Me entero de que han intentado asesinar al primer ministro de Slovakia. Por lo visto el hombre se había estado oponiendo al tratado ese del control de las pandemias por parte de la Organización Mundial de la Salud. «Yo no pienso firmar», había dicho el tipo. Y ya, para redondear, se había opuesto al envío de armas a Ukrania, algo que, dada la posición geográfica de Slovakia, planteaba serios problemas al amigo americano. Sea como sea que haya sido, lo que es innegable es que oponerse al dictado del patrón es malo para la salud. Ahí murieron en extrañas circunstancias tres o cuatro presidentes africanos que tenían en común el haberse pitorreado de la famosa pandemia. Uno de ellos, que era biólogo celular, había dicho y demostrado, que si se hacía un PRC a una papaya también daba positivo. A alguien no le debió gustar el chiste y, entonces, pasó lo que pasó. De las muertes inesperadas de aquellos presidentes nunca más se habló. Pero a la semana de haberse producido los países que habían venido gobernando se apresuraron a firmar todo lo que les pusieron delante. No digo yo que... pero, bueno, no puedo evitar la sospecha.
Me he pasado la vida viendo cine de Hollywood y a los hechos me remito: tengo una cabeza que es un montón de mierda. Me lo he tragado todo. El puto maniqueísmo. Siempre del lado de los buenos. De la democracia, de la libertad, etc.. Ya no sé en qué coño puede creer uno como no sea en el de la Bernarda. En resumidas cuentas, que me he reído mucho de aquellos chinitos que agitaban en sus manos levantadas hacia el cielo el Libro Rojo de Mao y no me percataba que yo hacía lo mismo con las películas rosas de Hollywood. ¡Quedaba tan guapo Paul Newman haciendo contraespionaje! ¡Y los soviéticos eran tan feos! E iban tan mal vestidos...
En fin, ayer me decía un vecino que es de mi pueblo y que está ya en las últimas acaballas: ¿Tú crees que hay algo más después de esto? Yo creo que no. Le contesté: Pero, hombre, Joaquín, a nuestra edad, cómo vamos a estar seguros de nada,,, no sé tú, pero lo que es yo, no he acertado ni una en esta vida, o sea que lo del más allá puede ser cualquier cosa.
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