del Big-Bang para darse cuenta de hasta qué grado de soberbia han llegado las personas más inteligentes, esas que se pasan la vida jugando en el subsuelo de Ginebra con un cachivache que nos ha costado miles de millones. Porque la realidad no es otra que la imposibilidad de comprender, por su infinita complejidad, los mecanismos que rigen lo creado. Pero para eso están las religiones, que empaquetan todas esas ilusiones con papel de regalo, como se hace en Navidad, para dar el pego.

Resumiendo, todo es religión. Las hay que dicen creer en Dios porque aceptan la inaprensible comprensión de lo creado. Y las hay, también, que dicen no creer en Dios porque desde que se sabe eso del Big-Bang ya no le necesitan para nada; lo que necesitan, entonces, es ingenieros sociales que perfeccionen la máquina y, caso de avería, que la reparen. 

Una vez más, les pido perdón por tanto como me reitero, pero es que, visto lo visto, estoy utilizando mi poca inteligencia en elaborar teorías que justifiquen mi solo creer en Dios y en el bicarbonato. 

 

martes, 22 de octubre de 2024

Sacrificio

Doy infinitas gracias a los dioses omnipotentes por haberme dado la oportunidad de vivir el episodio histórico conocido como pandemia del covid-19. Después de casi ocho décadas de vida regalada, la así llamada pandemia me puso ante una realidad incomprensible que me obligó a reconsiderar toda la estructura ideológica en la que me había venido apoyando para andar erguido por la vida. De pronto, dejaron de encajarme todas las piezas y no me quedó más remedio que pensar en hasta qué punto me había dejado infiltrar por la propaganda. 

Mattias Desmet dice:

"The transition from democracy to totalitarian technocracy is not an elite conspiracy, but the process of a whole society succumbing to a new dominant ideology." (La transición de la democracia al totalitarismo tecnocrático no es algo debido a la conspiración de una élite, sino un proceso por el cual toda la sociedad va sucumbiendo a una nueva ideología,)

Una nueva ideología que consistente en pensar que, como hemos avanzado tanto en nuestro conocimiento de la naturaleza, ya no necesitamos creer en Dios porque nosotros nos hemos convertido en dioses -ubicuidad y omnisciencia-. De hecho se veían por ahí científicos, supuestamente del más alto nivel, proclamando que estamos a dos pasos de conseguir la inmortalidad. 

Recuerdo la ufanía que me embargaba cuando manejaba todos aquellos aparatos para medir constantes biológicas. Me costó años descubrir que todo aquello era pura filfa que solo servía para apuntalar mi autoengaño. Dejé aquello y me fui por ahí a vivir como las bestias carroñeras de lo que se pilla por los estercoleros, pero tampoco de esto fui consciente, porque necesitaba seguir autoengañándome para no derrumbarme.   

Fue durante aquel aislamiento forzoso al que nos sometieron cuando, leyendo a los clásicos, me di cuenta de que el gran error de mi vida había sido pensar que se puede vivir sin creer en Dios. ¡Con lo llevadera que hace la vida esa creencia! Porque es precisamente esa creencia la que te permite vivir en la incertidumbre sin por ello padecer ansiedad. Solo necesitas confiar en que, si le ofreces sacrificios, Él se encargará de todo. 

Sí, eso comprendí cuando lo de la susodicha pandemia, que en el sacrificio está la salvación. Algo bien tonto, desde luego, porque toda la filosofía de la vida que se desprende de los textos sagrados, desde la Ilíada a la Biblia, pasando por El Criticón y todo lo que ustedes quieran, no es otra que esa, que o sacrificas a los dioses o se te llevan los diablos. 

En fin, perdonen que me reitere, pero es que yo solo quiero ayudar. 


lunes, 21 de octubre de 2024

Batiburrillo

El ser humano siempre ha tenido la obsesión de su pasado, de querer saber de dónde viene. De hecho, una estirpe que se puede remontar unas cuantas generaciones atrás tiene como un label de nobleza, cosa que produce una sensación de superioridad en quien lo ostenta. Y es que lo de mantenerse en el machito no es cosa fácil; lo suyo son las tres generaciones: padre bodeguero, hijo millonario y nieto pordiosero. Testigo de ello son todas esas casas solariegas arruinadas que vemos por la geografía. 

Pero esa obsesión no solo se atiene a lo particular sino que se extiende a lo general y por eso es que vemos esas legiones de locos apasionados que escarban en la tierra, en la lengua, en la sangre, buscando indicios que les permitan conjeturar con ciertos visos de certeza el porqué de que los de tal lado tiendan a ser rubios, los del otro, morenos, los unos hablan una lengua con tales características, los otros con otras completamente diferentes... y un montón de cosas más que marcan las diferencias. Son los arqueólogos, los lingüistas y, de unos pocos años para acá, los genetistas. 

El caso es que ese rastreo ha ido generando una teoría que nos permite remontarnos muy atrás en la historia de la humanidad. Una historia hecha de migraciones: unas veces por mera subsistencia y otras por posibilidades de acrecentar el poder. Sea como sea, la gente nunca ha parado de ir de aquí para allá y por eso el mundo actual es como es, con sus incomprensibles conflictos que se remontan a agravios entre antepasados remotos... 

Les cuento estas cosas porque, Santi, lingüista hasta el tuétano de sus huesos, indaga, descubre y, luego, tiene la deferencia de contarme sus andanzas y opiniones. Está estudiando ahora el indoeuropeo, una lengua originaria de por el norte del Cáucaso o así, y que, por diversos motivos, se constituyó en la semilla que dio como fruto el mayor grupo de lenguas habladas en el mundo actual. Es muy posible que el motivo principal de la expansión de esos indoeuropeos fuese el haber sido los primeros que domaron animales e inventaron la rueda. Eso les habría dado una superioridad táctica sobre las demás tribus que les hacía invencibles. Algo parecido a lo que pasó con los españoles cuando llegaron a América: con su superioridad tecnológica fueron considerados como dioses -teules, les decían- y, por tanto, invencibles. Y ese es el asunto, que el que vence impone su lengua, aunque nunca del todo, porque la nueva lengua tiene que competir con la original que es la que las madres enseñan a sus hijos de forma natural. Al final, de ese batiburrillo van surgiendo las nuevas lenguas, todas del mismo padre, pero con madres diferentes. 

Desde siempre, todo en el mundo ha sido un batiburrillo y por eso sorprende tanto que se insista por parte de ciertas ideologías en asuntos como el de la pureza de las razas o la perpetuación de las lenguas. Ni lo uno ni lo otro ha existido nunca ni existirá por siempre jamás. Y para recordárnoslo están ahí esos locos escarbando en la tierra y en los libros y, como les decía, desde hace poco, en la sangre. 

domingo, 20 de octubre de 2024

Desrebañizar

Ayer estuve escuchando la entrevista que le han hecho en la plataforma UnHerd a Mattias Desmet. UnHerd es una de esas plataformas informativas nacidas a rebufo de la manipulación padecida en los tiempos de lo que se dio en denominar pandemia. Ya saben con qué facilidad el idioma inglés crea palabras: UnHerd no es más que la negación de la palabra rebaño por medio del prefijo un. Si a herd, en vez de como sustantivo lo tomamos como verbo, tendríamos la palabra que traducida al español vendría a ser algo así como desrebañizar, o sea, sacar a la gente del rebaño.

