jueves, 30 de mayo de 2024

Ratio et prudentia

Uno no se explica de dónde sale tanta gente. Es como si Santander se hubiese convertido en una especie de Meca de la religión del buen gusto y la buena vida. Y hay que reconocer que, si hace un día como el de ayer, poco más se le podría pedir al clima y al paisaje para aproximarse a los que se le supone al paraíso. Cruzamos la bahía en la barca, que no es la de Caronte, aunque a veces, si te fijas en las edades de la mayoría de los pasajeros, lo parezca. Al otro lado, la estación balnearia que, fuera de temporada, también se parece al campo de asfódelos, ya saben, donde reposan las almas de los que fueron justos. ¡Dios mío, todo lo que ha construido el ser humano con la única finalidad de apaciguar las ansias que le procura el ocio! 

Íbamos por el bosque hablando de Baroja, Azorín... pareciera que la querencia de los tiempos nos hubiese llevado a todos hacia las lecturas libertarias. No es extraño que esos autores hayan sido arrumbados, porque se compaginan muy mal con las falsas verdades que rigen los destinos del mundo en los momentos que corren. 

Pensando en estas cosas uno cae en la cuenta de que cuando se empieza a diferenciar el ocio del negocio todo se va al carajo. Para un libertario no hay mejor ocio que enfrascarse en el negocio. Baroja y Azorín se iban por ahí de viaje a recoger datos e impresiones que luego serían el armazón de su próxima novela. Es impensable imaginarlos tumbados al sol en una playa cual muertos vivientes, que dijera Poirot. Personalmente, no puedo imaginarme tormento mayor para una persona adulta que el de pasarse un mes en una de estas estaciones balnearias, playa, siesta, comida y, acaso, un poco de literatura para chachas. ¿Qué sentido tiene todo eso? Quizá el de añadir frustración a la frustración por tal de tocar fondo que, sabido es, es la única terapia a la que reacciona el necio. 

En fin. allá cada cual con sus proyectos de vida, pero que, después, no me vengan con cuentos. Que ya lo dijo el poeta hace muchos años: "Ratio et prudentia curas, non locus effusi late maris arbriter, aufer."

(Es razón y sabiduría lo que disipa nuestras penas y no los lugares desde los que se divisa la extensión de los mares)

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