viernes, 18 de octubre de 2024

La nueva buena nueva

Major Study of 1.7 Million Children Finds Myocarditis Only in Kids Given COVID-19 Vaccines

Researchers found the shots were minimally effective, quickly waned, and subjected vaccinated children and adolescents to heart damage.

(En la revisión de 1.700.000 niños y adolescentes solo se ha visto miocarditis entre los vacunados contra el Covid-19.

Los investigadores han constatado que las inyecciones son mínimamente efectivas, su efecto se desvanece rápidamente y hacen a los jóvenes más propensos al daño cardiaco)

Éste es uno de entre los numerosos estudios publicados que vienen a decir lo mismo. Y la cosa tiene perendengues, porque los gobiernos siguen recomendando esas vacunas, que son terapias génicas, con el agravante de que los jóvenes son prácticamente inmunes a esa especie de gripe que se trata de prevenir. Bien es verdad que, según tengo entendido, en la mayoría de los países, los padres se han puesto las pilas y el número de los que siguen obedeciendo no llegan ni al cinco por ciento.

Es curioso, porque en anteriores versiones de vacunas para diferentes virus, bastó la la publicación de un caso de efectos negativos para que los gobiernos se apresurasen a retirar la vacuna del mercado. Así que, ¡átame esta mosca por el rabo! Y, sobre todo, la indiferencia del respetable ante tan flagrante despropósito por parte de los gobiernos. ¿Qué es lo que está pasando aquí? Tanto hablar de socialización, empatía y todas esas mandangas y, a la hora de la verdad, nunca estuvo tan vigente que, al que Dios se la da, San Pedro se la bendice.

Escuchaba ayer a Camile Paglia disertar sobre este extraño presente en el que los jóvenes no saben quién fue Moisés. Pero es que ni siquiera saben quién fue Hitler que es de ayer como quien dice. Los educadores les quieren preservar de todo mal trago respecto de la historia. Se les quiere hacer creer que viven en el paraíso... el soñado por los comunistas, bien sure. Por eso es fundamental que no sepan quien es Moisés, porque Moisés es las tablas de las obligaciones molestas.

El otro delirio, según Camile, es borrar todo vestigio de religión. ¡Como si fuese posible vivir sin religión! Quitas una y el agujero que deja es inmediatamente llenado por otra. Aquel Dios de mi infancia, infinitamente poderoso, sabio, justo, principio y fin de todas las cosas, ha sido sustituido por el Estado que no es ni más ni menos que una caricatura de aquel Dios. El Estado apoyándose en la Ciencia que vendría a ser el Mesías, es decir, la buena nueva.

La Ciencia, todo es ciencia, sobre todo la de los médicos, que vendrían a ser los sacerdotes que la difunden. La gente, a la que tiene una edad, no habla de otra cosa que de esa religión. Se han aprendido miles de términos raros cuya verbalización les produce sosiego. Dicen resonancia magnética y ya se van a la cama más tranquilos. No puede fallar este Mesías que en vez de cruz nos trae remedio indoloro para todos los males.

Bueno, ustedes perdonen, ya lo dejo.
  

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