A Mattias Desmet le conocí al poco de comenzar el circo cuando publicó un video en YouTube con un análisis estadístico pormenorizado de los datos oficiales en donde se demostraba que la narrativa oficial era una burda exageración de lo que estaba pasando. Rápidamente el vídeo desapareció del mapa, pero muy poco después apareció en Telegram la plataforma World Doctors Alliance, avalada por la firma de más de cien mil médicos, biólogos y demás oficios relacionados con las cuestiones de la salud; pues bien, en esa plataforma menudearon entrevistas y publicaciones de Mattias que ayudaron a confirmarme en lo que ya estaba yo sospechando, o sea que todo aquello era un circo que nada tenía que ver con la cuestión sanitaria.

 "Are you suffering from mass formation psychosis?" (¿Está usted padeciendo una psicosis a causa de la manipulación informativa de las masas?) Por cierto, ¡qué difícil resulta reproducir en otros idiomas esa propiedad sintética del inglés! Al menos en mi caso. Pero éste es otro asunto. A lo que iba era a lo de la mass formation psychosis. De qué manera se produce, por medio de la manipulación informativa, una sicosis colectiva. Se tienen que dar circunstancias sociales para que ello sea posible, dice Mattias, y la sensación de aislamiento -soledad y depresión con su correspondiente ansiedad- que tienen altos porcentajes de población desde hace siglo y medio para acá, quizá desde que se desmantelaron las religiones tradicionales, es la circunstancia idónea para que la gente agarre al vuelo la posibilidad de entrar en comunión por medio de un objetivo común: destruir al virus en este caso. Desde luego que es una explicación que en absoluto es desdeñable, por más que en psico-sociología ya sabemos que por mucho que se afine nunca se podrá pasar de la conjetura. Conjeturas más o menos plausibles: eso es todo.

Por qué, sigue conjeturando Mattias, a la postre no tienen éxito estos experimentos de mass formation, pues porque siempre hay una minoría, entre un uno y un diez por ciento, que se mantiene firme en sus principios éticos y sabe que su obligación es indagar la verdad de las cosas. Es esa minoría la que descubre el pastel y lo echa todo por tierra. No hubo más que observar la furia con la que se entregaron las autoridades políticas a demonizar cualquier forma de disidencia con el discurso oficial. Era tan ridículo que no consiguieron otra cosa que vacunar cada día a más gente contra la manipulación informativa, o lavado de cerebro si mejor quieren. Y por esto es por lo que Mattias es optimista respecto al próximo futuro, por la cantidad de gente que ha quedado vacunada, no precisamente contra el covid, sino contra la manipulación por parte de los más diversos poderes. Por así decirlo, añade, en los próximos tiempos se va a producir una revolución metafísica: la del porqué de las cosas, sus principios, su ser o no ser. Bueno, y añade muchas cosas más que me parecieron de mucha enjundia, pero no quiero extenderme; si alguien quiere, con los datos que he dado, no le costará encontrar el video. 

En definitiva, que las autoridades políticas fueron por lana y salieron trasquilados. Y ahora se desgañitan queriendo poner puertas al campo de la información... los pobres. 

sábado, 19 de octubre de 2024

Paco con la rebaja

Veo que Milei ha quitado las subvenciones públicas al Dia del Orgullo Gay. La ética, señores, empieza por la estética, y este paso para restaurar la una por medio de la otra no me cabe la menor duda de que tendrá repercusiones por el gran valor simbólico que la sociedad ha venido dando a las cosas de los mariquitas. Nos habían querido convencer de que la libertad era que esa gente estuviese por ahí -hasta en las aulas de los niños- todo el día dando lecciones sobre como tienen que ser las cosas de este mundo. ¡Ya estuvo bien de dar el cante! 

Dice Camile Paglia que, cuando una cultura no cree en nada y lo tolera todo, esta condenada. A ella, que toda la vida se declaró lesbiana, le resulta intolerable esa preeminencia que las mafias homosexuales han alcanzado en numerosos ámbitos de la vida. Se dedica a recordar a la gente lo que pasó en Roma -lean a Juvenal-. Una cosa es que tú te lo montes en privado como te dé la gana y otra que te coloques en el centro de la vida pública alegando como mérito para ello el que te gusten las personas de tu mismo sexo. Si cunde el ejemplo, nacen menos niños, lo cual produce un debilitamiento social incalculable ya que nada madura tanto a las personas como el tener que sacar hijos adelante -eso es como ir a la guerra todos los días-. Y que me perdonen los que no tienen hijos, que en no pocas ocasiones pueden alcanzar mayor madurez que los que los tienen, pero en cuestiones sociales lo que cuenta es la estadística y, al respecto, pocas dudas hay de que los con hijos se preocupan mucho más por el futuro. 

El caso es que a Milei no le falta quien le alabe el gusto -en las redes sociales, quiero decir-, pero por cada uno que se lo alaba hay mil que le denuestan. Al fin y al cabo, el papel que está jugando es el de "Paco con la rebaja". Claro, la gente de ahora no sabe lo que es "Paco con la rebaja", pero yo me eduqué oyendo a mi padre sacar a relucir esa expresión a la primera de cambio. Él había vivido el desencanto de la República de los primeros treinta del siglo pasado y había visto llegar a "Paco con la rebaja" con mucho alivio. Todo fue enterarse de que ya estaba en el valle de al lado y no lo dudo un momento el irse por la noche, cruzando montañas, a su encuentro. Y es que, llegó y en cuatro días como quien dice estaba esto que no lo conocía ni su madre. Pero, claro, lo primero que hizo fue borrar de un plumazo todos los orgullos gays y similares y, eso, como cualquiera comprenderá, provoca odios sin cuartel. Restaurar los viejos valores -los de las tablas de la ley- no es cosa de hoy para mañana. Yahvé tuvo a los israelitas cuarenta años vagando por el desierto para que se fuesen haciendo a la idea. Y Paco nos tuvo otros cuarenta de la misma guisa para que pudiésemos llegar a la tierra prometida. Y en ella llevamos más de cuarenta y, como les pasó a tantos israelitas, cada vez más gente siente necesidad de adorar ídolos... y por eso es que la cosa cada vez se esté poniendo más insoportable. Así que, una de dos, o llega un nuevo Paco o será la Roma.  

viernes, 18 de octubre de 2024

La nueva buena nueva

Major Study of 1.7 Million Children Finds Myocarditis Only in Kids Given COVID-19 Vaccines

Researchers found the shots were minimally effective, quickly waned, and subjected vaccinated children and adolescents to heart damage.

(En la revisión de 1.700.000 niños y adolescentes solo se ha visto miocarditis entre los vacunados contra el Covid-19.

Los investigadores han constatado que las inyecciones son mínimamente efectivas, su efecto se desvanece rápidamente y hacen a los jóvenes más propensos al daño cardiaco)

Éste es uno de entre los numerosos estudios publicados que vienen a decir lo mismo. Y la cosa tiene perendengues, porque los gobiernos siguen recomendando esas vacunas, que son terapias génicas, con el agravante de que los jóvenes son prácticamente inmunes a esa especie de gripe que se trata de prevenir. Bien es verdad que, según tengo entendido, en la mayoría de los países, los padres se han puesto las pilas y el número de los que siguen obedeciendo no llegan ni al cinco por ciento.

