(¡Créeme cuando te digo que esto es importante! Robert Kennedy Jr. expone en la cadena televisiva Del Bigtree todo lo que necesitas saber sobre la revolución global en curso contra la tiranía.)
Esto es lo que comentaba el otro día Alex Jones. ¿Alex Jones?, me dirá alguno. Y yo le contestaré, sí, Alex Jones, ¿no le conoces? Ni a Joe Rogan, supongo. Ni a Del Bigtree. Claro, según YouTube son de extrema derecha. Pues por eso mismo debieran interesarte, por ser calificados de extrema derecha por la ideología oficial; justo la misma ideología que nos ha llevado a este galimatías en el que estamos viviendo. No hay nada, diría yo, que prestigie tanto la figura de cualquiera como el que sea calificado de extrema derecha por los medios oficiales, es decir, por la zurdería internacional. Prestigiado, quiero decir, entre la gente que piensa por si mismo, que, en contra de lo que creen los zurdos, cada día son más y más, pero muchos más.
¿Qué es ser de extrema derecha en estos tiempos que corren? Te lo diré y espero que lo puedas soportar. Ser de extrema derecha no es ni más ni menos que aspirar a tomar el control de tu propia vida. Por así decirlo, arrancarlo de las garras del Estado.
Es la autentica guerra en curso, de la que Argentina es la avanzadilla. Ahí le están saltando al cuello a Milei toda esa gentuza que mamaron a los pechos de aquellos jesuitas de las reducciones del Paraguay. Presidentes sudamericanos cuyo principal mérito es el haber sido guerrilleros y haber matado a mucha gente de bien. Fidel Castro fue el paradigma de esa ideología devastadora. Y ya ven en qué ha venido a dar Cuba, la Perla del Caribe, diez veces más rica que España cuando llegó el Comandante y mandó parar. Claro que eso no quita para que el Comandante se convirtiese en uno de los hombres más ricos del continente.
Ese es el punto de inflexión -la segunda derivada- en el que estamos. Es el despertar. Mi nieto se fue de Londres a Medellín con sus bártulos de trabajo. Pero ahora quiere irse a vivir a un paraíso fiscal. A sus veinte años ya es perfectamente consciente de lo que son las garras de los Estados. Él y todos sus amigos. Y, poco a poco, toda la juventud del mundo mundial. A este paso no va a haber paraísos para todos. La ascensión de la curva es imparable.
En fin, entre unas cosas y otras, pienso que me voy a ir de aquí con la conciencia de dejar el mundo en trance de sacarse de encima un montón de mugre.
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