martes, 14 de marzo de 2023

Transeúntes

Bajaba ayer por la cuesta de los Toros y de pronto me di cuenta de que a mi lado caminaba un chaval con una guitarra bajo el brazo. Le pregunté si la tocaba y muy nervioso me dijo que sí. No era una mala guitarra y me extrañó que la llevase al aire. El tipo no tenía mala pinta, pero parecía muy nervioso. No tardó en contarme que venía del albergue que hay en el polígono de Candina. Es un hotel de cinco estrellas, pero me han robado. No tengo para ir a Gijón. Si me pudiese ayudar... yo le toco algo. Efectivamente, sabía tocar canciones de esas de grupos modernos. Intercambiamos unas cuantas opiniones sobre la materia. Me la pasó para que tocase algo. Al final le di dos euros y se fue más contento que unas pascuas.

Bueno, pensé, es un desastre de chaval, pero un desastre relativo.  Saber tocar algo con la guitarra quiere decir que tiene voluntad. ¡Ojalá le sirva para lo que sea que le tenga que servir! Aunque las vidas son lo que son porque así lo han dispuesto los dioses omnipotentes y si el chaval está colgado de alguna droga pues espero que los dos euros le hayan servido para aliviar su mono. 

Lo que sí me llamó la atención es lo del hotel de cinco estrellas. Me alegró saberlo porque nunca se sabe. Aunque los transeúntes siempre han sabido apañárselas para salir del paso. Recuerdo que, allá por los sesenta, cuando llegaban los rigores del invierno, buen número de ellos se acogían a la benevolencia de la red de sanatorios antituberculosos estatales. Algunos, muy pocos, se instalaban allí de por vida y otros salían zumbando tan pronto apuntaba la primavera. Y es que lo de ir de aquí para allá sin ninguna finalidad siempre ha tenido muchos adeptos. Seguramente hay pocas cosas que enganchen más. 

 En fin, qué vida esta.


  

1 comentario:

  1. Leyendo esto , siempre me acuerdo de la anécdota de tu paisano Seve Balleteros. Saliendo de algún sitio en Madrid, se cruzó con alguien,que de repente , como si fueran amigos, le dió un abrazo.Le dijo;"cómo estás? qu´tal está tu padre?" a Seve le sonaba la cara...el hombre le dijo:"acabo de perder la cartera y tengo que coger un avión para Bilbao, no sé qué hacer..." Seve , ni corto no perezoso, le facilitó 300 euros.El hombre se lo agradeció profundamente y le dijo :" ya se los devuelvo yo a tu padre" A hasta hoy.

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