Es curioso, porque en anteriores versiones de vacunas para diferentes virus, bastó la la publicación de un caso de efectos negativos para que los gobiernos se apresurasen a retirar la vacuna del mercado. Así que, ¡átame esta mosca por el rabo! Y, sobre todo, la indiferencia del respetable ante tan flagrante despropósito por parte de los gobiernos. ¿Qué es lo que está pasando aquí? Tanto hablar de socialización, empatía y todas esas mandangas y, a la hora de la verdad, nunca estuvo tan vigente que, al que Dios se la da, San Pedro se la bendice.

Escuchaba ayer a Camile Paglia disertar sobre este extraño presente en el que los jóvenes no saben quién fue Moisés. Pero es que ni siquiera saben quién fue Hitler que es de ayer como quien dice. Los educadores les quieren preservar de todo mal trago respecto de la historia. Se les quiere hacer creer que viven en el paraíso... el soñado por los comunistas, bien sure. Por eso es fundamental que no sepan quien es Moisés, porque Moisés es las tablas de las obligaciones molestas.

El otro delirio, según Camile, es borrar todo vestigio de religión. ¡Como si fuese posible vivir sin religión! Quitas una y el agujero que deja es inmediatamente llenado por otra. Aquel Dios de mi infancia, infinitamente poderoso, sabio, justo, principio y fin de todas las cosas, ha sido sustituido por el Estado que no es ni más ni menos que una caricatura de aquel Dios. El Estado apoyándose en la Ciencia que vendría a ser el Mesías, es decir, la buena nueva.

La Ciencia, todo es ciencia, sobre todo la de los médicos, que vendrían a ser los sacerdotes que la difunden. La gente, a la que tiene una edad, no habla de otra cosa que de esa religión. Se han aprendido miles de términos raros cuya verbalización les produce sosiego. Dicen resonancia magnética y ya se van a la cama más tranquilos. No puede fallar este Mesías que en vez de cruz nos trae remedio indoloro para todos los males.

Bueno, ustedes perdonen, ya lo dejo.
  

jueves, 17 de octubre de 2024

El método

Sigo con la Verdadera Historia y no alcanzo a comprender cómo semejante libro no se emplea en las escuelas para enseñar "arte de vida". Es difícil juzgar hasta qué punto esa historia se adapta a la verdad, pero eso poco importa a la hora de sus cualidades pedagógicas. Por así decirlo, en ese libro están condensados con ejemplos prácticos textos tan fundamentales como el recurso del método cartesiano o el arte de prudencia de Gracián. Todos los valores sobresalientes de la humanidad están ahí resaltados: el valor, la prudencia, la lealtad, la compasión, el sacrificio... pero, sobre todo, la inteligencia de Cortés y la, no menor, de los que supieron reconocerla. 

También es todo un tratado sobre el liderazgo. Cortés nunca toma una decisión sin antes haberla sometido al consejo de sus capitanes y soldados. El decide, pero no tiene el menor inconveniente en cambiar de opinión si el consejo recibido le parece bien razonado. Todo se asienta en el método, la prudencia y el valor. La soberbia y la codicia se castigan. Lo que se persigue es la gloria. 

Cortés era, sin duda, una cabeza privilegiada y, a eso, le añadía el haber pasado por Salamanca, un dato muy a tener en cuenta. Porque incluso las mejores cabezas necesitan pulirse y, si quieres hacer historia, cual era su caso, tienes que conocer la Historia. En ese libro, las referencias a los textos clásicos son continuas. Todas las situaciones remiten a otras semejantes que se vivieron en la antigüedad. Y eso es muy útil para razonar y decidir.  

Resumiendo, la Verdadera Historia es un libro que pretende ser Historia, pero es mucho más. Es sobre todo un manual sobre el método para alcanzar el verdadero sentido de la vida: la persecución de la gloria. Supongo que, más o menos, el método que siguieron Juan Roig o Amancio Ortega para llegar donde llegaron. Claro, la chusma siempre pensará que lo que persiguen los empresarios exitosos es el dinero, pero, ¡qué equivocada ha estado siempre la chusma!   

miércoles, 16 de octubre de 2024

Pereza mental

Este mantra del pedir perdón que se han sacado de la manga las izquierdas universales es para morirse de risa. En general, todo lo relativo a las izquierdas lo sería si no fuese por el rastro de desolación que han dejado, y siguen dejando, allí por donde pasan. Claro, antes, ser de izquierdas tenía un significado más o menos claro -la propiedad por parte del Estado de los bienes de producción, y de todo lo demás, incluidas las personas-,  pero, al haberse demostrado que la puesta en práctica de tales sinsentidos lleva al desastre irremisiblemente, han tenido que inventarse nuevas milongas por tal de que la íntima desazón que produce el fracaso existencial, con su rastro de envidia y rencor, tenga una válvula de escape so pena de reventar... ya lo decían antaño los clásicos: los sabios se tienen que equivocar a veces, para que los necios no revienten.

El caso es ese, que ahora han encontrado esa coartada para poder seguir dando el cante: pedir perdón por lo que hicieron los antepasados remotos. Ni al demonio se le ocurre semejante majadería. Pero en esas estamos. Y no se crean que es cosas de países tan chisgarabises como el nuestro, no, ni mucho menos, que he podido comprobar que en la superpragmática Gran Bretaña se pasan las horas muertas dándole al mantra de marras en los platós televisivos. 

Todo esto, como les decía, solo es achacable a la íntima desazón de los fracasos vitales. Esos fracasos que tienen como principal seña de identidad la vaguería. En general, los humanos no solemos ser muy conscientes de hasta qué punto nos condiciona la vaguería, sobre todo cuando afecta a la parte mental de nuestro ser. Seguramente, pocas desgracias humanas se puedan comparar a la de ser reacio al esfuerzo mental. Y no por nada, sino porque sin esfuerzo mental damos rienda suelta al componente animal que llevamos dentro. Por así decirlo, nos volvemos caníbales... como eran los mexicas, cuyos supuestos descendientes están ahora muy farrucos porque nuestros antepasados les sacaron de esas prácticas al parecer tan deleitosas. Aquellas gentes que se encontraron los españoles a principios del siglo XVI por lo que ahora es México, se habían inventado unos dioses cuya principal función era justificar el gusto por la carne humana. Exigían sacrificios de cuyos despojos disfrutaban los humanos. Ellos, nada por lo simbólico, como hacemos los cristianos que nos comemos el cuerpo y la sangre de Cristo en forma de hostia y vino, no, ellos todo por lo literal. Y por eso tenían granjas de engorde de humanos para el consumo diario. No creo que la historia haya llegado nunca más cerca de los comienzos de la evolución humana.

La evolución hacia lo simbólico. ¡Qué trabajoso es eso! En cualquier caso, imposible para los perezosos mentales. Y de ahí todos esos mantras que son la esencia de lo que unos llaman ser de izquierdas y otros muertos vivientes. ¡Qué venga alguien y me explique la diferencia entre una cosa y otra! 

martes, 15 de octubre de 2024

La tierra prometida

Me envían un like a una biografía de Beatriz Galindo "La Latina". Era un programa en la cadena SER, o sea, de las radios del "movimiento". En definitiva, un programa para chachas. Como las vidas de los santos y con mucha vehemencia por medio. Es lo que hay y hay que resignarse. Desde luego que, como era propaganda del "movimiento", para nada se cita el que Beatriz fuese la musa de la aquella Sección Femenina que fundara Pilar Primo de Rivera recién acabada la, aún en ciernes para algunos, Guerra Civil de 1936. 

