El mundo siempre ha estado enzarzado con las ideas religiosas. Y mi impresión es que nunca dejará de estarlo. Porque las ideas religiosas tienen una característica que las hace incompatibles entre sí: son excluyentes o no podrían subsistir. Por definición, el que cree en otra religión es porque está equivocado.
El problema, entonces, estaría en saber por qué ciertas ideas adquieren la categoría de religiosas. Porque, también, por definición, una idea nunca puede ser incontrovertible, que es, precisamente, lo que pretenden ser las ideas cuando devienen religión. Una pretensión ciertamente estúpida, pero también letal.
TCN es el acrónimo de la cadena de televisión que fundara Tuker Carlson cuando le echaron de la cadena Fox por ser considerado demasiado facha. El caso es que ahora, TNC, a menos de dos años de ser fundada tiene más audiencia que la propia Fox... bueno, esto lo digo sin tener certeza, pero creo que no voy descaminado. El caso es que Tuker se dedica a hacer entrevistas a personajes de actualidad que son controvertidos porque cuestionan la religión dominante. Tal fue el caso de la que le hizo a Milei, el flamante presidente de Argentina, que a la semana de ser emitida ya la habían visto más de trescientos millones de personas. Y al mes, más de mil. También fue famosa, por demonizada, la que le hizo a Putin. También a la semana la habían visto cientos de millones. Y así, unas cuantas, hasta que llegamos a la más reciente y, a mi parecer, sumamente interesante: la que le hace a Aleksandr Dugin.
Aleksandr Dugin es un filósofo ruso que, por lo visto, tiene gran predicamento en Rusia, hasta el punto de ser, según dicen, el inspirador de las ideas político-religiosas de Putin. En realidad, según me ha parecido al escucharle, no es más que un tradicionalista, conservador, o como quieran llamar al que se dedica a exaltar los valores de la patria, la familia, el cristianismo ortodoxo o católico, que vienen a ser lo mismo. De esos, por aquí, tuvimos unos cuantos, hoy día en el baúl de los recuerdos. Sea como sea, Dugin debe levantar ampollas por estos lares que llamamos Occidente. Para empezar, Amazon tiene vetados sus libros. Argumentan que son peligrosos. Lo mismo que argumenta la Casa Blanca que, porque no puede que, si no, mañana mismo haría una hoguera para quemarlos. Y es que los autos de fe son la esencia de las guerras de religión. Para la gente religiosa, donde mejor se camufla el demonio es entre las páginas de los libros. Si quemas el libro, quemas al demonio y santas pascuas.
Yo no es que les recomiende la entrevista a Dugin, pero les puedo asegurar que en ella están bien explicadas las claves de la guerra de religiones en curso: entre el conservadurismo ruso y wokismo americano. El wokismo, ese delirio que preconiza que todo es optativo, hasta el género de cada cual. Da igual con cual nazcas; si no te gusta le cambias y punto. Claro, todo es optativo menos ser como Putin, que eso es la religión equivocada. La que hay que eliminar.
En fin, Pilarín, que no hay manera de que aprendamos de los propios errores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario