domingo, 19 de mayo de 2024

Patsy Cline

El que quiera enterarse de en qué consiste eso de la sensualidad lo mejor que puede hacer es buscar un vídeo de Patsy Cline cantando Crazy. Entonces, al verlo y escucharlo, es como si se desprendiese un magnetismo que te arrastra hacia emociones placenteras, digamos que de cariz erótico.  Personalmente, suelo escuchar esa canción cuando pienso que me vendría bien un poco de remontada. Allison Young, acompañada a la guitarra por Josh Turner, tiene una versión menos salvaje que la de Patsy, así, como más burguesita, o sea, de pasar por la vicaría antes de abandonarse a los placeres de la carne.

La música y las emociones. Un cromatismo de cuarta aumentada a quinta y caída fulgurante sobre la tónica. No falla. Hay personas que, al parecer, son insensibles a ese respecto. Quizá sea porque tienen una gran inteligencia emocional que así se dice ahora a lo de ser frío como un pez. Claro, eso es una cualidad muy útil para andar por la vida, pero, intuyo, a costa de disfrutar poco de ella. Porque, según qué emociones desatadas es lo más parecido al estado de embriaguez, esa condición del espíritu que entronca con lo divino. 

En fin, allá cada cual con estas cosas que, como con todas, Dios donde quita pone. Si natura te dio ser frío como un pez, pues a lo mejor llegas a ministro, pero, posiblemente, no podrás tener ensueños eróticos escuchando a Patsy Cline. ¿Y tú, qué prefieres? 

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