Beatriz Galindo era mujer y, eso, parece ser que contribuye de forma decisiva a realzar su figura. Como si no hubiese habido millones de personas a lo largo de la historia que el hecho de fueran mujer u hombre para nada influyo en que la naturaleza tomase la decisión de concederles una mente privilegiada. Esas mentes que han marcado el camino que nos ha traído de la edad de piedra hasta aquí. Pongamos, por ejemplo, Aristóteles, la figura sobre la que se aupó Beatriz para trascenderse. Podría haberse aupado sobre Platón, pero no, prefirió a Aristóteles. Y así fue como Aristóteles influyó, vía La Latina, en la mentalidad de Isabel la Católica, la cúspide del poder de aquellos tiempos. Ya saben que unas cosas traen otras y, realzar, como se hace con tanto ahínco, el hecho de que una mente privilegiada haya recaído en una mujer es en cierto modo una ofensa a todas las mujeres... pero vete tú a decírselo a uno, o una, del "movimiento"; no lo entendería.  

El caso es que ayer releía la biografía de Gracián que hay en la edición de Cátedra del Oráculo Manual y Arte de Prudencia. Aquí, cualquier cosa menos vehemencia. Todo es sobriedad alrededor de la figura de Gracián. Por eso no sirve para programas para chachas. Sin embargo, fue cabeza privilegiada donde las hubiera habido en cualquier parte del mundo; concretamente en Huesca que es donde vieron la luz sus primeras obras. 

Y por la noche escuchaba a Diana Krall, otra cabeza privilegiada. ¡Pues anda que no las hay! De hecho, nos pasamos, algunos al menos, media vida tratando de auparnos sobre los hombros de esas mentes. No creo que haya nada que compense tanto. Y es que desde esas alturas es desde donde se contemplan los mejores paisajes... la tierra prometida, por así decirlo. 

lunes, 14 de octubre de 2024

Reconquista

No cabe duda de que en Europa la gente ha tomado conciencia de lo que se le ha venido encima con el asunto de la emigración; de la islámica en concreto. ¡Pues qué nos creíamos, que tener criados para todo nos iba a salir gratis! A la vista está el emponzoñamiento de la vida que produce el no ser capaces de resolver por nosotros mismos las tareas más engorrosas que todo bienestar conlleva. Que me cuiden al viejo, que me limpien la casa... y el culo también. 

Escuchaba ayer un debate en una televisión inglesa en el que se trataba de llamar al orden a esos musulmanes que se han apoderado de grandes porciones del territorio británico en los que imponen su descerebrada ley. ¿A ver quién va a poder ahora con ellos si no es por la fuerza? Entonces, uno de los británicos más aplaudido por los suyos le decía a un imán, también muy aplaudido por los suyos: si no te gustan nada nuestras costumbres, ¿por qué has venido aquí? ¡Que ingenuidad! Pues, por qué va a ser sino porque te veo tan débil que sé que en cuatro días el criado vas a ser tú. Bueno, el imán no lo decía así, pero lo daba a entender. 

Esto que nos está pasando está descrito, punto por punto, en una película de Joseph Losey titulada El Sirviente. El argumento se puede resumir en aquella frase de Gracián: si en sus comienzos un mal no se ataca, fuerzas del abandono va cobrando, que luego hace imposible el remedio. Y no se ataca el mal en sus comienzos porque no se percibe como tal sino todo lo contrario. ¡Se está tan bien en la playa o tomando copas en el bar mientras la mucama me saca a pasear al abuelo o me limpia los retretes! Y, además, que me tiene que estar agradecida porque la he sacado de la miseria. Ya digo, pura ingenuidad. ¿O es estulticia? ¿O vaguería? O eso que se ha dado en llamar buenismo, que, a la postre, no es más que el destilado de todas esas cualidades negativas del ser humano. 

En fin, vamos a ver cómo salimos de esta. No va a ser fácil. Hacia el año 720 de nuestra era, Pelayo paró los pies a los imanes en Covadonga. En el 732 Carlos Martel hizo lo mismo en Poitiers -hasta allí habían llegado-. Hasta 1492 no conseguimos librarnos de ellos. Siete siglos y medio de luchas nos costó aquel capricho del rey Rodrigo. Como en Troya todo fue a causa de querer apoderarse del mando a distancia que tenía una mujer entre las piernas. Si allí fue Helena, aquí, La Cava. ¡Por Dios Bendito, mira que no hay forma de que aprendamos! 

Chistes aparte, mi impresión es la de que, si no ha comenzado ya, está a punto de comenzar la segunda Reconquista de Europa. No va a ser fácil, desde luego, porque eso va a exigir que aprendamos a limpiarnos nuestro propio culo. 

domingo, 13 de octubre de 2024

Desgraciado accidente

Ahí vemos al ínclito Boris Johnson, con su muy estudiado peinado, diciendo como si tal cosa que lo del Covid de marras fue un desgraciado accidente. Según él, es cosa comprobada que en septiembre de 2019 se produjo una fuga en un laboratorio chino en el que se dedicaban a manipular virus. A manipularlos, todo hay que decirlo, para que ganen función, es decir, para que sean más patógenos de lo que son de por sí. Como diría Chiquito de la Calzada ¡Te das quinnn! 

Y ahí está el punto y la madre de todo este asunto que nos traemos entre manos, ya saben, la famosa democracia con sus conocidas milongas de soberanía popular, transparencia y demás. Porque es que, vamos a ver: ¿cuál es el motivo por el que se emplea el dinero de los contribuyentes para hacer que los virus sean más patógenos de lo que son? Quizá haya algún motivo sensato, pero, hasta que alguien me lo explique, para mí será como pegarte patadas en los cojones para ver qué pasa. En definitiva, un masoquismo insoportable. O un jugar con fuego los niños de teta. 

Creo haber escuchado que fue el presidente Obama el que mandó cortar de raíz todas las investigaciones financiadas con dinero público sobre ganancia de función de los virus que a la sazón se estaban llevando a cabo en los EEUU. Pero ya saben lo que pasa con las mafias, que tienen tentáculos everywere. Así fue que los investigadores norteamericanos de la cosa se trasladaron a laboratorios en China y Ucrania. Y en uno de esos laboratorios de China fue en donde se produjo el desgraciado accidente... en palabras del ínclito, y siempre bien peinado, Boris. 

A mí todo esto me parece el colmo del despropósito. Y no soy el único, porque hay por ahí mucha gente pidiendo explicaciones al respecto, pero, ¡ay, amigo!, esto es una democracia y, por tanto, mucha gente es nada frente a la masa anodina de los que solo quieren futbol y cañas. Y los gobernantes lo tienen claro; ahí tenemos a la Vonderleyen, la bien peiná, que se pasó por el forro las peticiones que se le hicieron de que enseñase los contratos que firmó con la industria farmacéutica -en la que, por cierto, trabajaba su marido- para el suministro de aquellas vacunas que ni safe ni effectives. Total, solo eran unos cuantos miles de millones de euros arrancados de nuestros bolsillos. ¿Qué es eso para una persona bien peiná? 

Resumiendo, todo ello, un desgraciado accidente. Más o menos como el de Faetón. ¡Quién le mandaría a Helios dejarle conducir su carro! Pero así son las cosas, llamar accidente a lo que es consecuencia de una estupidez morrocotuda. 

sábado, 12 de octubre de 2024

Autumn in New York

Anda muy revuelto el patio de Monipodio. Y hay montones de gente que vive con la ilusión de que de esta va la vencida. Es lo que tiene el no haber sido capaces ni siquiera de leer Rinconete y Cortadillo. Si lo hubiesen hecho sabrían que la puta llena de cardenales perdona a su chulo a la primera de cambio y deja a todos con dos palmos de narices. La gentuza tiene una querencia a entenderse entre ella que espanta. Y por eso en el patio, a los dos minutos, ya están todos avenidos con la puta y su chulo; todos los improperios que se habían lanzado los unos a los otros ya es agua pasada. 

