Que gran parte de lo que difundió Wikileaks era verdad lo demuestra el hecho de la saña con la que ha sido perseguido Julian Assange por parte del gobierno de los EEUU en colaboración con sus colonias europeas. ¿Ustedes creen que si lo difundido hubieran sido patrañas se hubiese dado ese ensañamiento? El que se pica, ajos come, y los EEUU y sus colonias los comen a calderadas que no hay más que ver el aliento que despiden. Pues el caso es que, esta semana, una organización británica del tipo de Wikileaks, de nombre search.disclosureuk.org.uk, ha sacado a la luz unos papeles en los que está consignado cuales fueron las aportaciones dinerarias que laboratorios como Phizer o Astrazeneka hicieron a los médicos británicos para que promocionaran el famoso lema «safe and effective». Y ¡vaya por Dios!, al final resultó ser que ni seguras ni efectivas, pero los médicos, esos angelitos, se lo llevaron crudo. Yo me dejaría cortar un brazo si lo que ha dicho search.disclosureuk es mentira. Conozco los entresijos del percal como mis propias entrañas y sé que es casi imposible que pueda haber algo más corrupto que el entramado médico-farmacéutico. ¡Es tan fácil camuflarse detrás del miedo a la muerte!
Afortunadamente, esto de lo digital no solo sirve para que los gobiernos nos controlen todavía más; también sirve para que nos podamos escaquear de su afán fiscalizador. Por todas las partes surgen asociaciones que pugnan por la verdad. Y no hay en estos momentos en el mundo una verdad que sea más urgente desvelar que la que tiene que ver con la famosa pandemia de marras, quizá el mayor fraude cometido por las mafias del poder desde que existe memoria histórica. Y digo el mayor ateniéndome al hecho de la habilidad con la que han convencido a las mayorías aborregadas de que todo lo que hicieron fue por su bien. Todavía hoy, son millones los van a vacunarse convencidos de que todo lo que dicen por ahí son habladurías de gente mala.
Pues sí, la verdad tiene que emerger y los responsables del fraude pagar. Es como lo del enigma de la Esfinge, que hasta que no se descifró los tebanos no pararon de sufrir pestes. En este desciframiento nos va el librarnos de la peor peste de todas las que puede sufrir la humanidad, la de la miseria moral... también llamada la de los muertos vivientes, y no por nada, sino porque nadie está más muerto que quien vive colgado de una ficción.
En fin, perdonen que vuelva por donde solía.
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