miércoles, 8 de mayo de 2024

Almas en pena

 Aunque sigue corriendo un aire fresquete, la primavera ya está aquí en todo su esplendor. Y las calles bullen de gente. No sé cuánta más podrá haber cuando la ciudad esté en fiestas o, ya, ni te digo, cuando abran los cuatro museos que ahora están en obras, ya sea de remodelación, ya de construcción desde cero. Esto puede ser, la mundial. Así es el mundo de ahora, regido por el ocio. Claro que hay gente que trabaja, los esclavos, como siempre pasó cuando los imperios estuvieron en caída libre. Pero la inmensa mayoría son señoritos a los que es difícil distinguir de las almas en pena. Salir a pasear, sentarse en una terraza o un banco con vistas, parase con un conocido a echar una parrafada anodina, acaso dejarse ver en una de las tantas actividades culturales de las que provee con generosidad el estado benefactor, irse para casa a ver la televisión,,, ¿qué más se puede pedir? O desear. Yo, desde luego, nada.

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