A mí lo que más gracia me hace de todo esto es que la gente del común sigue yendo a votar. Ya saben, la fiesta de la democracia que le dicen. ¡Pa partirse el culo de risa! Tienen el cerebro tan lavado que son capaces de distinguir entre derecha e izquierda con todos los matices que le quieras poner al invento. Hombre, sí, reconozco que los hay de mejor y peor familia, o sea, mejor o peor educados en el arte de disimular que lo que realmente pretenden es vivir de tu trabajo. En definitiva, son todos expertos en el arte de cortar bolsas. Y no hay más tu tía; el que no está avisado y sabe guardarse de ellos acaba más pelado que el gallo de Morón, o sea, sin plumas y cacareando. 

Es ley de vida. O instinto de supervivencia. Cada uno sirve para lo que sirve y si natura fue avara contigo a la hora del reparto de dones, pues lo lógico es que te dediques a lo más fácil de todo, que no es otra cosa que meterse por medio de la vida de los demás para rajarles las bolsas al menor descuido que tengan.  

¡Dios mío, qué aburrimiento! La gente habla de ello como si eso pudiese cambiar algún día. Así que mejor se dedica uno a intentar aprender a tocar, yo qué sé, Autumn in New York, por ejemplo, que es una canción preciosa como hay pocas. 

viernes, 11 de octubre de 2024

Los bárbaros

Procuro por todos los medios no informarme, digamos que por lo fino, de lo que pasa en el patio de Monipodio, es decir, los parlamentos, congresos de diputados, y todos esos sitios a los acuden los Rinconetes y Cortadillos que andan por el mundo tratando de vivir de rajar bolsas ajenas. Todo eso, que tanto entretiene a la gentecilla del común, no es más que una cortina de humo con la que se trata de ocultar la realidad, todo hay que decirlo, cada día que pasa con menor éxito. Porque la realidad, que es la verdad, es tozuda, y no toda la gente es gentecilla. 

Mirando la actualidad con perspectiva histórica cada vez parece más claro que el asunto más candente es el de la invasión de los bárbaros. La europea es una sociedad agotada, como lo estuvo la romana en su tiempo, y ese agotamiento se traduce en una perturbación mental que lleva a pensar, entre otras cosas, que la naturaleza puso ahí el aparato reproductor con finalidades de divertimiento. Consecuencia de ello es que se produce un vacío poblacional que de inmediato es llenado por gente de otras latitudes que todavía asignan al aparato reproductor su función primigenia. Para certificar lo que les estoy diciendo no hay más que observar a los niños a la hora de la salida de cualquier colegio o, en su defecto, cualquier parque infantil, de esos que hay a cientos, que son como apriscos en donde se preserva al rebaño de las fieras; la etnia autóctona en esos lugares ya va siendo la excepción. 

Lo curioso de todo esto es que esa gente que viene a llenar el vacío creado por ese agotamiento que les digo, no solo trae consigo su aparato reproductor intacto, sino, también, sus costumbres ancestrales. Esas costumbres que son, en definitiva, las que han arruinados las sociedades en las que vivían y, por lo cual, han tenido que salir huyendo en busca de mejores oportunidades. Hay mucho contrasentido en esa nostalgia de la madre patria que les expulsó. Pero así somos los humanos, puro contrasentido; queremos una cosa y su contraria, que no por otra causa es que andemos siempre como puta por rastrojo. Así es que se podría decir que esos barbaros que vienen con sus costumbres en bandolera, harán con sus países de acogida lo mismo que hicieron con sus países de origen, o sea, arruinarlos. Y el círculo se cierra entonces, y continua la trashumancia que es la esencia del humano devenir. 

En fin, está cantado: el conocimiento de la historia, al contrario de lo que dicen los ilusos, solo sirve para repetirla con redoblado entusiasmo; lo de Roma, por comparación a en lo que estamos ahora, va a quedar en cosa de chiquillos. Y, si no, al tiempo. 

jueves, 10 de octubre de 2024

A tota ultrança

En esa guerra sin cuartel que, como les decía ayer, llevan los poderes marxistas en curso por suprimir todo vestigio de misterio de este mundo, podemos inscribir la política comercial de los supermercados británicos Sainsbury´s. Se da el caso de que en esas tentadoras estanterías que suele haber muy a la vista y alcance de los que están haciendo cola para pagar, en vez de golosinas y cosas muy del gusto de los niños, en esos supermercados han puesto vibradores, lubricantes y condones. No han tardado algunos padres en quejarse, porque, claro, van al supermercado con sus hijos y, cuando están haciendo cola para pagar, no es raro que sus hijos les pongan en un brete al preguntarles por la utilidad de esos productos tan llamativamente envasados. 

Las cosas del fornicio siempre fueron para los niños el misterio por excelencia a la hora de activar sus dotes especulativas. Algo así como el origen del universo para un físico teórico. Y es que sin misterio no hay especulación, y sin especulación no hay condición humana. Y, si no, ¿díganme ustedes que es lo que nos separa de los animales? Aunque, claro, los marxistas ya han conseguido que la mayoría de la gente crea que los animales especulan como los humanos; no hay más que ir por la calle para observar a miles de personas en entretenida conversación con sus perros. 

Oye, dicen los marxistas, el mundo es así y lo suyo es que los niños se enteren cuanto antes. Y entonces van y ponen en cada colegio a un mariquita para que les explique a los niños la forma idónea de masturbación, es decir, la manera de obtener el máximo placer. Porque el marxismo va de eso, de placer a tota ultrança. Ese es su mantra predilecto: aquí hemos venido para gozar y, para ello, hay que quitar de en medio todo lo que pone trabas, empezando por el temor de Dios y siguiendo por los ricos que son sus representantes en la Tierra.  

En fin, cosas de la estulticia humana. ¿Se imaginan un mundo sin misterio? Todos muertos de aburrimiento en cuatro días. 

miércoles, 9 de octubre de 2024

Reflujo

He cedido a la tentación y me he estado informando un poco acerca de todo eso de la mujer del presidente. Desde luego que si es como cuentan es para hacerse cruces y no parar. ¡Dios mío, con lo que era la universidad cuando yo frecuentaba sus aulas! Un catedrático no es que fuese Dios, pero quizá era lo que más se le parecía. Y es que sabíamos que, quizá, no hubiese escalada a base de méritos que se le pudiese comparar. Por supuesto que había algunos fraudes, porque los méritos a veces no son tanto como parecen, pero eran las excepciones que toda regla tiene para poder confirmarse como tal. 

Yo no sé si es que todo se está descomponiendo o el que ya está descompuesto soy yo. Sabido es que los viejos vienen diciendo desde la noche de los tiempos que la juventud está perdida. Pero también se sabe que lo dicen a modo de consuelo, así, como en plan de ¡ahí os quedáis con toda esa mierda! Sin embargo, cuando lees "Camino de servidumbre" de Hayek, te das cuenta de lo insidioso que es el avance hacia la descomposición. Es la consecuencia natural del vivir fuera de la realidad a causa del triunfo del idealismo. De pronto, a partir de mediados del XIX, la gente empezó a comprar la milonga de que el hombre es bueno por naturaleza y, los lobos, o sea, los que vendían la milonga, tuvieron muy fácil meter a toda esa gente en rediles... que es donde estamos. 

El otro día me mandaron un artículo de la revista ANTIGONE titulado "Keeping the Latin Mass Alive" (Mantener viva la misa en latín). Seguramente, ese paso que dio la Iglesia hacia los años sesenta del siglo pasado de sustituir el latín por las lenguas vernáculas en el rito de la misa, fue la puntilla para el poco de misterio que iba quedando. Y sin misterio en el mundo, ya me dirás tú que es lo que somos. Pues corderos, y no precisamente de Dios, sino de esos lobos que llevan un carné de partido en el bolsillo. Y así es que anda la gente por ahí presumiendo de ateos. ¡Pobres imbéciles! ¿Qué entenderán ellos por ateos? Seguramente han llegado a creerse que no necesitan a Dios porque ellos lo entienden todo. Bueno, eso es lo que les dijo Marx. 

No sé, en cualquier caso, quiero pensar que esa marea marxista que ha asolado el mundo, como todas las mareas, también tendrá su reflujo. La reacción de repulsa que ha generado ese esperpento de la mujer del presidente -experta, al parecer, en gestionar saunas para mariquitas- con sus cátedras en la universidad Complutense, es prueba de que la gente ya va de retirada. 

En fin, que nadie se engañe al respecto, parezcan lo que parezcan las cosas, al final siempre se vuelve a por donde solía, es decir, a los ritos misteriosos y a los curas predicando obligaciones. En definitiva, recuperando libertad. Porque son los misterios y las obligaciones las que nos hacen libres... de la misma forma que la pretendida objetividad y los quiméricos derechos nos esclavizan.  

martes, 8 de octubre de 2024

Y eso es todo

Sigo con la lectura pausada de la Verdadera Historia de Bernal Díaz del Castillo. Verificar la adaptación a la verdad que se encuentra en un libro de Historia es una tarea ardua. Por no decir imposible. Siempre fui aficionado a leer libros de Historia y no pocas veces utilicé lo en ellos aprendido como base de mis argumentos a la hora de debatir sobre cualquier cosa de que se estuviese tratando. Recuerdo que cuando pasaba consulta en un ambulatorio de San Adriá de  Besos, el enfermero que me asistía, un catalán de los de aquel entonces, al verme enfrascado, entre enfermo y enfermo, en los textos de Tucídides, me pasó un día un papel en el que había escrito una cita, creo recordar que de Verlaine; en ella se aseguraba que la Historia lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Siempre se puede encontrar en ella hechos que permiten a cada cual arrimar el ascua a su sardina. Y es, precisamente, por esa escurridiza característica que la historia es una de las herramientas más utilizadas como arma arrojadiza en las escaramuzas políticas. Por eso es que el utilizar la historia en política viene a ser un a modo de miseria moral que se saca a relucir por el político de turno cuando los problemas del presente tienen mala solución. 

Por todo ello es que no me aventuraría yo a emitir un juicio sobre la adaptación a la verdad de la Verdadera Historia de Bernal Díaz del Castillo. Pero sí me atrevo a emitirle en lo que respecta a su calidad como obra literaria. Un juicio que, por cierto, coincide con el expresado por Francisco Rico al incluir esta obra entre las diez más relevantes de la literatura en castellano de todos los tiempos. Y es que es entretenida a rabiar. Y, desde luego, que, si lo relatado no se adapta mucho a la verdad, el tal Bernal era un mago para hacer creer al lector que las cosas fueron realmente como él las cuenta.  

En cualquier caso, literatura o historia, todo el conocimiento que tenemos de la remota antigüedad se debe a una mezcolanza de esas dos disciplinas. Tomemos como ejemplo a Heródoto: ¿historia o literatura? Las dos cosas sin lugar a dudas. ¿Y qué sería la Historia sin él? El mismo Tucídides que pretende ser el padre de la objetividad. Apostaría cualquier cosa que todos esos sesudos discursos que pone en boca de parlamentarios, diplomáticos y líderes políticos, son todos inventados por él a beneficio de inventario... o sea, para que le cuadre el relato. 

Les cuento esto porque, como saben, el presidente comunista de México, haciendo alarde de incompetencia, se ha puesto a manipular la historia de una forma tan burda que da hasta risa. Bueno, la verdad es que, muchas veces, cuando le escuchas, cuesta distinguirle de Cantinflas. Pero, el caso es que, cómico o burdo, la gente le ha entrado al trapo y se ha montado una polémica, tipo much ado about nothing, que ha tenido como positiva consecuencia el haber sacado de la postración en la que se encontraba a la Verdadera Historia de Bernal. Ahora, abres YouTube y aparecen cientos de videos glosándola. Y, mira, lo de Bernal es respecto a la historia de México lo que los libros de Heródoto a la antigüedad clásica: realidad mezclada con ficción, pero, en cualquier caso, las fuentes más fiables de lo que pudo ser aquello. Así que tenemos que ser nosotros los que sepamos tomar las debidas distancias para saber distinguir lo que de una u otra pudiera haber.  

Y eso es todo. 

lunes, 7 de octubre de 2024

Anxo

Está el gurú Miguel Anxo Bastos hablando de los libros que más le han influido. Supongo que la mayoría de los que hemos picado al ver el titular del vídeo estábamos pensando en Mises, Hayek, Rothbard, y ya nos estábamos relamiendo. ¡Gran decepción! La mayoría de los libros que han contribuido a que Anxo sea como es son del tipo de aquellos que se glosaban en la revista Selecciones de Reader´s Digest. The self made man (el hombre que se hizo a sí mismo) y cosas por el estilo. También pondera mucho las vidas de santos. Son todos libros que exaltan los valores tradicionales -Anxo nunca se cansa de autoproclamarse conservador-. El autocontrol es para él la clave del éxito. Autocontrol que viene a querer decir saber postponer los deseos. O, dicho de otra manera, saber ahorrar. Por así decirlo, el que ríe el último es el que mejor ríe porque, además lo hace a palo seco. Todo lo que te gastaste en cervezas para mejor socializar va a resultar ser la amargura de tu vejez... bueno, esto no lo dice así, pero se sobrentiende. 

Aunque para valores, dice, los libros de caballería. O sea, en los que aprendió Don Quijote. El honor, la valentía, el sacrificio... a tota ultrança, como repiten hasta la saciedad en Tiran lo Blanc. Nada de rajarse a la primera de cambio, como en toda la literatura contemporánea que exalta, sobre todo, la figura del antihéroe. Eso que llaman existencialismo, que consistente en dejarse llevar porque nada merece la pena. 

La verdad es que todo esto es muy complicado. Ya desde los primeros textos, La Ilíada, La Odisea, la Biblia, se exaltan esos valores aristocráticos hasta la saciedad, pero, a la postre, son las circunstancias del momento histórico las que determinan su vigencia. En una sociedad como la actual, que lleva medio siglo en la opulencia material, mentar el sacrificio es cargarse el sistema. Sistema que se sostiene en el principio del aquí te pillo, aquí te mato. 

En fin, por qué preocuparse si sabemos de sobra que después de unas circunstancias vienen otras -detrás de opulencia, la escasez- y, entonces, todo vuelve por donde solía.  

domingo, 6 de octubre de 2024

Ruiseñores

Cuando vivía en la Serralada Central tenía delante de casa una gran masa forestal. En las noches de verano solía quedarme hasta tarde en la terraza escuchando la música que venía de aquel bosque. Yo pensaba que sus autores eran los ruiseñores, pero no sé si estaré en lo cierto. En cualquier caso me fascinaba por lo sofisticada que llegaba a ser. Era una música de preguntas y respuestas; como el flamenco, para que nos entendamos. Un pájaro soltaba un trino y otro le contestaba desde la distancia. Y así todo el rato como en una sinfonía interminable. 

Me imagino que los primeros homínidos, o algunos de ellos, también se quedaron fascinados por ese canto nocturno. Nightingale, llaman los ingleses al ruiseñor; algo así como brisa de la noche. De lo que estoy seguro es de que algunos de aquellos pitecántropos estaban dotados para imitar ese canto y así fue como surgieron los primeros músicos. A partir de ahí comenzó lo que quizá sea la epopeya más apasionante del espíritu: ordenar los sonidos de tal forma que nos susciten las más diversas emociones. 

Hacer música es estar todo el rato calculando. La guitarra es un endiablado galimatías de relaciones matemáticas. Cuando apoyas el dedo en un traste nunca es al buen tuntún; siempre es por una razón. No sé si a eso se le podrá llamar ciencia, pero, de no serlo, es lo que más se le parece.  

sábado, 5 de octubre de 2024

Esto en general

Saben aquel de Forges en el que un tipo, así, con la típica joroba de los deprimidos, va a una farmacia y le dice al farmacéutico: "NOS DÍAS, ¿TIENEN ALGUNA VACUNA CONTRA ESTO EN GENERAL?" Entonces el farmacéutico le contesta: "¡HUYA!" Y el tipo: "PERO, ¿A DÓNDE?" Y el farmacéutico: "BUENO, ESA ES OTRA"

Es un chiste de cuando mentar las vacunas no era de mal gusto. Ni tampoco hacer chistes con eso que la pobre gente llama ciencia. ¡Qué tiempos aquellos! Diría yo que el humor como arma legítima en la lucha por liberarse de la estulticia homogeneizadora murió con la caída del muro. De hecho, todo parece indicar que lo que tiró abajo el muro fue el humor; lo que demuestra que tal hipótesis es plausible es que, lo primero que hizo Gorbachov, el director de orquesta de aquella movida, al llegar al poder, fue poner en libertad a los dos millones de rusos que estaban en la cárcel por contar chistes de cariz político. 

Y eso por no hablar de los EEUU de América. Todos los años ochenta fueron gobernados por un humorista que también contribuyó con sus chistes, como nadie, a la caída de ese muro. Y, sin la menor duda, hay una gran nostalgia en el mundo de aquel gobernante; y, si no lo creen, vayan a YouTube, la madre de todas las comprobaciones, y pongan Ronald Reagan: se sorprenderán de que hay miles de vídeos con millones de visitas en las que aparece contando chistes, también de cariz político. 

Y en esas estamos, huérfanos de humor y dándonos cuenta de que aquella caída fue solo una ilusión. Remedando a Calderón, diría yo, que hay muros que nunca caen porque separan cosas que son patrimonio del alma y alma solo es de Dios. El humor, quizá sea la gimnasia que nos pone en forma para saltar esos muros del alma. Dejamos de hacer esa gimnasia, que es en lo que según mi percepción estamos, y los muros reaparecen en todo su siniestro esplendor. 

En fin, vamos a ver en qué acaba esto en general.

viernes, 4 de octubre de 2024

Presunción

Según como se mire, el mundo es un asco. Y es un asco porque los humanos, con nuestra presunción, hacemos que así sea. Hay dos errores en los que prácticamente todos caemos de continuo: uno, creer que pensamos mejor de lo que pensamos; otro, creer que sabemos más de lo que sabemos. Aunque es evidente que unos piensan mejor que otros y, también, unos saben más que otros, la realidad es que el que mejor piensa y el que más sabe, piensa muy limitadamente y sabe muy poco en general.  

Ésta es una conclusión a la que se suele llegar, si es que se llega, cuando ya eres muy viejo. Entonces piensas que, si te diesen otra oportunidad te ibas a dedicar a cultivar un huerto en la ladera de cualquier monte alejado del mundanal ruido y dedicar las noches sin nubes a contemplar las estrellas. Y piensas que harías eso porque es la mejor manera de hacer el menor ridículo posible. Y es que la presunción que nos señorea a lo largo de la vida nos impide percatarnos hasta que punto hacemos el ridículo cuando nos ponemos a dar explicaciones sobre cualquier cosa que sea. 

Así es que, como nos decía el obispo Eguino i Trecu cuando venía de visita pastoral al colegio: zapatero a tus zapatos. Ahora es cuando comprendo que no hay más sabiduría posible que esa. ¿Querer entender el mundo? ¡Vana pretensión! Solo desde la debilidad mental se pueden ambicionar semejantes quimeras. Los más sabios creen en Dios y dejan que sea Él el que se encargue de todo.  

En fin, hoy ha amanecido un bello día; voy a dedicarle a dar gracias por ello. 

jueves, 3 de octubre de 2024

Da dolor

La Rebelión de las Masas, que decía Ortega. Pocos libros me han hecho disfrutar tanto. Ese párrafo luminoso en el que asegura que ser de derechas o izquierdas son dos formas más, entre las infinitas que hay, de ser un perfecto imbécil. Es un a modo de hemiplejia moral, remata. Gente grotesca, en definitiva, que necesita autoconvencerse de su superioridad moral como coartada que justifique su intromisión en vidas ajenas. 

En el fondo, y supongo que también en la superficie, las ideologías, o la imbecilidad, si mejor así quieren llamarlo, nacen todas del resentimiento y la envidia, o sea, del dolor por el bien ajeno. El resentido cree que cambiando el mundo se va a aliviar ese sufrimiento interior que le amarga la vida. El quid de esta cuestión es que las causas del resentimiento son infinitas. Hasta se podría decir, que vivir no es otra cosa que estar resentido. Lo más que podemos hacer es amortiguar ese demoledor sentimiento por medio de cualquiera de los trucos que la humanidad ideó a tal efecto. No voy a enumerar esos trucos porque también son infinitos. Cada cual puede tener el suyo, aunque todos tienen un denominador común: el sacrificio. Sin sacrificio no hay forma de escapar al resentimiento y, por tanto, a la imbecilidad. El sacrificio, que es la antítesis de la vaguería.

Por todo lo dicho es que, cuando ven a alguien con una ideología, o a un resentido, o a un envidioso, o un imbécil, para resumir, en realidad con lo que se han topado es con un vago redomado. Alguien, al que, una de dos, o de niño no le ataron en corto, o los dioses omnipotentes le dieron una dotación mental deficiente. Porque esa es otra que no se puede ni mentar por políticamente incorrecta, el hecho incontrovertible de que detrás de muchas vaguerías lo que hay es una manifiesta falta de inteligencia... por eso dan tanta risa esos papás que no quieren rendirse a la evidencia y dicen; no, si el niño es muy inteligente, lo que pasa es que es muy vago. Es comprensible que los papás quieran consolarse con triquiñuelas retóricas. 

El caso es ese, que las masas se rebelan y ponen al mando de la nave a uno de los suyos: un vago redomado, afectado de resentimiento, imbecilidad y, sobre todo, incompetencia. Y da dolor ver todo eso.   

miércoles, 2 de octubre de 2024

Las Tablas

 Los israelitas habían escapado de la esclavitud de Egipto y andaban por el desierto viviendo del mana -la paguita- que les enviaba el Señor. El Señor pensaba que, así, andando por el desierto, los israelitas iban a hacer una especie de master sobre el vivir en libertad que les iba a permitir alcanzar ese estado mental que se conoce como "tierra prometida". Es decir, les quería acostumbrar a responsabilizarse de sus propias acciones, una cosa de la que, como saben, los esclavos ni siquiera han oído hablar. No es fácil hacer ese master; como se suele decir, no se puede hacer libre por ley al que es esclavo por costumbre. El Señor creía que los sufrimientos inherentes al andar por el desierto serían suficientes para propiciar el cambio de la irresponsabilidad del esclavo a la responsabilidad del libre. Pero se equivocaba en lo de la paguita. La paguita equivale a ocio y, ocio, a ponerse a adorar ídolos. Así es que Moisés, el jefe de aquella colla, desesperaba ante el poco avance que hacían aquellos esclavos ociosos. Por eso fue que se retiró al monte para ver si el aire puro de las alturas le sugería alguna solución. Y bajó al cabo de cuarenta días con las tablas de la ley, una síntesis perfecta de los preceptos necesarios para poder vivir en libertad sin entrometerte en la del vecino. Digamos que es a lo más que se puede llegar.  

Como cualquiera puede suponer, aquellos esclavos al verse durante cuarenta días sin jefe y con paguita, se entregaron al vicio con entusiasmo y por eso fue que cuando Moisés les vio se agarró un rebote y les tiró las tablas, que eran de piedra, sobre sus cabezas. Seguro que mató unos cuantos; los necesarios para sosegarse. En fin, lo que fuese, porque el caso es que aquellos preceptos son el fundamento de todo el proceso civilizatorio; sin ellos ya nos podemos olvidar. Desde luego que a los de mi generación era lo primero que nos enseñaban en casa, lo remachaban en la escuela y lo redoraban en la Iglesia. Nos lo grabaron a fuego en la conciencia y, así todo, tampoco fue suficiente... ese componente de esclavo que llevamos dentro nos hace ser irresponsables a nada que el jefe afloje su vigilancia.  Pero ahí están y, si les infringes, te envían de vuelta al desierto por una temporada, hasta que purgas las culpas. No hay forma de escapar por muchas ilusiones que te hagas.  

El caso es que, por lo que sea, de hace unos cuantos años para acá, ya nadie graba a fuego esos preceptos en la conciencia de los niños, con la consiguiente consecuencia de un progresivo retorno a la esclavitud generalizada. La gente que no aprende a responsabilizarse de sí mismo siempre está esperando a que le digan a que sitio tiene que ir a vacunarse de lo que sea. En el entretanto, con la playa, la terraza, el furbo, y tres o cuatro macanadas más ya se dan por satisfechos... a la espera, eso sí, de que nadie les esté mirando para cometer cualquier tropelía. Lo de los niños, en definitiva. 

Les he contado estas milongas porque me he enterado de que en un estado de los EEUU de América, Luisiana concretamente, el gobernador ha decidido que en todas las aulas de todas las escuelas públicas se ponga un cartel lo suficientemente grande como para que sea omnipresente, con los preceptos de las tablas que Moisés bajó del monte. Por lo visto, los de siempre, ya saben a quién me refiero, se han indignado por aquello de que la indignación es lo único que da respetabilidad a un imbécil... pero, bueno, parece ser que, a mucha otra gente, la idea les ha parecido de perlas. Personalmente, me apunto al invento. Porque, ahí, en esos escuetos preceptos, esta todo lo que se necesita para vivir civilizadamente. Todo lo que luego se ha añadido no es más que retorica hueca que solo sirve para encontrar resquicios por los que poder trasgredir sin que te pille el jefe. Una ilusión infantil, como les decía.

martes, 1 de octubre de 2024

¡Menudo circo!

Que este sistema político al que llaman democracia ha degenerado hasta convertirse en el gobierno de los peores, es algo de lo que nos podemos extrañar si no hemos leído a los comentaristas políticos de la antigüedad clásica. Ellos ya lo dijeron por activa y pasiva, y la práctica les dio la razón. La democracia de Atenas duró lo que el agua en un cesto y todo eso que van a admirar hoy día los turistas no fue obra precisamente de la democracia. La Atenas del Partenón y demás mandangas fotografiables fue obra de un tirano llamado Pisístrato, una especie de Franco que vino a poner orden en el despelote que había creado la muy democrática constitución de Solón. También, como Franco, Pisístrato aguantó cuarenta años en el poder; lo suficiente como para dejar Atenas que no la conocía ni su padre. Ya ven que, una vez más, una cosa es predicar y otra dar trigo. 

Entonces, con los peores ya al timón de la nave, se empieza a vivir en el esperpento continuo. No les voy a hacer un recuento de todas las cencerradas que nos dan a diario estos oligofrénicos que pretenden gobernar porque sería el cuento de nunca acabar; me voy a limitar a una que tiene que ver con el libro que estoy leyendo por enésima vez, porque, la verdad, pienso que nunca los literatos consiguieron imaginar aventuras que le lleguen a la suela de los zapatos a la historia verdadera que se relata en ese libro: "La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España". 

Corría el año 1518 cuando un puñado de españoles llegaron a las costas de México lindo y querido. Por supuesto que les recibieron a palos y unos cuantos perdieron allí su vida. Pero recogieron información, lo que, a la postre, es el bien más preciado. Un año, o así, después, llegó Cortés con esa información en el bolsillo y quinientos soldados con muy heterogéneas intenciones. A partir de ahí, la historia, como la de Agamenón cuando llegó a Ilión, se empieza a confundir con la leyenda. En cualquier caso, los hechos son lo que cuentan: lo mismo que las costas de Asia menor se hicieron en su mayoría jónicas al poco de la caída de Ilión, el territorio mexicano se convirtió en español al poco de la llegada de Cortés. La Ilíada y la Verdadera Historia de Bernal Díaz del Castillo son primas hermanas, si no gemelas. 

El caso es que pienso que ni por asomo todos esos a los que ahora les ha dado por decir que Cortés es un genocida hayan sido capaces de leer la Verdadera Historia. De hecho, un sobrino mío, al que el socialismo le viene de casta, me dijo un día lo de el genocida Cortes y yo, entonces, le pregunté si había leído la Verdadera Historia: resultó que ni siquiera la había oído mentar. ¡Fíjense, con lo culto que era él y toda su familia! Pero de las ideologías podemos decir lo mismo que del pelo de coño o de dos tetas, que tiran más que carreta o soga de marinero. 

Y ese presidente de México, que, por cierto, sus padres son de por aquí al lado, y que ahora quiere que el rey de España pida perdón por lo de Cortés. A lo mejor lo que pasa es que lo que él quiere es que le dejen volver al canibalismo que había por allí cuando llegó Cortés. Aquellos corrales de engorde para humanos eran una pasada. En fin, esa era su cultura y, según criterios actuales, lo lógico es que se hubiese respetado. ¡0ye, tampoco pasaría nada porque los turistas pudiesen ir hoy a México a comer carne humana! Una seña de identidad es una seña de identidad... y si no que se lo pregunten a los catalanes... o a los vascos... ¡Pues anda que no!

En fin, menos mal que el rey de España se ha llamado Andana, que, si no, ¡menudo circo!